PALCO PREMIER

 

Jorge Luis Telles Salazar

 

A final de cuentas, la directiva del club Tomateros de Culiacán se inclinó por un lanzador estadounidense para hacer las importantísimas funciones de cerrador. Quedó fuera, por lo pronto, el cubano Hassan Pena, que durante la temporada pasada tuviera esa misión.

Se trata de un joven llamado Ryan Buchter, que pertenece a la organización de los Bravos de Atlanta y que el verano reciente reportó excelentes números con Gwinnet, sucursal de los pieles rojas en la Liga Internacional de clase triple “A”. Ahí, este gringo cerró con marca de cuatro victorias sin derrota, cinco juegos salvados y 2. 76 de efectividad, en un gran total de 51 apariciones sobre el centro del diamante.

Tomateros tenía otras opciones en sus manos; entre ellas la de repetir a Pena, sin embargo se inclinó por Buchter por lo contundente de la estadística. Pena, cierto, tuvo buen verano con los campeones Tigres de Can Cún y llegó a convertirse en el angel guardián de Amauri Sanit; pero aquí en Culiacán se le recuerda por haber fallado en momentos claves la temporada anterior.

Así las cosas, el equipo de casa tiene ya tres de los seis peloteros importados a que tiene derecho: Sanit, Luis Durango y ahora Ryan Buchter. Los tres restantes se conocerán en el curso de los próximos días.

¿Qué le parece?

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Por cierto.

El periodo de preparación, iniciado apenas el martes pasado, comienza a subir de tono con la integración de nuevos peloteros al campo de entrenamientos, algunos de ellos con boleto seguro, de alguna manera, para iniciar con el equipo; otros, tendrán que ganárselo a pulso durante la práctica y en los partidos de preparación.

En el grupo de los que ya están aquí figuran: Maxwell León, Ricardo Serrano, Federico Castañeda, Omar Espinoza, Cesar Tapia, Carlos Alvarez, Jaime Brena, Sergio Omar Gastelum, Rufino Candelario y Cuco Cervantes, que viene por el título de “el retorno del año”.

Todos ellos, junto a muchos jóvenes, que todavía no debutan en la LMP, son los que sudan la camiseta en las instalaciones de la unidad deportiva JAPAC, bajo la dirección del propio manager Lino Rivera, quien se puso al frente del equipo desde el mismo primer día de entrenamientos, con la mira puesta en una actuación grande en la campaña que se avecina.

Y bueno, el que sea el mismo manager quien comande las prácticas no deja de ser sumamente importante porque, a final de cuentas, suya será la decisión de quienes se quedan en el equipo y quienes serán transferidos a otros circuitos de invierno.

Así que, muy atentos pues.

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A propósito.

En su primer encuentro con los representantes de los medios de comunicación, Lino Rivera aceptó que el equipo estaba para más la temporada pasada; pero que, lamentablemente, bajo su rendimiento colectivo en el momento más inoportuno: en la semifinal contra los Yaquis de Obregón.

Esto no es ninguna novedad para el aficionado local. Antes de los Yaquis fue ante los Algodoneros de Guasave, en 2011-2012 y en 2010-2011, inclusive.

Culiacán ha arrollado en el calendario regular; pero ha caído en la ronda de semifinales.

Para el manager boricua uno de los pecados fue basar la producción de carreras del equipo en el bateo de largo alcance, cosa que funcionó de manera exitosa a lo largo del rol oficial y en el primer “play off” frente a los Naranjeros de Hermosillo. Contra los Yaquis, la pólvora se mojó y los guindas ya no pudieron fabricar el suficiente número de carreras como para ganar los partidos.

Ahora, sostuvo Lino, “jugaremos diferente. Ya no esperaremos el jonrón. Utilizaremos otros medios para hacer carreras y para ganar partidos, tantos como se puedan. Hay otros métodos eficaces para ello. Lo que se ocupa es tener gente en las bases y eso precisamente es lo que vamos a intentar”.

Según el puertoriqueño, Tomateros tendrá gente para eso: chocadores de bola y peloteros veloces en los senderos.

Ya veremos.

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Por otro lado

En su asamblea del miércoles pasado, en la ciudad de Hermosillo, la directiva de la Liga Mexicana del Pacífico adopto nuevos acuerdos para la edición que ya se avecina, en cuanto a la selección de peloteros extranjeros.

Se trata de lo siguiente:

En esta nueva temporada, solo habrá un pelotero de refuerzo para las series semifinales y uno más para la gran final. Es decir: no se contará con este beneficio para la primera serie de la postemporada, también conocida como repesca.

De este modo, para las semifinales, los cuatro equipos en tal instancia tendrán a su disposición a los peloteros de los cuatro clubes ya desocupados para entonces; los eliminados al término de la campaña y los que queden fuera en el primer “pley off”. Y el abanico se ampliará para la final, aunque, por lógica, los peloteros seleccionados saldrán de los teams desplazados de la ronda semifinal.

Parece una decisión congruente, con varios objetivos: acrecentar la calidad del espectáculo; mantener la identidad propia de cada equipo y llegar con un campeón fuerte, para aspirar a reverdecer laureles en la serie del Caribe 2014, que tendrá lugar en Isla Margarita, en la republica de Venezuela.

Informados.

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Y hasta aquí por hoy.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.

Circuito Invernal de la LMP

A través de un comunicado de carácter  oficial, la directiva de la Liga Mexicana del Pacífico dio a conocer la identidad de las plazas que, en la junta efectuada hace un par de semanas aquí en Culiacán, reiteraron su interés de ser parte del circuito invernal: Tijuana, Guadalajara, Durango y La Paz. En realidad no hay mayor sorpresa: excepto Durango, todas estas ciudades aspiran a ingresar, en algún momento, a nuestro beisbol.

Para la LMP no deja de ser halagadora la insistencia de estas plazas porque se trata de un reconocimiento expreso a la organización, la competitividad, la calidad y la seriedad del frígido circuito; pero, mucho nos tememos que, al corto plazo, no habrá una respuesta positiva.

Y no precisamente porque exista cierto tipo de desdén o de menosprecio a las solicitudes; por el contrario, se trata, en todos los casos, de demandas respaldadas por sólidos grupos empresariales, por los gobiernos de las ciudades y de los Estados y con la garantía de contar con la infraestructura física acorde a las exigencias de la Mexicana del Pacífico.

Si usted lo recuerda, hace algunos días comentamos aquí que sin dejar de reconocer el atractivo de una posible expansión, la LMP tiene, de momento, otra prioridad: su consolidación, ante los problemas del presente y los retos del futuro mediato e inmediato.

“Primero nos fortalecemos; después crecemos”, comentó al respecto el presidente de la LMP, Omar Canizalez, con el aval de los presidentes de los ocho clubes del circuito de invierno.

Y es que, aunque todo parece miel sobre hojuelas, en su boletín del miércoles pasado, la Mexicana del Pacífico comentó, por vez primera, la existencia de algunas dificultades que si bien no ponen en riesgo el desarrollo de la próxima temporada, si se trata de asuntos que reclaman una solución inaplazable.

Uno de ellos, por ejemplo, es el caso Mazatlán y Obregón, dos de las franquicias más ganadores de campeonatos – junto a Hermosillo y Culiacán – las cuales pertenecen al grupo Modelo, corporativo empresarial que tiene ahora nuevos socios (extranjeros, para acabarla de amolar) y que al parecer no está muy de acuerdo con mantener dos equipos en la Liga Mexicana del Pacífico.

Otro, el relacionado con Guasave, Navojoa y Los Mochis, plazas que en las últimas campañas han padecido de severas pérdidas económicas y que han estado a punto de abandonar a la organización.

Insistimos: por el momento no hay problemas para el desarrollo de la próxima edición; pero no puede asegurarse lo mismo para la siguiente.

De ahí que, subrayamos, la prioridad de la LMP es resolver esta problemática y buscar su fortalecimiento y consolidación. En estas circunstancias, la expansión no es cosa de uno o dos años, aunque si sería factible la mudanza de uno o dos de los clubes en conflicto hacia alguna o algunas de las ciudades arriba mencionadas.

Así de fácil.

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En tanto.

El lunes venidero, como usted sabe, arranca el periodo de entrenamientos del equipo guinda, bajo la dirección del manager boricua Lino Rivera, quien deberá arribar a nuestra ciudad de un momento a otro. El campo de prácticas tendrá como sede las instalaciones de la unidad deportiva de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado de Culiacán.

Hasta el momento, suman 48 los peloteros que han sido invitados a la preparación, de un total de 60 protegidos que integran el roster registrado ante la directiva de la Mex-Pac. De esos 48, cinco son receptores; 24, pitchers; 13, elementos de cuadro y solo 5 jardineros.

A estos se agregarán algunos novatos de la región, en búsqueda de ubicarse en la mira del cuerpo técnico del club, para una eventual oferta posterior.

El proceso de preparación se prolongará durante un mes, al cabo del cual el equipo debe alcanzar su mejor forma y al término del mismo quedarán definidos los 29 jugadores que abrirán la campaña en la lista de activos, incluidos ya los seis extranjeros a que tienen derecho los Tomateros, como los otros clubes de la liga.

En tales condiciones, se visualiza una competencia sumamente interesante.

Por esto:

En teoría, los peloteros considerados como consagrados tienen ya su sitio ganado en el team definitivo; pero también ellos dependerán de lo mostrado tanto en los entrenamientos como en los partidos de exhibición. Si se confían más de la cuenta podrían ser desplazados por algunos de los elementos que desde hace ya algunas temporadas reclaman la oportunidad. Casos concretos: Cesar Tapia, Carlos Alvarez, Joey Meneses, Marco Camarena, Manuel Bañuelos y Edwin Contreras, por ejemplo.

A final de cuentas, el problema será para el manager  Lino Rivera y su cuerpo técnico. Tendrán una buena carga de talento entre sus manos; pero no todo ese talento, lamentablemente, podrá formar parte del primer roster del plantel.

Lo comentaremos en su momento.

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Por cierto.

En lo que hace al material de importados, la directiva de Tomateros formalizó la adquisición de la segunda de sus seis contrataciones: Luis Durango, panameño, que jugó para Aguila de Veracruz en la recientemente concluida temporada de la Liga Mexicana de Verano, con experiencia de tres años en las Grandes Ligas.

Con Durango son dos ya los extranjeros amarrados. El primero, por supuesto, lo fue Amauri Sanit, pitcher del año en el beisbol veraniego y campeón con Tigres de Can Cún.

Durango viene a Tomateros para cubrir la pradera central y para desempeñarse como primero en el orden al bat. Es un pelotero ágil, rápido, malicioso y hábil para chocar la pelota. Robador de bases natural y en sintonía con estrategias agresivas para la pràctica del beisbol, como dice don Lino que lo hará a partir de octubre próximo.

El panameño acumuló buenos números en esas tres temporadas en MLB; dos de ellas con Padres de San Diego y la otra con los Astros de Houston. Bateó para .292.

Luis Durango militó luego en Ligas Menores y llegó este 2013 a Veracruz.

Fue uno de los mejores peloteros del Aguila y elemento clave para que este team llegara a la serie divisional, en la cual cayó ante los felinos de Quintana Roo.

Nos parece una buena adquisición.

Debe ser así.

Ya veremos.

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A manera de colofón.

A cosa de un mes de que arranque la nueva edición de la Liga Mexicana del Pacífico – días más – usted, amigo aficionado, todavía está en tiempo de adquirir una butaca para disfrutar de todos y cada uno de los juegos de los Tomateros de Culiacán, a partir del 12 de octubre venidero.

Asegure un lugar en el “Angel Flores” y goce de las promociones que el club de beisbol ha preparado especialmente para usted.

Y por hoy, hasta aquí.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

 

Jorge Luis Telles Salazar

 

La directiva de la Liga Mexicana del Pacífico se ha hecho el propósito de reducir a un máximo de tres horas todos y cada uno de los juegos de la próxima temporada del circuito invernal, excepto aquellos que se prolonguen a entradas extras, por supuesto. Tal acuerdo lo tomó, precisamente, en la reunión sostenida aquí en Culiacán, días atrás.

Medida razonable y puntual.

Y es que en las últimas ediciones de todas las ligas del país ya se hizo costumbre que la duración de un partido de pelota sea de un mínimo de tres horas y 30 minutos y de ahí para adelante. Hasta cerca de las cinco horas, inclusive, para un encuentro de nueve innings. Una muy mala costumbre, por cierto.

En efecto, lejos han quedado aquellas  épocas en las que el promedio de un juego era de dos horas y media, a lo sumo, lo que era común, especialmente aquí, en la Liga Mexicana del Pacífico, en tiempos en que predominaban los grandes lanzadores. Aquellos cuya efectividad oscilaba entre el 2. 00 y el 2. 50 en carreras limpias admitidas. Hoy día, promedios de 4. 00 y superiores, inclusive, son motivo para presumir. Lo que son las cosas.

De un tiempo acá los partidos de beisbol marcaron tendencia hacia una mayor duración, cosa que ha crecido en los últimos años, sin que nada ni nadie haga algo efectivo para impedirlo. Ni en el circuito invernal, ni en el de verano y en ninguno otro del país. El mal llega, incluso, hasta las Ligas Menores y en las mismas Mayores, de los Estados Unidos.

Esto no es bueno para el espectáculo. Por supuesto que no.

Para el aficionado común y corriente son muchas cuatro horas en el parque, más cuando se trata de encuentros prácticamente definidos. Por eso en la actualidad es común observar las tribunas desoladas en las entradas finales. A nadie le gusta regresar a casa a la media noche, menos a mitad de la semana. La señora no nos lo cree y lo peor: a la larga esto va contra el gusto  por el deporte rey.

Así las cosas, las medidas adoptadas por la LMP tienen como objetivo el bajar los juegos a un máximo de 3 horas. No lo lograrán en todos los casos; pero lo que resulte será positivo.

Ya le contaremos.

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Y bien.

Por aquello de que pudiera interesarle, he aquí algunos de los acuerdos tomados por el circuito invernal,  en su reunión de días pasados, aquí en Culiacán:

= La discusión de las reglas de juego, entre ampayers y los managers y coachs de los equipos contendientes, se desarrollará 30 minutos antes del arranque del partido.

= Los ampayers saltarán al terreno de juego, diez minutos antes del “pley bol”.

= Los pitchers de relevo solo tendrán derecho a cinco lanzamientos de calentamiento desde el centro del diamante. Se supone que cuando entran a juego ya traen su brazo en óptimas condiciones.

= El tiempo máximo, entre un pitcheo y otro, será de 12 segundos..

= Dos entrevistas entre pitcher y cátcher, en un solo episodio, será considerado como una visita del manager. O sea: quedará a punto de salir del partido.

= Un pelotero a la ofensiva no podrá abandonar la caja de bateo, cuando el pitcher ha iniciado sus movimientos para lanzar al pentágono. Tampoco podrá pedir tiempo en esas condiciones.

= La duración máxima de la pausa entre entrada y entrada será de 2 minutos y 20 segundos.

Y hasta aquí.

Posiblemente si le buscan más, los directivos de la Liga Mexicana del Pacífico encuentran más elementos para ajustar los tiempos; pero, por lo pronto, se quedaron con este manual. E insistimos: el objetivo es bajar a un máximo de tres horas la duración de los partidos de nueve entradas.

Obvio es que no lo lograrán en todos los casos, menos en aquellos que se caracterizan por un elevado carreraje; pero, subrayamos: lo que sea será muy bueno para el espectáculo.

¿No?

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Ahora que.

Innegable es que la aplicación de tales medidas va a tener un resultado positivo en un partido de nueve innings, siempre y cuando no registre mucho carreraje; pero existe otra causa que evidentemente alarga los juegos de pelota mucho más allá de los límites tolerables.

Se trata, sin duda, de las excesivas promociones de los clubes para atraer más fanáticos a los parques. Esto no es nada malo porque se trata de esfuerzos extraordinarios para mantener viva la afición por este deporte; pero sucede que tales eventos se realizan, en su mayoría, alrededor de la quinta entrada, lo que suele prolongar el encuentro en niveles superiores a los permitidos.

También a esto deberían ponerle freno los señores dirigentes. No eliminar, de acuerdo, tales promociones porque constituyen un atractivo adicional; pero si realizarlas, por ejemplo, antes del inicio de un juego, con lo que lograrían también tener al aficionado desde la misma primera entrada y no a partir de la tercera, como ya se hizo una costumbre en todas las plazas de la LMP.

La propuesta no es del total agrado de quienes administran las franquicias; pero, amigos: si de acortar los juegos se trata ¿sugieran otra mejor?

Digo.

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Por otro lado.

En la Liga Mexicana, Sultanes de Monterrey cumplió su prioridad en el sentido de llevar a su casa la serie empatada a un triunfo por bando, situación que representa alguna ventaja; pero, para nada definitiva. Hablamos, por supuesto, de la gran final por el título absoluto del circuito de verano, pomadosamente llamada “La Serie del Rey”.

En su casa, ante su público y con las circunstancias a su favor, es posible que Sultanes logre un par de triunfos más; pero, a nuestro modo de ver las cosas, la serie irremediablemente regresará a Can Cun, donde los Tigres tendrán todo para conquistar su título número once y colocarse solo cuatro abajo del monopolista de campeones: los Diablos Rojos, con un gran total de 15.

El pronóstico no deja de ser temerario. Esto es beisbol y no hay nada escrito.

Tigres dejó escapar el triunfo en el segundo partido y eso complicó su situación; sin embargo, insistimos: es el mejor plantel y el que debe adjudicarse los máximos honores, sin subestimar el poderío de los Sultanes de Monterrey.

La serie regresará a Can Cun. De esto no hay duda. Y allá se cumplirá nuestro vaticinio.

Pendientes.

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A manera de colofón.

A cosa de días de que se dé por terminada la oferta del club de beisbol Tomateros de Culiacán: un diez por ciento de descuento en la adquisición de butacas por separado o de los llamados palcos “elite”. El plazo fenece el 31 del presente mes de agosto. O sea: el sábado venidero.

Buen momento para aprovechar la promoción, con el ingrediente adicional de que se aceptan tarjetas de crédito a meses sin intereses.

Compre hoy mismo.

Y hasta aquí por hoy.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.