Que Nunca Dejaron de Ser Priistas

Si ya de por sí eran tantos, más lo son ahora que “parió la abuela”, refrán popular al que deben remitirse – de a “huevis” – los priistas aspirantes a las candidaturas a puestos de elección popular que estarán en juego en la jornada comicial del domingo 07 de julio, ahora que la dirigencia nacional de este partido pavimentó el camino para el retorno de los que se fueron hace ya cosa de tres años y que ahora retornan tan frescos, campantes y risueños, como si nada hubiese pasado del 2010 a la fecha.

Que nunca dejaron de ser priistas, dicen ellos y a lo mejor así lo creen en abono a la conveniencia de sus intereses personales. Que nadie los corrió nunca, dice el nuevo presidente del Comité Directivo Estatal del Revolucionario Institucional y eso también es cierto puesto que quienes dirigieron este instituto político en estos últimos tres años, jamás se animaron a aplicar un estatuto establecido en los documentos básicos que habla claramente de sanciones ineludibles no solo a quienes aceptan, en un momento dado, candidaturas de otros partidos, sino también a quienes respaldan abiertamente proyectos opositores al tricolor. Esto no lo inventó nadie. Ahí está el estatuto. Y por si alguien gusta, una copia de ese articulado está en poder de este columnista, para lo que guste y mande.

En efecto, ni se animaron, ni promovieron la vigencia del precepto, por una razón muy clara: no enemistarse con un gobernador que, cierto, nació políticamente en el PRI, pero del cual renegó y del cual se fue al no admitir la postulación a favor de otro de los aspirantes. Y además de MaLoVa, para mantener los afectos – por lo que pudiera ofrecerse – de otros priistas con mucho poder que también respaldaron el proyecto antagónico, sin pena ni rubor y que podrían servir de puente con el bando ganador, a fin de conservar algún tipo de consideraciones o privilegios o cuando menos de reducir al mínimo las consecuencias de la frustrante derrota.

En suma: es cierto. No lo hicieron.

A los priistas malovistas – o traidores -nadie los corrió y ahora, para efectos del proceso electoral que ya están en marcha, hasta podrían decir, con todo el cinismo del mundo, que no pueden retornar a un punto del cual jamás se han ido.

Y así las cosas, están en el PRI, de nuevo, sin el menor asomo de humildad, decoro, ni sencillez, al tiempo que hacen “mutis” de los agravios, desprecios y humillaciones, de que hicieron víctima a sus “compañeros de partido”, desde la soberbia trinchera del poder, una vez consumada la hazaña de doblegar al mismo Partido Revolucionario Institucional.

Y además, calle usted boca: no vienen, ni tan siquiera, a ubicarse al final de la “cola”, como alguien se los mandó decir. No señores: vienen con todo. Por muchas candidaturas a presidentes municipales y otras tantas a diputados locales, sin despreciar las de sindico procurador y mucho menos las de regidores, que en estos tiempos de desempleo, son tan codiciadas como las mejores. Ahí los puede ver usted, en las redes sociales, anticipando ya su victoria en el proceso interno del PRI, que arranca este martes con la publicación de la convocatoria correspondiente.

De todo esto hablan y se lamentan los priistas “institucionales”, los que si se la jugaron con el partido y los que han sufrido los estragos de estos tres últimos años; pero ¿sabe usted qué? Lo dicen solo entre ellos, quedito, a la sorda, como para que nadie escuche. Como el clásico priista “institucional”, que pregona el concepto de la disciplina partidista para esconder una palabra cruel: la de dócil o “agachón”, que es lo mismo para el caso. Es que: no vaya a ser que alguien, de los poderosos, se entere y se esfumen sus últimas posibilidades de recibir el beneficio de la postulación a un cargo de elección popular para los nuevos comicios que ya están a la vuelta de la esquina. La dignidad, como la lealtad, es, por desgracia, un valor muy escaso en la política nacional. Y no se diga en la  de Sinaloa, por supuesto.

Ya los veo a todos felices y contentos, como una sola familia, afable, solidaria y unida. El proyecto político puesto en práctica en Sinaloa y que ejecutarán el senador René Juárez Cisneros, como delegado general del Comité Ejecutivo Nacional y el señor Jesús Enrique Hernández Chávez como presidente del Comité Directivo Estatal, obedece, sin duda, a intereses superiores: ¿Qué importancia puede tener, entonces, el enojo de aquellos que serán desplazados por los emisarios del gobernador MaLoVa, de candidaturas que prácticamente ya tenían en sus manos?

Todo esto no deja de ser parte de la praxis política en nuestro país. Así son las cosas y así son los priistas – ¿institucionales o “agachones”? -. Así han sido en el pasado y así serán, por lo que se ve, por siempre y para siempre.

En fin.

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Y bien.

Pues ahora sí, este martes se hará pública la convocatoria emitida por el Comité Ejecutivo Nacional del PRI para su proceso interno en Sinaloa y comenzará a correr, por ende, el plazo de diez días, contados  a partir de esta fecha. El viernes 26, si Pitágoras no miente, se llevará a cabo el registro de todos aquellos que aspiran a convertirse en candidatos y un día después, el sábado 27, algunos de ellos alcanzarán el grado de precandidatos, mismos que, el domingo 28, iniciarán las llamadas precampañas, dentro de los linderos de su demarcación.

Los detalles del documento los dio a conocer el propio presidente del CDE, Jesús Enrique Hernández Chávez, quien advirtió algo que no es para nada irrelevante: entre el 20 y el 24 de este mes se llevarán a cabo las pláticas finales con las dirigencias de aquellos partidos con los que es factible una coalición, habida cuenta de que el plazo para su formalización fenece el 30 de abril, de acuerdo con el calendario marcado por el Consejo Estatal Electoral.

Estos partidos usted los conoce: el Verde Ecologista Mexicano, con el que ya existe un adelanto considerable en la negociación; Nueva Alianza, también con mucha posibilidad y el Sinaloense, que podría apoyar al PRI de manera parcial, bajo el esquema de las candidaturas comunes.

De formalizarse una coalición, las aspiraciones de tales y cuales candidatos se mermarán más todavía porque nadie da nada a cambio de nada. Los partidos citados exigirán posiciones tanto en el congreso como en los ayuntamientos y esto reducirá el número de candidaturas previstas para los priistas. Y mucho temo que será en perjuicio de los “institucionales” puesto que las de los “traidores” ya están negociadas y acordadas.

Bajo estas circunstancias, las precampañas, que deberían iniciar el martes 17, durarán cuando mucho una semana, para dar paso a las 18 convenciones municipales electorales y las 24 distritales, de donde surgirán los candidatos del PRI a las posiciones a disputarse el primer domingo de julio, frente a los abanderados de la coalición PAN-PRD-PT, los de Movimiento Ciudadano y los del Partido Sinaloense.

Señores: hagan sus apuestas.

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¿Algo más?

Si: a lo largo de estos diez días. De aquí al 26 de abril, delegado general del CEN y presidente del CDE gastarán todas sus energías – y pondrán en juego toda su habilidad – en hacer desistir de sus intenciones a todos aquellos aspirantes que no cuentan con la bendición del Señor en aras de ubicar un solo precandidato para cada uno de los puestos en juego, bajo el prurito de la unidad partidista. Dicen los que saben que ya todo está decidido.

Y es que en el PRI, las cosas siempre hay que leerlas al revés. Si aseguran  que las puertas están abiertas para todos, puede que sea cierto; pero estas se cerrarán la víspera de la fecha de registro. En realidad lo que menos quieren es tener más de un precandidato en cada municipio y en cada distrito electoral.

Hay un ejemplo reciente: el del pasado proceso federal, cuando, en efecto, se admitieron varios registros en casi todos los distritos, cuando en realidad las candidaturas ya se habían asignado con anterioridad. Extrañó, hace cosa de un año, que políticos ya curtidos en la brega, se prestaran para el juego al acudir a la sede del partido, con porras, contingentes y hasta tambora, para entregar su documentación a la comisión del proceso interno, la que, en el caso de los elegidos, eran simplemente papeles en blanco. De ese tamaño es el show tricolor.

La excepción – usted debe recordarlo – fue Sergio Torres Félix, que emprendió una lucha contra el mundo para nulificar la línea a favor de Pablo Moreno Cota y ganar la pelea, con el veredicto final del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y triunfar más tarde en el séptimo distrito electoral.

En este nuevo proceso podrían presentarse uno o más casos similares al de Sergio Torres; pero la verdad que no es nada fácil.

La posibilidad existe, quiérase que no.

El riesgo, sin embargo, es grande también: exponerse a una sanción de facto del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, consistente en su eliminación, por un buen rato, de las candidaturas del partido a puestos de elección popular.

Ya veremos.

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Ahora que.

Solo para cerrar la pinza informativo, permítanos un adelanto de cómo andan las cosas alrededor de las principales posiciones a disputarse el domingo 07 de julio, aquí en Sinaloa.

En Culiacán, el diputado federal con licencia Sergio Torres Félix reúne en su favor las opiniones de quienes tomarán la decisión; sin embargo, el también diputado local con licencia, Cenovio Ruiz Zazueta amenaza con armar toda una guerra al interior del tricolor. Las demás opciones ya están totalmente descartadas.

En Ahome, es el priista malovista Arturo  Duarte.

En Mazatlán, las cosas están entre Fernando Pucheta, Irma Tirado, Maribel Chollet y la malovista Margarita Villaescusa. Aquí quedarán también las candidaturas a las dos diputaciones que le corresponden a Mazatlán.

En Guasave quedan dos cartas: Blas Rubio y Luis Cárdenas Fonseca. Los dos, con licencia. Uno, del Congreso federal; el otro, del estatal.

Y en Salvador Alvarado, una sola propuesta: Liliana Cárdenas.

Por lo que hace al Congreso del Estado, la lista es larga, kilométrica. Aquí algunos nombres, que pudieran figurar tanto en el esquema de mayoría relativa como por el principio de representación proporcional: Jesús Enrique Hernández Chávez, Jesús Burgos Pinto, Sandra Judith Lara, Germán Escobar, Alger Uriarte Zazueta, José Guadalupe Robles, Margarita Urías Burgos, Leticia Serrano Sainz, Lorena Pérez, Adelaida Ayón Lares, Reyna Araceli Tirado, Paola Iveth Gárate, David Beltrán Inzunza, Gabriel Bayardo, Oscar Valdez, Germán Escobar, Martha Ofelia Meza, Lucía Ley Cebada, Germán Contreras, Lourdes Sarabia, Lorena Alvarez, David Peñuelas, Faustino Hernández, Abel Hernández, Manuel  Osuna, Gomer Monárrez Lara, Víctor Manuel Díaz Simental, Carlos Montenegro y Enrique Covarrubias, entre muchos otros.

¿Sorpresas?

Bueno. Puede haberlas. En política nunca hay que descartar nada. Incluso lo más inverosímil.

¿O sí?

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CORTOS.- Días atrás, saludamos aquí al doctor Héctor Lie Verduzco, ya visiblemente repuesto del padecimiento que lo afectó años atrás y que lo colocó en condiciones críticas de salud. Hoy día, Lie Verduzco funge como jefe de prensa de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares y también del Senado de la Repúblico, al lado de su guía de mucho tiempo, Emilio Gamboa Patrón. Enhorabuena…ORALE.- Ciriaco Vargas, conocido empresario del valle del Evora, sigue en la pelea por la candidatura del PRI a una diputación local. Su buen posicionamiento en las encuestas es considerado por el Comité Ejecutivo Nacional… FEMINAS. Margarita Urías Burgos, secretaria general del CDE del PRI, ha visto crecer sus posibilidades de llegar al Congreso del Estado, a raíz de los últimos cambios en la estructura del partido. También con buena posibilidad la secretaria general del comité municipal, Leticia Serrano Sainz y no se diga ya la dirigente estatal del sector popular, Sandra Lara. Aquí ya nomás van tres, de las diez muchachas que aparentemente serán candidatas a diputadas por el PRI. ¿Qué tal?…OBRAS.- Nuevo libro del intelectual y político, José Angel Pescador Osuna: “opiniones sobre la reforma educativo”. Hay que leerlo porque José Angel Pescador – actual presidente del Colegio de Sinaloa – es un experto en la materia. Lo recomendamos… OJO.- Hablando de libros, Sergio Jacobo Gutiérrez, ex gerente general de la Junta de Agua Potable en Navolato, presentó el suyo: “Nuevo PRI, un modelo para armar”. Guadalupe Robles y Sergio Mario Arredondo fueron los comentaristas. A Sergio todavía se le mueve la patita en la pelea por la candidatura a una diputación local. Suerte… COLOFON.- Y hasta aquí. Invitado, como siempre, a visitar nuestro sitio de internet www.jorgeluistelles.com. Ya nos vamos. Dios los bendiga.

Plato Frío

PLATO FRIO

Jorge Aragón Campos

            El chiste del columnismo político es que se trata de un ejercicio de adivinación, lo importante es anticipar lo que pasará porque lo contrario, los análisis a toro pasado, no tienen ninguna gracia.

En esta semana, principios de la siguiente cuando mucho, el PRI definirá sus candidaturas en Sinaloa. Las dudas sobre la postura que adoptaría el peñanietismo frente a la particular situación que vive aquí el PRI, han quedado despejadas; quizá por la distancia, quizá por el tiempo transcurrido, pero en el centro entendieron bien la lección del 2010: un PRI dividido pierde.

La estrategia, pues, es no levantarle la mano a ninguno de los grupos enfrentados y sí en cambio darles juego a todos. La estrategia no es mala, busca imponer de nueva cuenta la concordia bajo la mano firme de un líder sabio y magnánimo, es decir, se trata de regresar a la época del árbitro supremo, como se estilaba antes cuando el PRI tenía escriturados Los Pinos.

Hasta ahí todo bien.

Sin embargo los tiempos no son los mismos, han cambiado y ahora tendremos la oportunidad de ver qué tanto. No faltan quienes anticipan una verdadera rebelión en la granja, esgrimen una dignidad priista lastimada que no aceptará tan fácilmente el llamado a enterrar el hacha de la guerra. Yo dudo que ocurra tal cosa, soy un convencido de que esa “dignidad priista” es como el monstruo del lago Ness: nunca falta quien crea en él, pero su existencia sigue sin ser demostrada. Anticipo se impondrá la legendaria sabiduría priista, aquella que ve a la política como una rueda de la fortuna donde los que hoy están arriba mañana estarán abajo. Como recomienda la experiencia, harán sus cuentas y descubrirán que ahora les va mejor, pero  también concluirán que el péndulo ya trae tendencia hacia ellos. Recurrirán, pues, a la vieja máxima que dice “la venganza es un plato que se come frío”.

Liberato Terán: honestidad y leyenda

Jorge Medina Viedas

12 de abril de 2013

Coloquio sobre Liberato Terán en la UAS

 

Escribe Marcel Proust lo siguiente:”…los hombres que producen obras geniales no son los que viven en las más delicadas de las atmósferas, cuya conversación es la más brillante o su cultura la más extensa, sino aquellos que han poseído el poder, cesando repentinamente de vivir sólo para vivir para sí mismos, de transformar su personalidad en una suerte de espejo, de manera tal que su vida, por más mediocre que pueda ser socialmente y, en cierto sentido, intelectualmente, se vea reflejada en él, puesto que el genio consiste en la capacidad de reflejar y no en la calidad intrínseca de la escena reflejada”.

 

Los que conocemos a Liberato Terán compartimos la opinión de que es un universitario que merece este y muchos reconocimientos. Pero también puedo asegurar que cada uno tenemos una diferente y hasta contradictoria forma de pensar y de hablar de las razones que nos hacen respetarlo y admirarlo.

 

Algunos, es posible, le debamos algo más que este homenaje. De ello será lo principal de mi intervención y lo haré más adelante.

 

Empiezo por precisar que ya no sabré lo que piensa el mismo Liberato de esto que voy a decir, no por la situación en que se encuentra, sino porque asumo que ya lo sabe y nunca lo hemos comentado, y tal vez porque no consideramos importante saberlo.

 

Ahora sí lo es; es el momento de hacer algunos recuentos. De hacer memoria y de rescatar de los hechos, parte de lo que nos permitió vivir juntos una etapa fundamental de nuestras vidas.

 

Al situar a Liberato en el centro del  movimiento estudiantil  de Sinaloa, el lugar donde está y estará siempre,  todos sabemos que se abren las puertas a una de las etapas más ricas de la historia de las luchas políticas reformistas del país, y que se produjeron a partir de los años sesenta en la Universidad Autónoma de Sinaloa.

 

El movimiento universitario de Sinaloa pulsó sus fuerzas con el autoritarismo,  la imposición y el intervencionismo estatal. Se batió en defensa de la democracia, la autonomía y la reforma universitaria.

 

Es ahí, de 1966 a 1973, en la etapa revolucionaria de la lucha por la reforma universitaria, cuando Liberato, como una de las figuras principales del movimiento, forjó su personalidad de leyenda.

 

Lo vemos en 1966 en el balcón del edificio central de la UAS haciendo sus primeros ejercicios discursivos, se le oye pronunciar palabras cultas, demasiado elevadas para su rostro imberbe, de joven  precoz.

 

Pronto, fue líder de la FEUS sin la rivalidad de nadie; se echó sobre sus hombros el movimiento, ocupó todos los espacios y las responsabilidades, desarrollo su vocación de escritor y de periodista.

 

Él, personalmente, lo mismo elaboraba los oficios para gestionar un apoyo a un estudiante o para una convocatoria a una reunión, que los documentos fundamentales del movimiento y hasta los volantes.

 

Alguien me recordaba que su libro Sinaloa, estudiantes en lucha había sido su libro de cabecera, su libro espiritual. Va a los países socialistas y produce un pequeño folleto del aquel mundo de horrores, pero se niega a verlo, todo se lo imagina, nunca pierde su “inocencia” ni su “visión seráfica” del socialismo.

 

En un verano se traslada a Cuba con un grupo. El grupo regresa y él no. Pasan días, semanas, más de dos meses. Temíamos lo peor, o estaba enfermo o  preso o ya saben ustedes.  Es presidente de la FEUS y aquí suceden cosas. ¡Hablé por teléfono con él! Pese a que habló con palabras cifradas que no entendí, algo nos tranquilizamos.

 

No recuerdo que explicación dio a su regreso.

 

Con su hermano Rito, formaban una pareja de dirigentes intachables. Éste era implacable, duro, sin matices. Liberato es el líder. Es la honestidad y la ética de la política personificada del movimiento. Es el símbolo. Pasa todas las pruebas y vertebra su posición política en medio de tormentas y ciclones de revolucionarios que lo buscan llevar a la aventura. No cede. En respuesta, Los enfermos hicieron un ensayo de muerte y lo golpearon hasta dejarlo inerte frente a la Prepa Central, entonces refugio de matones en formación.

 

Liberato es firme, cerebral pero de modos suaves. Difícil es verlo alterado: “el corazón en llamas, el cerebro en hielo”.

 

Pero él usa la máscara. Es la máscara de su pasión, de su alegría, de su extraordinaria inteligencia, pero sobre todo de un sentido del humor que explota en risas contagiosas. (Yo inventaba anécdotas para provocar su risa. Hasta la fecha. Ríe con lágrimas en los ojos.

 

Melchor Inzunza, siempre ha dicho que Liberato es el alma de la fiesta de nosotros, de aquel entourage al que Eduardo Franco llamaba, los “intelectuales”, lo que decía en tono de afecto, respeto y burla. Al  modo de ese gran hombre que fue Eduardo. Otros, desde la arrogancia del saberse más “comunistas” que nosotros -cosa que era absolutamente cierto, por fortuna- nos tachaban  de  “demócratas”).

 

En aquel grupo que formábamos  César Velázquez,  Melchor Inzunza, Rubén Burgos, con  Liberato, entraban y salían decenas de amigos, siempre atraídos por el mito de la figura de Liberato.

 

Nunca atrofiamos nuestra relación con cultos a la personalidad. La de nadie. Hasta su figura de leyenda era objeto de irreverencia. Lo nuestro era los libros nuevos de los escritores del boom latinoamericano, Vietnam, Cuba, la suerte de las guerrillas colombianas, el padre Camilo Torres, el movimiento de 1968, los presos políticos. Todo en un solo territorio: la Universidad Autónoma de Sinaloa.

 

Contra lo que se puede pensar, en aquellos tiempos de conspiraciones, nosotros no teníamos ni secrecías ni mucho menos conspirábamos. Lo nuestro era la alegría de estar juntos, de oír música, de hablar de libros, de reírnos de la solemnidad. Leíamos en voz alta a García Márquez hasta que nos cansábamos.

 

Las cartas del Che nos la sabíamos de memoria, las recitábamos. En la casa de los papas de Lolis, nos encerrábamos a oír, (¡tres horas!) los discursos de Fidel en un disco de 33 revoluciones y en un tocadiscos portátil que llevábamos a todos lados.

 

No recuerdo una sola vez que nos hayamos reunido para discutir un punto sobre la teoría y la práctica del socialismo. Ni una. La única vez que “conspiramos”, fue en un cuarto improvisado de la calle Juárez donde vivía, para pedirles permiso para pugnar para ser rector.

 

Somos y hemos sido siempre los amigos de Liberato; simplemente, amigos, los somos hasta hoy con las cargas naturales de algún resentimiento o la cicatriz de un golpe mal dado;  pero eso fuimos entonces, eso somos ahora, amigos.

 

Hace unos días le mandé un mensaje a Melchor, dime le dije, quién es ése Liberato que me soñó ….

 

Permítanme, voy a abusar de su posición silente y les voy a leer aquel sueño de Liberato.

 

MELCHOR: Te adjunto la narración de un sueño terrible, aunque tal vez mal contado de mi parte, que tuve la noche del lunes pasado.

 

El centro del mismo, como ves, es el Licenciado Medina. Ojalá no sea premonición de nada fatal. Por eso que me interese darlo a conocer cuanto antes.

 

EL SUEÑO

 

Fue la noche del lunes para amanecer martes.

 

Estábamos en un campo todo violencia; lodoso, lluvioso, de un  nublado permanente. Era como al final de un combate sangriento, luego de haber pasado por allí, arrasándolo todo, una gentuza infame entre matones a sueldo, “enfermos” y/o ligosos de la 23 de Septiembre.

 

Había terminado el desastre, como una degollina de la Noche de San Bartolomé. En la orilla de un campo minado y fangoso aparecen -lejos unos de otros-, Audómar, Rocha y Jorge Medina Viedas. A mí, sorprendentemente, no me pasa nada más allá de un sentimiento turbado frente al escenario de horror. Los tres, heridos de gravedad, manan sangre por todo el cuerpo. Preocupado, aunque al mismo tiempo apacible e impasible, me fijo en el tercero.

 

Transcurre un tiempo indeterminado, días y noches que no se perciben.

 

Por la tarde llegan, provenientes de lejos, Lolis, Jorgito y Vanessa de una edad de hace veinte años; observo a todos, pero me sobrecoge la niña que llora sobremanera alarmada mientras corre al encuentro de su padre. Ellos supieron del acontecimiento por aviso de mi o de alguien y apresuraron  su arribo. Soy testigo de que Lolis dispone de inmediato tomar providencias. A Jorge se lo llevan, desaparece.

 

Al día siguiente salgo temprano de mi casa y camino bajo la lluvia, pero en plan de un recorrido mañanero, de ejercicio. El tiempo y los lugares, ahora, son precisos.

A la altura del puente del Oxxo decido pasar por donde Jorge. Quién quite esté y yo  pueda saber cómo sigue o si lo trasladaron a otra parte.

 

Llego hasta la casa de los Medina Armienta y encuentro un inusitado movimiento de dos que tres mujeres que salen a dejar basura y entran súbitamente. A la casa se llega por un plano inclinado, no como siempre, lo cual me sorprende. Subo, me asomo como por una ventana que hace las veces de puerta y pregunto por Jorge.

 

Diviso a Lolis hacia la derecha, cabizbaja, que prepara cosas, como en la cocina; y a Jorgito al fondo, de pie, mirando atento hacia una cama.

Entiendo que puedo pasar.

 

Me acerco y veo a Jorge semi recostado sobre la cama, con la cara cubierta. Pregunto y platico algo con Jorgito, quien me responde con sorprendente naturalidad. En eso Jorge se incorpora. Sin pronunciar palabras, habla con la mirada. Muestra tantas heridas como el primer día, pero viste ropa normal  y le cubren vendas brazos, pies y piernas. Completo, camina unos pasos dando tumbos entre una cama y otra, en la recámara aquella.

 

Jorge cae de pronto a consecuencia de un tropiezo. Se derrumba y adivinamos que, más que las heridas, le duele un sentimiento de ánimo interior. Para él algo ha terminado. Sigue sin pronunciar palabra y mira a todos.

 

En eso Arturo Guevara, quien ha entrado de repente, se inclina, levanta y carga a Jorge sin dificultad llevándolo hasta un sofá cercano. Nos explicamos: Jorge tiene cercenadas ambas piernas y nada volverá a ser igual para él.

 

Un aire de resignación nos invadía. Nadie hablaba; todos parecíamos admitir la fatalidad. Salí y seguí caminando desolado.

 

Repasar cada pasaje, personajes y cambios bruscos del propio sueño me sorprende, a la vez que me da escalofrío. Entre dormido y despierto me repetí  que aquello no fuera cierto, que nunca suceda.

 

El sueño, la pesadilla de Libe, fue en 2002. La verdad es que pareciera que fue ayer. La carta se la envía Libe a Melchor. Melchor es su otra parte, una parte fundamental de su rostro enmascarado. Es su cómplice. Me explico. Liberato reconoce el talento de Melchor. Lo sabe capaz de apreciar las cosas. Pese a su vida de desorden perfectamente planeado, (perdón por el oxímoron, que aquí es válido),  sabe que conserva y entiende el significado de sus mensajes. Melchor es su mensajero. A él le cuenta lo que a nadie.

 

Todos tenemos secretos. Libe los tiene. Muchos de sus secretos los guarda Melchor. Esta carta la conservó 11 años y dejo de serla para esta ocasión especial.

 

Pero lo que no quiero dejar de decir que  me quedaré siempre con la inquietud: ¿No hay en Liberato todas las evidencias de un narrador extraordinario? Leo de nuevo la carta y me convenzo de que tiene algo de Jorge Semprún.

 

“Había terminado el desastre, como una degollina de la Noche de San Bartolomé. En la orilla de un campo minado y fangoso aparecen -lejos unos de otros-, Audómar, Rocha y Jorge Medina Viedas. A mí, sorprendentemente, no me pasa nada más allá de un sentimiento turbado frente al escenario de horror. Los tres, heridos de gravedad, manan sangre por todo el cuerpo. Preocupado, aunque al mismo tiempo apacible e impasible, me fijo en el tercero”.

 

Algunas veces en el “grupo” nos hacíamos cuestionamientos sobre el significado de las palabras. Todas las sabía. Leyendo en algunas  tardes en silencio, le preguntaba por una desconocida para mí, y me respondía preciso y rápido; no había necesidad de consultar el diccionario.

 

Muchas veces leí y firmé sus escritos. Éramos lo mismo. Pensábamos igual en la política y respecto de los demás; raras veces discutíamos; conversábamos sobre lo sabido y entendido; seguramente como nuestros críticos lo hacían, nosotros también nos reíamos de ellos. Es algo conocido que les dedicamos aforismos ácidos en las reuniones del partido, los que nos pasábamos en sordina en pequeñas hojas de papel.

 

Era nuestra pírrica venganza contra la burocracia y su omnipotencia cínica.

 

Aquí me podría perder. Me detengo en dos hechos que quiero compartirles.

 

El 30 de marzo de 1970, nos detiene la policía en la lucha contra Armienta Calderón. Liberato al brincar de un primer piso, se quiebra el tobillo. Pasa casi dos semanas con el pie inflamado y con el dolor intenso. Nunca se queja, nunca reclama atención médica. Lo hacemos por él. Un día, ya en la cárcel, aparece con muletas, aseado, con ropa limpia, camisas desfajada manga larga y una bien definida barba de candado. Es Libe el preso de los tres hermanos Terán. Lorenzo y Rito, “peligrosos delincuentes”, dijo un policía cuando los llevaban detenidos.

 

Salíamos de comer de un restaurante chino de la calle Colón al poniente de la ciudad. Bajo de la banqueta y de repente un auto negro con vidrios ahumados se me echa encima, siento en mi brazo y hombro el jalón de Liberato y evado el golpe por un  milímetro.

 

Nos vimos a los ojos y caminamos en silencio por mucho rato. Era la lucha del Frente de Defensa Popular en  1969.

 

Liberato Terán, como muchos de nosotros,  no ha perdido su “visión seráfica” de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

 

Creemos en su porvenir con la fuerza irreductible de la juventud.

 

Perdura en él como la forma sublime de expresión de la capacidad de cambio, de transformar, de hacer el bien por los demás.

 

Esa ha sido su lucha. Construir un mundo nuevo,  justo, solidario, la Universidad como escudo y como adarga.

 

Esa lucha del movimiento de reforma hizo posible mantener de pie a la Universidad de los Buelna, de Monjaráz, de Liberato Terán.

 

Hoy, estos actos, este memorial de su obra profundamente humana y progresista, es la demostración de la razón superior de su lucha, de que nadie podrá hacer que por decreto autoritario se borre una historia luminosa sobre la que descansan el presente y el futuro de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

 

Liberato cabalga de nuevo, aquí está con nosotros para reivindicar al movimiento universitario, con su talento, con su honor de combatiente y con su sonrisa franca y  eterna.

 

¡Viva Liberato Terán!