DOS A LA SEMANA: Déjà Vu*

A MIS AMIGOS DEL SECTOR SALUD A PROPOSITO DEL CASO Clínica Médica de la Ciudad

Jorge Eduardo Aragón Campos     jaragonc@gmail.com

Recordarán las agresiones que al inicio de la pandemia hubo contra el personal de salud, las cuales iniciaron de forma espontánea y por fortuna de la misma manera se fueron debilitando hasta desaparecer. Dije “por fortuna”, porque ni modo de decir que fueron conjuradas gracias a la precisa acción de las autoridades responsables, o por la madurez y por la prudencia públicas que nos han distinguido desde siempre. Quiénes hayan visto la película Titanic, recordarán también que para iniciar el proceso de evacuación de la nave, la primera medida que toma su Capitán es armar a su tripulación. Los viejos lobos de mar, saben que son dos las peores cosas que se pueden suscitar cuando un barco está en altamar: un incendio o un motín. Para lo segundo es que el capitán del Titanic armó a sus marineros, para enfrentar a la mayor fuerza natural sobre la tierra: el pánico generalizado.

Al inicio de la pandemia, el portal SINALOATV.MX hizo una modesta contribución a los esfuerzos institucionales por informar al público con datos sobre el patógeno innombrable**, así como las medidas preventivas más seguras, el proyecto se cumplió según lo propuesto gracias a que tuvimos siempre en la mejor disposición al doctor Israel Diarte Arellano, especialista de urgencias del ISSSTE y “Lector de Ciencia Ficción Certificado”; sospecho es por ese bagaje literario que en una plática detrás de cámaras nos regaló la mejor metáfora que he escuchado hasta la fecha, para ilustrar sobre lo que representa una pandemia para los especialistas en enfrentarlas: una pandemia es en su primer momento una especie de renacuajo; mientras lo llevas en la mano hecha cuenco, conteniendo el agua que necesita la criatura para mantenerse viva, lo miras con interés y apasionada curiosidad hasta que algo te distrae por un segundo… cuando vuelves a ponerle la vista encima, lo encuentras transformado en un sapo “toro” tamaño cuacha de vaca.

El año pasado, cuando a mi hija mayor le informan que su solicitud para sumarse a trabajar contra el COVID había sido aceptada, andaba ella con una cara de felicidad que no ocupo platicárselas mucho; esto nos demuestra que los médicos son una subespecie sapiens: si les llaman del infierno para decirles que Satanás ocupa consultarse, se frotan las manos diciendo “le voy a conocer su grupo sanguíneo”.  Después de los festejos y las celebraciones, ya un poco apagado el ánimo festivo, le compartí mi mayor preocupación: lo de la pandemia es un caso perfecto de situación límite y puede ponerse muy feo, de ser así la reacción pública hará lo que suele hacer siempre, buscar no a quién se la deba sino a quién se la pague, o lo que es lo mismo irse contra quien tenga más a la mano. Desde entonces le recomendé manejarse con un perfil muy bajo: tratar de no andar en la calle con bata blanca, no comentar en el vecindario sobre su empleo y sus actividades, etc.

En mi opinión, esto de la Clínica Médica de la Ciudad es una nueva forma de reacción pública cuya raíz es el mal manejo de la pandemia, quien piense que con toda seguridad no pasará de ser un fuego fatuo tal y como ha ocurrido en incontables ocasiones, sólo revela un deseo –y no un hecho- nutrido por el desconocimiento sobre los derroteros que suele tomar nuestra conducta frente a una amenaza. ¿Quién no trae hoy un “Déjà Vu” pero versión degradada con respecto al 2020? ¿Quién no siente hoy una mayor sensación de desamparo? ¿Quién no tiene hoy mayores dudas? ¿Quién no se siente a punto de desfallecer después del esfuerzo económico, laboral, académico, mental, social, familiar, etc. para obtener de recompensa que ahora viene lo peor?

¿Y qué sería lo peor?

Como bien nos lo recuerda el eurodiputado español Esteban González Pons (https://sinaloatv.mx/?paged=5&cat=241), la pandemia de la gripe española mató más gente por hambre que por fiebre, eso es una referencia a la metáfora del sapo toro y nos revela que una pandemia no es un fenómeno sanitario sino político, y es ese error de diagnóstico lo que nos está hundiendo cada vez más con cada día que pasa, por eso lo peor de todo esto, es que no podemos imaginar que es lo peor que nos puede pasar.

Valga el jueguito de palabras.

*Déjà Vu es una voz francesa, usada para describir la sensación de haber pasado con anterioridad por una situación que se está produciendo por primera vez. Es uno de esos fenómenos que nos siguen apasionando a través del tiempo, el enlace lleva a una nota de la BBC sobre el tema:

https://www.bbc.com/mundo/noticias-44549673

También es el título de un álbum (1970) de Crosby Stills, Nash & Young.

** Plataformas de redes sociales como Facebook, no permiten ninguna publicación que contenga la palabra COVID.

PUENTE NEGRO

RUTINA BÍCEPS Y TRÍCEPS EN BISERIE: LA MEJOR MANERA DE HACERLO :: Rs-fitness

¿Quién lo tiene más grande? (el pie)
•Guillermo Bañuelos

La polarización política y social -como la pandemia- no amaina. En consecuencia, la calidad del debate político se ha estancado en un nivel similar al de aquel duelo entre chamacos que discuten acalorados quién tiene el ‘gato’ (bíceps) más pronunciado, quién lo tiene más grande (el pie) o quién lo llega más lejos (el escupitajo). La competencia descrita es clásica de la adolescencia, del proceso de crecimiento y de cambios que todos cruzamos y que nos prepara para llegar a la edad adulta, cuando al fin somos responsables de lo que hacemos, y aptos para discutir y adoptar decisiones sensatas. Con las personas, ordinariamente, tal progreso se cumple de manera natural, a diferencia de lo que pasa ahora en la vida pública, donde apreciamos algunos signos propios de la adolescencia con políticos dedicados a medir sus potencialidades particulares sin atender a sus obligaciones.La Consulta Popular celebrada el 1 de agosto, ordenada por la Constitución, dejó ver claras deficiencias en su ejecución, por un lado, pero también ofrece la oportunidad de disponer en México de una herramienta que propicie la participación de los ciudadanos en temas comunes y de importancia nacional. La primera Consulta reflejó con nitidez la baja calidad del debate político. El primer ejercicio de Consulta, que debería ser motivo de orgullo para todos, se convierte de pronto en un nuevo motivo de confrontacion entre “nosotros” y “los otros”. Así cómo. Hagamos votos para que la Consulta Popular no solo se quede, sino se perfeccione. El instrumento puede dar valor -mediante el voto libre y secreto- a la voluntad individual y colectiva en un país en el que los  gobernantes asumen poderes ‘superiores’ y suelen tomar decisiones de manera vertical,  personalizada y en lo oscuro. De estos hay mil ejemplos en el pasado y aún en el presente (…habrá clases presenciales, llueve, truene o relampaguee).Ante la dificultad para entendernos, tenemos pocos recursos, pero nos queda perfeccionar la figura de la Consulta como medio para llegar a acuerdos sustanciales. Para lograrlo, sin embargo, no es útil una visión romántica sobre este ordenamiento, sino, de inicio, un diagnóstico para precisar errores fundamentales del proceso celebrado el 1 de agosto, que habrá que corregir a fin de que el resultado sea confiable para todos.Como en cualquier duelo deportivo de buen nivel, empecemos por aclarar las reglas y empoderar al árbitro para que cumpla su papel con libertad y eficiencia. ¿Cómo cumplirá éste su rol si a las mentadas de madre de las tribunas sumamos las zancadillas de los dueños de los equipos y de los mismos jugadores? Elementalmente, también, las consultas próximas deberán ser sobre temas específicos, de interés nacional, con preguntas claras: concisas, macizas y precisas. Adiós al estilo cantinflesco pues ya va siendo hora de entendernos, mi Chato, que este país se nos puede deshacer entre las manos.  

¿MIAU?

Para AMLO, la consulta del domingo no fue un fracaso sino algo infinitamente más perjudicial, al menos en política: fue un error. Lo que en verdad se demostró, es que el presidente perdió el piso desde hace tiempo y su abordaje sobre la realidad mexicana parte de premisas falsas. No es un fenómeno nuevo ni raro aquí en México, ocurrió con Echeverría, con López Portillo, con Fox y con Calderón, por mencionar algunos casos: todos cayeron en el intento de tragar lumbre, encandilados por sus propios fuegos de artificio. Lo malo para el presidente es que reveló su fórmula secreta cuando apenas está a la mitad de su mandato, lo cual podrá prestarse para discutir si es bueno o malo para él, pero para todos nosotros que estamos en medio de una vorágine que no ocupo explicarles, eso no es para nada bueno y no lo vamos a arreglar diciendo que “yo en política no me meto”.

Vamos dándole por buenos los 7 millones y medio de votos recibidos, hagamos lo mismo con la tendencia que lleva el resultado y que anticipa un 90% a favor del sí; dado el galimatías que logró crear AMLO, no puedo asegurar que quizá pretendían lo contrario: el triunfo del no. Por lo mismo centrémonos en que lo pronunciado del sesgo nos da la materia de que está hecho ese resultado: su voto duro. El faltante para los 30 millones que le atribuían ya no son de él porque nunca lo fueron. Cualquiera que anda en este negocio sabe por experiencia que nunca se miente tanto como cuando se va de pesca o cuando se afirma con cuantos votos se cuenta. En toda negociación política esa es siempre la gran pregunta ¿Qué tanto exagera éste? Esa exageración da el diferencial que representa la utilidad, es la tajada de “plusvalía” (patrimonio político) que cambia de manos y a decir verdad, AMLO gozaba de una tasa de rendimiento que ya quisiera cualquier banco poder ensartársela a sus clientes de tarjeta de crédito.

Tuvo avisos en la elección de este 6 de junio, el mismo se encargó de que lo supiéramos con sus declaraciones, a la luz de los despidos y los cambios que hizo en el nivel de sus principales operadores políticos; la narrativa que construyó a ese respecto fue transparente (o sea que nada más cuando le conviene…): los resultados no fueron satisfactorios, no era lo esperable partiendo de que este gobierno cuenta con 12 millones de beneficiarios en sus programas de apoyo social. Hasta ahí, su capital seguía intacto pues reforzaba el consenso que ya existía en torno a su magnitud y por ende a su fuerza ¿Qué tantos votos más tendrá ahorita?

Estábamos haciendo la pregunta al revés.