Nuevo Récord de Liga para Tomateros de Culiacán

Jorge Luis Telles Salazar

 

Tomateros de Culiacán impuso nuevo record de Liga de más victorias consecutivas en el inicio de una temporada. También impuso marca en ganados y perdidos en el calendario regular y ganó las dos vueltas para cosechar 16 puntos en total.  Se convirtió en el primer equipo en hilvanar tres años como máximo ganador y con el puntaje mayor. Además barrió a Naranjeros de Hermosillo en la primera serie de repesca y se clasificó, por cuarto año consecutivo a la instancia de semifinales. Todo esto durante la edición 2012-2013 de la Liga Mexicana del Pacifico. Esto ¿es acaso un fracaso?

Juan Manuel Ley López, el presidente del club, admite que se cometieron errores durante la serie contra los Yaquis de Obregón; que la inoportuna lesión de Maxwell León obligó a un cambio de estrategia en la selección de refuerzos; que al equipo le afectó la inactividad, tras la limpia sobre Naranjeros de Hermosillo y que malas decisiones de los ampayers afectaron al plantel; pero no acepta, bajo ninguna circunstancia, la palabra fracaso en lo que hace a esta campaña que está a punto de concluir.

= “No fuimos campeones, como era nuestra meta y quizás esto sea un fracaso; pero aplicar este concepto a lo que fue el papel realizado por nuestro equipo durante toda la temporada, me parece inexacto – sostiene ante los representantes de los medios de comunicación, a quienes convocó en la sala de juntas de sus oficinas como presidente del corporativo Ley, en el moderno inmueble ubicado a  la salida Norte de esta ciudad capital.

Superada la depresión de los primeros días; de buen ánimo y en mejor plan, Juan Manuel Ley explica que de la tristeza se ha pasado ya a la actitud de seguir trabajando para mantener el nivel competitivo del equipo para las próximas temporadas. Y ya se tomaron las primeras decisiones: excluir del roster a peloteros como Cory Aldridge, Hassan Pena y John Lindsey y mantener en los planes a Amaury Sanit, Ronnier Moustellier y Marlon Byrd. Esto último sujeto, desde luego, a su trabajo en el verano y a que obtengan el permiso correspondiente de parte de las organizaciones a las que pertenecen en los Estados Unidos.

Por lo que hace a la base nacional, en la que las grandes figuras son los jóvenes Ramiro Peña y Max León, se hará un análisis a fondo; se le dará un seguimiento a fondo a la actuación de los integrantes del roster en los circuitos de verano y se elaborará un diagnóstico que dará pábulo a una toma de decisiones práctica, ágil y congruente a las necesidades del plantel.

En concreto: se partirá de lo que se tiene y se verá la posibilidad de cubrir las debilidades con los elementos nacionales. Hecho esto se procederá a seleccionar a los peloteros extranjeros de una amplia lista elaborada por el equipo de “escouteo” en el exterior. Llámese Estados Unidos o países como República Dominicana, Puerto Rico y Cuba, de donde han venido, en los últimos años, cualquier cantidad de beisbolistas a la Liga Mexicana del Pacífico.

= “No es ninguna exageración. Ya estamos trabajando para la próxima temporada” – asevera.

Y así como Mustellier, Sanit y Byrd se convirtieron ya, tentativamente, en las primeras contrataciones extranjeras, también adelantó el regreso de Lino Rivera al timón de la nave guinda, satisfecho del papel realizado por el estratega puertoriqueño.

Una conferencia como ésta, la ofreció Juan Manuel Ley el año pasado por estas mismas fechas. Y también el antepasado, puesto que la franquicia atravesó por una situación similar. De ser el mejor del rol oficial y de finiquitar sin contratiempos la serie de repesca, los Tomateros cayeron, de manera consecutiva, ante los Algodoneros de Guasave en semifinales.

= “Hay que dar la cara y la daré siempre. Yo soy el más dolido por lo que pasó; pero hay que salir a la calle. No a lamentar las cosas sino a plantearlas para buscar opciones que puedan funcionar en el futuro” – comenta con los periodistas especializados.

Hace bien Juan Manuel. La directiva de Tomateros cumplió. Eso no tiene discusión.

Culiacán ha sido el equipo más regular de las últimas temporadas y ahí están sus números con una diferencia abismal sobre los restantes. Esto demuestra que el equipo técnico y administrativo del club, encabezado por Jaime Blancarte Pimentel, ha hecho bien las cosas. Y si no se ha logrado una sola corona en estos tres años es obra de las circunstancias, cuyo manejo va más allá de la capacidad humana.

Juan Manuel Ley es un hombre acostumbrado a ganar en todos los aspectos de la vida.Un hombre que, a través de su historia, se ha sobrepuesto a diversas adversidades, para ponerse pronto de pie y hacerle frente a las cosas.

Esta es una de ellas.

Ya son nueve años de sequía en cuanto a campeonatos se refiere; pero vendrán pronto los buenos tiempos. Como aquel formidable tramo, entre 1995 y 2004, cuando Tomateros disputó seis series finales y en cuatro de ellas se alzó con los máximos honores.

Al fin y al cabo: ¿Qué tanto falta ya para octubre del 2013?

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Mientras.

La noche de este viernes, en el estadio “Tomás Oroz Gaytán” de Ciudad Obregón, se reanuda la serie final por el título absoluto de la temporada 55 de la Liga Mexicana del Pacífico entre Yaquis de esa ciudad y Aguilas de Mexicali.

Allá, en la vieja Cajeme, ya celebran el bicampeonato, desde la noche del miércoles pasado; pero la historia aún no está escrita.

Walter Silva, un pitcher estelar, buscará mantener a los Aguilas en la pelea.

Y el culichi Marco Carrillo, a su vez, intentará colocar a la tribu a solo un paso de la tercera corona consecutiva.

Los primeros juegos, con diferencia de dos carreras a favor de Obregón, han sido tremendamente disputados, lo que habla de que son dos novenas equilibradas.Si Mexicali logra sacar dos del “Tomás Oroz Gaytán”, los Yaquis estarán de regreso.

A ver que pasa.

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A manera de colofón.

Y hasta aquí por hoy.

Nos vamos ya, no sin antes invitarlos a visitar nuestro portal de internet www.jorgeluistelles.com, donde, además de esta columna, encontrará diverso material. Todo de su agrado.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.

PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Si bien para Yaquis de Obregón ésta es su cuarta serie final en las últimas seis temporadas de la Liga Mexicana del Pacífico, para Aguilas de Mexicali es apenas la primera de 1999 a la fecha. El equipo de la frontera, en efecto, ajustaba ya 14 años sin protagonizar una final. Esa última, por cierto, se la ganaron a los Tomateros de Culiacán y casualmente se coronaron aquí, en el propio “Angel Flores”.

En resumen, para la franquicia de Obregón es ya su final número once, con cinco campeonatos conquistados; los últimos tres, de 2008 a nuestros días. Para Mexicali, a su vez, es su séptima final, de las cuales solo en dos se han proclamado monarcas del circuito.

En suma: cinco títulos para Yaquis y dos para los Aguilas.

Hay que hacer notar, sin embargo, que Mexicali debutó en este circuito en su edición 76-77, en tanto que Obregón tiene toda la vida en la Liga, además de sus participaciones en la vieja Liga de la Costa del Pacífico.

No se trata, precisamente, de las franquicias más ganadores en el rico historial de este beisbol, porque todavía están lejos de alcanzar a Venados de Mazatlán o Tomateros de Culiacán y no se diga ya a los Naranjeros de Hermosillo, en cuyas vitrinas se presumen los quince trofeos que lo acreditan como el número uno en cuanto a cetros conquistados.

Esto, sin embargo, es historia.

Lo real, lo que cuenta en nuestros días es lo que comenzará a vivirse a partir de este martes en el estadio “Casas Geo” de la fría ciudad de Mexicali, donde se disputa el campeonato y además el derecho a representar a nuestro beisbol en la Serie del Caribe Hermosillo-2013, que arranca el primero de febrero en la capital de Sonora.

Y se aceptan apuestas.

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Y bien.

Se pondera que es una final inédita. Y en efecto, así es: nunca antes Mexicali y Obregón se habían enfrentado entre sí en una serie titular.

Hay otro detalle adicional: es la primera ocasión, del año 2000 a la fecha, en la que un equipo de Sinaloa está ausente de una gran final. Aquella vez, Mayos de Navojoa y Naranjeros de Hermosillo chocaron entre sí y el ganador fue el club de Navojoa, que arrolló al orgulloso equipo de la capital sonorense, en solo cuatro partidos.

Después de eso, durante toda la primera década del nuevo siglo, cuando menos un equipo de nuestro Estado se hizo presente en la finalísima: Mazatlán, en 2001; Culiacán, en 2002 y 2004; Los Mochis, en 2003; Mazatlán-Guasave, en 2006; Mazatlán, en 2007 y 2008; Mazatlán-Los Mochis, en 2009 y Mazatlán, de nuevo en 2010.

En las dos primeras temporadas de la segunda década del siglo 21, Algodoneros de Guasave. Ambas frente a los Yaquis de Obregón. Perdió en las dos, por cierto.

Ausencia que conviene puntualizar.

Los clubes de Sinaloa normalmente suelen ser grandes animadores de la máxima justa beisbolera, pero ahora están fuera de la fiesta suprema. Y se vale recordar que el último titulo ganado por una franquicia  de nuestro Estado ocurrió en 2009, cuando los Venados de Mazatlán – el llamado equipo de la década – superaron a los Cañeros de los Mochis.

La primera década de la centuria fue dominada por Sinaloa; particularmente por los Venados de Mazatlán. En la actualidad, son los tiempos de los Yaquis de Obregón.

Así de fácil.

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Ahora que.

En Ciudad Obregón celebraron por anticipado el tricampeonato. La noche del jueves próximo pasado, cuando doblaron a Tomateros de Culiacán en el quinto de la semifinal, festejaron hasta el amanecer. Como si ya hubiesen obtenido su tercera corona en forma consecutiva, algo que no ha hecho todavía ningún club en la Mexicana del Pacífico.

Déjeme decirle, sin embargo, que aunque los Yaquis integran una novena temible, los Aguilas de Mexicali tienen lo suyo, además de una ventaja adicional: cuatro de los posibles siete juegos, tendrán lugar en la casa de los Aguilas, a temperaturas congelantes.

¿Qué el factor clima influirá exactamente igual? Puede que sí; pero los Aguilas están más acostumbrados a jugar con fríos oscilantes alrededor de los 5 grados centígrados.

Los Aguilas, además, traen un gran ritmo. Prolongaron a siete su serie de repesca ante los Venados de Mazatlán y se levantaron de un 3-2 para calificar a semifinales. Y ya en esta instancia, tambien fueron a siete para doblegar a un increíblemente peleador equipo de Guasave.

Los Yaquis, a su vez, descansan desde el viernes. El elemento inactividad podría influir en su contra, como aconteció con Tomateros de Culiacán.

¿Quiénes son los Aguilas?

Por si ya lo olvidó: John Weber, Chriss Roberton, Rubén Rivera, Gerónimo Gil, Román Peña Sonta, Ismael Salas, Oscar Robles, Jorge Guzman, Ricky Alvarez y el cubano Yunieski Betancurt. En el renglón de pitcheo: Jorge Campillo, Rafael Díaz, Edgard Osuna, Marco Duarte e Iwin Delgado, entre otros.

Buen tiro, contra los Yaquis por quienes sobresalen: Alfredo Amézaga, Barbaro Canizarez, Douglas Clark, Iker Franco, los hermanos Contreras – Sergio y Alvino – Agustin Murillo, Carlos Valencia y Jessie Gutiérrez, en apoyo a un pitcheo donde destacan Luis Alonso Mendoza, Marco Carrillo y Rolando Valdez.

Será una buena serie. No hay duda.

Y caído el telón, el platillo estelar: la Serie del Caribe Hermosillo-2013.

Por allá nos veremos.

PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

Por si le sirve de consuelo: yo me siento igual que usted.

Quizás hasta un poquito peor, por mi cercanía, de años, con la gente operativa del club Tomateros de Culiacán e incluso, hasta con sus más altos directivos; entre ellos, el propio presidente, Juan Manuel Ley López.

La eliminación de Tomateros de Culiacán en semifinales, como ha sucedido desde 2007 hasta la fecha – excepto la campaña 2008-2009 en la que ni tan siquiera calificamos a la postemporada – ha causado una nueva y profunda desilusión entre los aficionados de casa, seguramente mayor porque ahora ni tan siquiera logramos pasar del quinto partido, víctimas, nuevamente, de la maldición que suele caer sobre el que suele ser el mejor equipo del calendario regular.

Y ésta decepción,  sin duda, es mayor porque, por la manera en que Tomateros jugó durante toda la temporada, todos dábamos como un hecho que, cuando menos, estaríamos en la serie final y hasta con el derecho de abrirla en casa, situación que no deja de ser una ventaja; relativa, si quiere usted; pero ventaja al fin.

Avanzar a la gran final representaría destrabar, por fin, el camino del equipo guinda, atorado en semifinales, en seis de las últimas nueve temporadas – incluida la actual – situación que ya representa la segunda sequía más larga en la historia de la franquicia, que no deja de ser sumamente brillante a pesar de los hechos recientes. El último título, usted lo recuerda, se ganó en 2004 y de ahí para adelante ni tan siquiera una final.

Solo semifinales.

Para ilustrar el dato, déjeme recordarle que en 2005, Venados de Mazatlán nos echó fuera en siete partidos; en 2007, fue otra vez Mazatlán, quien nos ganó en siete; en 2008, Yaquis de Obregón, en siete; en 2010, Naranjeros de Hermosillo, en cuatro; en 2011, Algodoneros de Guasave, en seis; en 2012, Algodoneros, en seis y ahora, en 2013, Yaquis de Obregón, en cinco. En 2006, para ampliarle la información, Mayos de Navojoa nos superó en cinco juegos, pero en repesca y en 2009 no estuvimos en los “pley offs”.

Está claro, ni tan siquiera dimos ante los Yaquis la batalla esperada. La estadística es obvia: fueron los peores Tomateros de los últimos tres años, circunscritos únicamente a lo que han sido las semifinales. Y algo más doloroso todavía: de ser los mejores en el rol oficial, hemos caído, en esta instancia, ante el equipo resultante del esquema conocido como mejor perdedor : Algodoneros en 2011 y 2012 y ahora Yaquis, que sucumbió en la repesca, precisamente, ante Guasave.

En estas últimas tres campañas, nos ha tocado contra el mejor perdedor, precisamente por las ubicación de Tomateros en el rol regular, equipo que, dejemos subrayarlo, no ha tenido, en este lapso, ningún contratiempo para solventar el obstáculo de la repesca y caminar a semifinales; pero ya en esta instancia, algo ha sucedido, que el equipo, en su conjunto, se viene abajo de manera estrepitosa, incluidos aquellos que fueron sus mejores elementos durante la temporada oficial.

En esta semifinal, contra los Yaquis, las cosas fueron peores todavía, en una mezcla en la que a la baja de juego se sumaron, lamentablemente, decisiones arbitrales garrafales; acuerdos de mando equivocados y la clásica negación del beisbol al equipo, de manera inversamente proporcional a los beneficios para el contrario. Eso que este deporte da y quita es una realidad inocultable. Y cuando quita, el asunto es terrible. Ni con un decreto de Obama.

¿Cómo explicarlo?

Tomateros arrasó durante todo el torneo y cuando este concluyó se ubicó seis juegos y medio arriba de Yaquis de Obregón, en la tabla de posiciones general. Yaquis finalizó empatado con Algodoneros de Guasave en el segundo lugar. Por lógica, con ese acomodo, Culiacán acaparó los 16 puntos de ambas vueltas y esto le proporcionó ventajas teóricas para las fases siguientes de la competencia. La superioridad guinda fue evidente y un justificado motivo de orgullo para los seguidores.

Ya en la repesca, Culiacán borró del mapa a un plantel tan duro como Naranjeros de Hermosillo y todos duplicamos la apuesta a favor de los Tomateros para disputar, ya de fregados, la gran final de la agonizante campaña de la Liga Mexicana del Pacífico. Saldríamos adelante en semifinales, sin importar quien viniera por delante. Pensamos.

Y nos tocaron los Yaquis de Obregón, bicampeones y en camino a lo que nadie ha logrado en la historia del circuito invernal: un tricampeonato.

Y la historia de los últimos años se repitió de manera inexorable.

Perder el primer partido en una serie de “pley offs”, cuando se inicia en casa, es un muy mal síntoma, así se gane el segundo, como sucedió. Externamos nuestros temores por la situación, cosa que nos refutaron ante el excelente nivel de juego de Tomateros, todavía en los dos primeros encuentros aquí e incluso el tercero, en el estadio “Tomás Oroz Gaytán” de Cajeme, la Vieja.

Por aceptado el bajo promedio de Tomateros en bateo, cosa compensada por su ofensiva de largo alcance. Por descontado, en el mismo tenor, lo sólido del pitcheo guinda, herramienta con la que Lino Rivera ganaría allá, por lo menos, el encuentro necesario para obligar el regreso de la serie al “Angel Flores”.

Y las cosas se dieron; pero en contra.

Andrés Iván Meza y Francisco Campos tuvieron la peor de todas sus salidas en años, de tal modo que la delantera tomada por Obregón en los primeros episodios resultó inalcanzable para la ofensiva de Culiacán. Y la cereza del agrio pastel vino con otra titubeante actuación de Alejandro Armenta, sumada al papel de los integrantes del “bull pen”, trepados en el avión guinda en caída libre hacia el ridículo. Del bateo, ni hablar. Con algunas exepciones, los grandes bateadores, en calidad de “abanicos”, tirándole a la pelota hasta cuando el pitcher adversario reviraba para primera.

Todo un desastre, salpicado por aberrantes decisiones de los señores de azul. ¿Qué no fueron deliberadas? A lo mejor no, efectivamente; pero lo aberrantes no se lo quita nadie.

De esto, la directiva guinda es la menos culpable.

Debemos estar de acuerdo en ello.

Con Juan Manuel Ley al frente de un consistente equipo técnico, administrativo y operativo, Tomateros de Culiacán volvió a armar un gran equipo, como lo refleja la permanencia de la mayoría de los extranjeros, del propio manager Lino Rivera y sus asistentes y como lo demuestran ¡caramba! los números en el rol regular. Como en los últimos tres años, todo estaba dispuesto para alcanzar, al fin, el décimo campeonato para la franquicia.

¿Culpables directos? A nuestro juicio no los hay; pero si algunas decisiones equivocadas, tomadas tanto durante la campaña, como al final y al arranque de los “pley offs”.

Hablar de esto, a toro pasado, es cómodo y hasta cobarde, porque las criticas deben hacerse en su momento y no cuando se hace frente a los resultados de los malos acuerdos; pero si se vale buscar las causas, aunque estas ya no tengan remedio. Quizás por ahora no; pero si para futuras temporadas.

Veamos:

A diferencia de hace un año, cuando los refuerzos fueron una nulidad, ahora si le funcionaron a Culiacán, tanto Sandy Madera como Karim García y ahí están los números que lo corroboran. Sin embargo, el excluir a Amauri Sanit de la rotación de abridores para darle trabajo como cerrador fue una gran torpeza. Si hacía falta un cerrador, había que buscarlo entre los refuerzos disponibles para el primer “pley off”, sin sacrificar a Sanit, bajo el argumento de las malas actuaciones de Hasan Pena en la parte final del calendario regular.

Sanit, usted lo sabe, no fue el pitcher campeón en efectividad porque le faltó una miserable entrada lanzada para cubrir el mínimo de innings requeridos por la Liga; pero usted, y yo, sabemos que él fue el verdadero monarca en el departamento. Y algo más, su marca en carreras limpias siempre estuvo apenas arriba de 1. 00 y si de repente se disparó por encima de 2. 00, fue por una mala salida, en la que inexplicablemente fue sostenido por el manager Lino Rivera, no obstante que esto afectaría sus números individuales.

Si Sanit hizo todo esto como abridor, ahí debió haber seguido. E iniciar, incluso, tanto el primer partido de la “repesca” como el de las semifinales.

Al cubano, em pero, le asignaron el cargo de cerrador y así le fue: en el primer encuentro, por ejemplo, abrió la novena entrada (con una carrera de ventaja) e inició con golpe para Carlos Valencia, jugador que anotó la del empate, para llevar el cotejo a entradas extras y perder en la número 12. En el tercero, un “wild” suyo propició lo que fue, a l final, la carrera de la diferencia para los Yaquis y del quinto, ya mejor ni hablamos.

Del mismo modo, sostener a Cory Aldridge como cuarto, tenía cierta justificación, por sus números durante el calendario regular; pero ¿por qué insistir en mantener a Ricardo Serrano en la caja de bateo, quien dejó, por cierto, cualquier cantidad de gente en las bases?¿Por qué John Lindsey, cuya contratación jamás terminamos de entenderla, menos cuando se dio en momentos en los que Tomateros ganaba y ganaba y era inoportuno cualquier movimiento, con cualquiera de los jugadores en el line up?

En fin.

Solo observaciones. A “toro pasado”, insistimos. Quizás por esto pierdan su valor; pero se vale, si de esculcar en los posibles yerros se trata.

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A manera de colofón.

Esto ya terminó. Yaquis de Obregón es, sin duda, un gran equipo y hay que desearle la mejor de las suertes, más allá de lo que nos ha dolido la manera en que eliminaron a los Tomateros de Culiacán. Merecen la hazaña del tricampeonato y a lo mejor hasta el campeonato en la Serie del Caribe Hermosillo 2013.

Suerte para los Algodoneros de Guasave, equipo de Sinaloa, con dos finales consecutivas y en camino a una tercera. Son de Sinaloa, vecinos de Culiacán y le deseamos lo mejor.

Y a esperar, ahora, largos nueve meses, que se van pronto al fin y al cabo.

En octubre esto ya quedará olvidado y si es en un nuevo estadio, mejor. Octubre traerá, para los aficionados, nuevas ilusiones y esperanzas renovadas.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.