Jorge Luis Telles Salazar
La directiva de la Liga Mexicana del Pacífico se ha hecho el propósito de reducir a un máximo de tres horas todos y cada uno de los juegos de la próxima temporada del circuito invernal, excepto aquellos que se prolonguen a entradas extras, por supuesto. Tal acuerdo lo tomó, precisamente, en la reunión sostenida aquí en Culiacán, días atrás.
Medida razonable y puntual.
Y es que en las últimas ediciones de todas las ligas del país ya se hizo costumbre que la duración de un partido de pelota sea de un mínimo de tres horas y 30 minutos y de ahí para adelante. Hasta cerca de las cinco horas, inclusive, para un encuentro de nueve innings. Una muy mala costumbre, por cierto.
En efecto, lejos han quedado aquellas épocas en las que el promedio de un juego era de dos horas y media, a lo sumo, lo que era común, especialmente aquí, en la Liga Mexicana del Pacífico, en tiempos en que predominaban los grandes lanzadores. Aquellos cuya efectividad oscilaba entre el 2. 00 y el 2. 50 en carreras limpias admitidas. Hoy día, promedios de 4. 00 y superiores, inclusive, son motivo para presumir. Lo que son las cosas.
De un tiempo acá los partidos de beisbol marcaron tendencia hacia una mayor duración, cosa que ha crecido en los últimos años, sin que nada ni nadie haga algo efectivo para impedirlo. Ni en el circuito invernal, ni en el de verano y en ninguno otro del país. El mal llega, incluso, hasta las Ligas Menores y en las mismas Mayores, de los Estados Unidos.
Esto no es bueno para el espectáculo. Por supuesto que no.
Para el aficionado común y corriente son muchas cuatro horas en el parque, más cuando se trata de encuentros prácticamente definidos. Por eso en la actualidad es común observar las tribunas desoladas en las entradas finales. A nadie le gusta regresar a casa a la media noche, menos a mitad de la semana. La señora no nos lo cree y lo peor: a la larga esto va contra el gusto por el deporte rey.
Así las cosas, las medidas adoptadas por la LMP tienen como objetivo el bajar los juegos a un máximo de 3 horas. No lo lograrán en todos los casos; pero lo que resulte será positivo.
Ya le contaremos.
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Y bien.
Por aquello de que pudiera interesarle, he aquí algunos de los acuerdos tomados por el circuito invernal, en su reunión de días pasados, aquí en Culiacán:
= La discusión de las reglas de juego, entre ampayers y los managers y coachs de los equipos contendientes, se desarrollará 30 minutos antes del arranque del partido.
= Los ampayers saltarán al terreno de juego, diez minutos antes del “pley bol”.
= Los pitchers de relevo solo tendrán derecho a cinco lanzamientos de calentamiento desde el centro del diamante. Se supone que cuando entran a juego ya traen su brazo en óptimas condiciones.
= El tiempo máximo, entre un pitcheo y otro, será de 12 segundos..
= Dos entrevistas entre pitcher y cátcher, en un solo episodio, será considerado como una visita del manager. O sea: quedará a punto de salir del partido.
= Un pelotero a la ofensiva no podrá abandonar la caja de bateo, cuando el pitcher ha iniciado sus movimientos para lanzar al pentágono. Tampoco podrá pedir tiempo en esas condiciones.
= La duración máxima de la pausa entre entrada y entrada será de 2 minutos y 20 segundos.
Y hasta aquí.
Posiblemente si le buscan más, los directivos de la Liga Mexicana del Pacífico encuentran más elementos para ajustar los tiempos; pero, por lo pronto, se quedaron con este manual. E insistimos: el objetivo es bajar a un máximo de tres horas la duración de los partidos de nueve entradas.
Obvio es que no lo lograrán en todos los casos, menos en aquellos que se caracterizan por un elevado carreraje; pero, subrayamos: lo que sea será muy bueno para el espectáculo.
¿No?
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Ahora que.
Innegable es que la aplicación de tales medidas va a tener un resultado positivo en un partido de nueve innings, siempre y cuando no registre mucho carreraje; pero existe otra causa que evidentemente alarga los juegos de pelota mucho más allá de los límites tolerables.
Se trata, sin duda, de las excesivas promociones de los clubes para atraer más fanáticos a los parques. Esto no es nada malo porque se trata de esfuerzos extraordinarios para mantener viva la afición por este deporte; pero sucede que tales eventos se realizan, en su mayoría, alrededor de la quinta entrada, lo que suele prolongar el encuentro en niveles superiores a los permitidos.
También a esto deberían ponerle freno los señores dirigentes. No eliminar, de acuerdo, tales promociones porque constituyen un atractivo adicional; pero si realizarlas, por ejemplo, antes del inicio de un juego, con lo que lograrían también tener al aficionado desde la misma primera entrada y no a partir de la tercera, como ya se hizo una costumbre en todas las plazas de la LMP.
La propuesta no es del total agrado de quienes administran las franquicias; pero, amigos: si de acortar los juegos se trata ¿sugieran otra mejor?
Digo.
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Por otro lado.
En la Liga Mexicana, Sultanes de Monterrey cumplió su prioridad en el sentido de llevar a su casa la serie empatada a un triunfo por bando, situación que representa alguna ventaja; pero, para nada definitiva. Hablamos, por supuesto, de la gran final por el título absoluto del circuito de verano, pomadosamente llamada “La Serie del Rey”.
En su casa, ante su público y con las circunstancias a su favor, es posible que Sultanes logre un par de triunfos más; pero, a nuestro modo de ver las cosas, la serie irremediablemente regresará a Can Cun, donde los Tigres tendrán todo para conquistar su título número once y colocarse solo cuatro abajo del monopolista de campeones: los Diablos Rojos, con un gran total de 15.
El pronóstico no deja de ser temerario. Esto es beisbol y no hay nada escrito.
Tigres dejó escapar el triunfo en el segundo partido y eso complicó su situación; sin embargo, insistimos: es el mejor plantel y el que debe adjudicarse los máximos honores, sin subestimar el poderío de los Sultanes de Monterrey.
La serie regresará a Can Cun. De esto no hay duda. Y allá se cumplirá nuestro vaticinio.
Pendientes.
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A manera de colofón.
A cosa de días de que se dé por terminada la oferta del club de beisbol Tomateros de Culiacán: un diez por ciento de descuento en la adquisición de butacas por separado o de los llamados palcos “elite”. El plazo fenece el 31 del presente mes de agosto. O sea: el sábado venidero.
Buen momento para aprovechar la promoción, con el ingrediente adicional de que se aceptan tarjetas de crédito a meses sin intereses.
Compre hoy mismo.
Y hasta aquí por hoy.
Ya nos fuimos.
Dios los bendiga.