ZONA POLITEiA: El Estado de derecho y la captura de la Fiscalía.

10 de marzo de 2022

César Velázquez Robles

El penoso affaire que protagoniza el fiscal general de la república, Alejandro Gertz Manero, es el corolario de un proceso desaseado del poder que desde su inicio tuvo el propósito de capturar una institución que se pretendía autónoma para ejercer una real función de contrapeso y límite a todo ejercicio arbitrario de ese mismo poder. Su captura implicó desde su origen la inviabilidad de una nueva ética en el ejercicio de la función pública, su entrega al gobierno federal y su instrumentalización para ponerla al servicio de intereses facciosos y para emprender venganzas personales.

Se ha llegado a un grado tal de descomposición moral en su funcionamiento que la sola permanencia de su titular violenta el Estado de derecho en nuestro país, y confirma lo que han dicho y redicho prácticamente todas las investigaciones y estudios sobre la legalidad en México. Las luchas de millones de mexicanos durante décadas para romper con el viejo régimen autoritario y levantar sobre sus ruinas un auténtico imperio de la legalidad, exhiben un lastimoso fracaso, y deben obligar a los fuerzas y grupos democráticos a reiniciar la reconstrucción de ese entramado institucional.

Desde fines de 2018, cuando se aprobó la conversión de la antigua y siniestra procuraduría en Fiscalía, y se concibió ésta como un modelo de independencia y de lucha contra la corrupción y la impunidad, colectivos como Una fiscalía que sirva advirtieron las resistencias del nuevo poder político para deshacer los viejos métodos de control de la figura recién creada. Había sin embargo la esperanza de que el cambio cualitativo a que se aspiraba en su funcionamiento, en su filosofía y en su espíritu, se habría de materializar para bien de la procuración de justicia en nuestro país.

Desafortunadamente, no ocurrió así. La Ley de la FGR reproduce el viejo modelo de opacidad; la participación ciudadana en su discusión y aprobación brilla por su ausencia, y concentra como en el pasado, un poder desmedido y sin control, como se advierte en los casos que hoy se airean ante la estupefacción y el asombro de una opinión pública que pensaba ya había visto todo en materia de autoritarismo.

Es una lástima que frente a esos casos cuya exhibición son de pena ajena, el presidente López Obrador haya preferido eludir entrar al asunto de fondo, y manifestar su apoyo a un fiscal que para muy amplios sectores de la opinión pública, es una figura impresentable. Causa también pena que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, no se pronuncie aún sobre las expresiones del Fiscal en el sentido de que se tienen capturados a algunos de los ministros para votar en favor de una resolución que le es favorable, en uno de los pleitos personales en los que ha apelado al poder de las instituciones para ganarlo.

Nuestro Estado de derecho es el que padece. Su instrumentalización lastima la convivencia y arroja muchas dudas sobre la capacidad de las instituciones para resolver y regular los conflictos en un ambiente de civilidad y de respeto.

Este viernes estará en circulación la revista POLITEiA

Sin falsa modestia, la revista POLITEiA es la mejor revista del pensamiento político que se edita en Sinaloa y creo que en varias millas a la redonda. Las figuras intelectuales más relevante del estado, académicos e investigadores, así como personalidades en el campo e la administración pública, han hecho de sus páginas un foro de reflexión crítica sobre los problemas de nuestro tiempo y nuestro espacio, al tiempo que proponen nuevas estrategias de modernización económica, política y social. Este aporte es lo que da relevancia a un proyecto editorial que poco a poco gana presencia en el ámbito nacional e internacional, y quienes hacemos la revista nos sentimos muy alentados por el respaldo que encontramos en compañeros y amigos que valoran este esfuerzo editorial.

Además de los ensayos de Carlos Calderón, César Valenzuela, José Maradiaga-Ceceña y Edgar Hernández Cervantes, en este número 79 correspondiente al mes de marzo, incluimos dos ensayos más sobre la búsqueda de un nuevo camino para Sinaloa, firmados por Arturo López Flores y Sergio Rosales Inzunza.

López Flores plantea que “La cuestión de la integración al mundo productivo, debe estar en el centro de la agenda de la Cuarta Transformación de Sinaloa. Reconozcamos que el término aparece muy raramente en la prensa local. La integración ciudadana fue la máquina más maravillosa del mundo democrático. Convertirse en sinaloense, no significó dejar de ser uno mismo, al contrario de lo que escuchamos hoy. Fue para asegurarse de que la mejor parte de uno mismo se adhiera a una voluntad común.” Por su parte, Sergio Rosales Inzunza afirma: “Y de qué Sinaloa se puede transformar, se puede. Enfaticé el mercado y el entorno. Para dar idea de todo lo que a través de él se puede lograr. Por ejemplo, el valor mundial del mercado agroalimentario supera el 1.2 billones de dólares, y dentro de su estructura, la demanda para los que Sinaloa tiene vocación oscila en 360 mil millones de dólares. Pero nuestro problema es que carecemos del know how para aspirar a ello, y ante su ausencia, el entorno agobia a pescadores, ejidatarios, comuneros, ganaderos, microempresarios, artista, emprendedores y un largo, pero muy largo etcétera.”

Discutir, analizar, contrastar, escuchar la diversidad de voces como las que aquí se recogen puede ofrecernos una nueva perspectiva para Sinaloa. POLITEiA quiere hacer su aporte en esta perspectiva.

The old writer… (Al que se le fue la vida…)

It´s a dirty story about a dirty man…and his clean wife does´t understand!

Paperback writer, Revolver, The Beatles, 1966

Él Inició, pero nunca acabó…

Sobre el viejo escritorio de nogal, las marcas de los años, se hacían notar y sentir. El viejo barniz aparecía sobre la mesa, como pequeñas islas sobre ese mar de madera, cuyas vetas de madera se mostraban como sellos antiguos que adornaban junto a la vieja lámpara de escritorio, que iluminaba una débil y amarillenta luz.

El antiguo reloj de pared, marcaba las 3:25 de la madrugada, entre papeles y viejas libretas escritas, apilaban en el piso de manera desordenada, haciendo un concurso de incontables libros y antiguos periódicos.

Sentado sobre el escritorio, ahí estaba nuestro ilustre escritor, con el cabello cano y con barba copiosa. Su atuendo, no desentonaba con ese “look” de intelectual: Camisa clara, pluma en la bolsa de la camisa. Como si fuera un suéter, una camisa de franela vieja a cuadros –azueles, rojos y grises-, en el ambiente, se percibía un añejo olor, que se mezclaba con  el aroma  de la vieja cafetera.

Las incontables cajetillas de cigarro regadas sobre todo el piso –como si fuera intencionalmente- y por supuesto, el viejo cenicero de cristal, inundado por las colillas y la ceniza del tabaco de semanas atrás.

Los paquetes sin abrir, de las diferentes marcas de goma de mascar –para evitar fumar-, estaban regadas sobre el piso y sobre el escritorio, de aquella especie de oficina de nuestro nostálgico personaje.

¿Qué sí tenía una familia nuestro ilustre amigo? ¡Bueno!, Claro que tenía una familia. En la planta baja de la casa vivía su esposa e hijos. Ella era una mujer devota, católica, cuyos deberes tanto espirituales como familiares,  nunca pasaron de lado, y menos al finalizar el día.

Su devoción por ser una buena madre –cuyo deber religioso era una constante en su vida-no le permitía  que sus 2 hijos –uno de 6 años y otro de 8 años- estuvieran desaseados, o con hambre, menos que faltaran al colegio. Sin embargo, su relación con el esposo era distante. No mala, ni de faltas de respeto, solo y simplemente distante.

Los hijos habían llegado algo tarde. La esposa al igual que nuestro ilustre escribano, estaba a mediados de los cincuenta años, aquellos años sin hijos había dejado una huella profunda en el alma y más en su relación.

Toda la ausencia sombría de la relación conyugal, la trataba de llenar con la relación entre madre e hijos, el amor filial y la atención que ella brindaba a sus retoños, era casi a niveles de sobreprotección. Esos 2 niños eran la tabla de salvación del ahogamiento de la soledad y frustración de nuestra apreciable y muy atenta esposa.

La relación que existía entre marido y mujer, era casi exclusiva de subir con el desayuno, dejarlo sobre la mesa al lado del escritorio, mientras nuestro letrado amigo, mecanografiaba sin cesar, en actitud de completa concentración en su escritorio, como si nada fuera más importante que terminar el párrafo de tal o cual página.

En los viejos libreros, libros y libros y más libros organizados rigurosamente. Entre libros y notas de cuadernos de notas, una serie de estatuillas, y figuras de cristal, metal y algunas de madera, todas ellas formaban los premios y las distinciones por Best sellers, publicaciones o reconocimientos por su labor literaria.

Entre los cuadros de fotos familiares, algunas fotos de eventos o ferias de libros en las que presentaba alguna de sus obras.

En un espacio exclusivo de uno de los libreros, aparecían  cada uno de los ejemplares que nuestro amigo escritor tenía publicado. ¡38 obras literarias!, ¡Toda una colección!, toda una vida publicando los últimos 16 años, aquello era toda una vida literaria fructífera.

La casa editorial mandaba mensualmente su salario. Una suma nada despreciable, sin contar con las regalías correspondientes. El dinero no era el problema. El plan de trabajo, y los tiempos ya estaban pactados: 2 libros por año. Todo un esquema de trabajo para una celebridad editorial de altos vuelos.

Pero aquella tarde, algo sería distinto. De pronto, ninguna idea venía a la cabeza; los dedos como viejo mecanismo oxidado y con grandes dificultades para continuar dejaron mecanografiar.

El ceño fruncido, la mirada perdida, pero sobre todo, esa ráfaga que entraba de golpe llenado la cabeza con ausencia de ideas, se agolpaba y dejaba huella en la conciencia de nuestro excelso escritor.

Al inicio, no le dio importancia, dejó un par de horas el escritorio, y como si fuera un espíritu o fantasma  del inframundo, de manera sorpresiva bajaba a la cocina de la casa y se preparaba un café, y tomaba un polvorón del viejo tazón de pan de la cocina.

Aquel “break” no era usual. De hecho, llevaba años sin hacerlo. Aquella acción de salir de su refugio de la realidad, era algo bastante novedoso, no solo para él, sino, para todos en la familia. Sus hijos lo veían con ojos de extrañeza, su esposa no podía articular palabra alguna, debido a lo sorpresivo e inusual de su visita a otros espacios de la casa.

El tiempo corría y las ideas no llegaban. El problema no eran las ideas, era el maldito contrato de sacar 3 libros al año. Faltaban 2 meses y el último borrador aún no lo autorizaba la casa editorial. El tiempo estaba encima y de manera voraz.

La pérdida de un día de escritura, era verdaderamente algo significativo en el esquema de trabajo. ¡Maldita mente!, ¡No llegan las ideas! –decía nuestro amigo con angustia-. De pronto, su hijo más pequeño, llegaba a la cocina, su mirada sorpresiva, un poco triste, como con miedo, penetraba en los ojos del escritor.

Por más intentos que trató de hacer  nuestro amigo por evadir la simple, pero, penetrante mirada de su hijo, de plano no pudo contenerla. Sin embargo, en un desesperado intento por salir de ese instante casi hipnótico, sin pensarlo, casi de manera espontánea hizo una invitación maravillosa al pequeño:

-¿Quieres salir al parque a jugar?

El pequeño solo asintió con la cabeza, en una respuesta positiva a la invitación –rarísima- y con una sonrisa tímida, rápidamente le tomaba la mano a su padre, y éste sin tener un pretexto aparente, le respondía a su sonrisa con un beso en su mejilla y una afirmación muy significativa:

-¡Vamos hijo!

Aquella tarde sombría, con tonalidades grisáceas por el nublado de la tarde, con un alto grado de probabilidad de lluvia, en un ambiente frío y húmedo, de pronto se convertía en una cálida e iluminada tarde en aquel parque. Robin –el hijo del escritor- corría y reía sin parar. Nuestro ilustre amigo, tal cual fuera un viejo reloj oxidado, y sin movimiento, de manera torpe, pero, con ánimo seguía en los juegos a su hijo.

Los minutos pasaban, y aquellos se convirtieron en horas, el tiempo pasaba tan rápido. Aquel tiempo era un lapso fugaz. Aquello que tanta alegría había causado, por algunos momentos se pensaba que podía ser eterno.

De pronto, aquella tarde se había tornado en noche, el aire frío marcaba el final de aquella tarde tan especial. En la mente de nuestro escritor, había dejado una huella profunda, tanto en su mente como en su corazón, y se había hecho una promesa: “Todos los días saldría con sus hijos a disfrutar de la vida y del suave, pero a la vez, estridente ruido de sus risas.

Sin pensarlo, nuestro amigo subió entre sus hombros a su hijo. La sonrisa de Robin, hacía que valiera la pena de todo ese esfuerzo por establecer una relación cercana con su pequeño. En el camino, el escritor le contó a su hijo un breve cuento espontaneo, corto, pero que cautivaba a su pequeño. Era el final perfecto para esa tarde.

Llegó la hora de dormir, el sentimiento que tenía en su corazón era verdaderamente un sentimiento de paz con su alma. Años de abandono que había experimentado con su familia, al parecer había empezado a tratar de ser resarcidos.

Su esposa de manera tímida, se había acostado más cerca de lo que usualmente lo hacía. De un instante a otro, sin pensarlo, ella tomaba la iniciativa y le daba un tierno beso en la mejilla, y con una voz suave le decía: ¡Te amo!, ¡No lo olvides!, los dos en un acto de amor sincero, se abrazaban fuertemente, acurrucándose terminaban dormidos profundamente.

La rutina matutina empezaba en la madrugada. La madre de familia se había levantado desde muy temprano. El frío matutino era insoportable, encender la estufa y poner la vieja cafetera, era indispensable. Preparar los desayunos de cada uno de los hijos era el objetivo matutino. Así mismo, hacer el jugo de naranja, era todo un ritual culinario para la afanada y muy responsable esposa.

Llegaba la hora de subir el desayuno al viejo ático –convertido en estudio de escritor-, en donde de manera habitual, se encontraba a nuestro amigo tecleando sin parar. Sin embargo no estaba ahí.

Extrañez era el sentimiento de la esposa. ¡Albert!, ¡Albert!, al no contestar el llamado, pensó que estaría dormido aún. Y en efecto, nuestro ilustre escritor estaba recostado de lado sobre su cama. Daba la impresión de estar descansando de manera tranquila, en un profundo sueño, totalmente apacible, tal cual un neonato con una gran necesidad de sueño.

¡Albert!- volvió a llamarlo, ¡Amor!, ¡vas a iniciar tarde!, sin embargo, nuestro escritor no reaccionaba. Su esposa un poco intrigada, con suaves toques con sus dedos, trataba de despertarlo, pero al parecer, éste no reaccionaba. De pronto, y con un poco más de fuerza, la esposa empezaba a sacudirlo, pero, Albert no despertó.

La esposa solo pudo derramar sus lágrimas, y en actitud reverente y con sumo respeto al momento, de manera delicada tapaba su cabeza con la sábana de su cama. El momento nunca pensado había llegado, la existencia de Albert había llegado a su fin.

Era curioso, que todo lo que había logrado, había quedado atrás. Pareciera que sin querer o mejor dicho, sin pensarlo, había iniciado su camino a cambiar el curso de su existencia, lo que verdaderamente era lo importante o significativo  se había descubierto 1 día antes de su muerte, como quien dice: “Al que se le fue la vida, y no la vivió…”

ZONA POLITEiA: El fracaso de la política de “abrazos, no balazos”.

09 de marzo de 2022

César Velázquez Robles

Este lunes se dio a conocer el ranking de las 50 ciudades más violentas del mundo. Lo primero a destacar es que las ocho primeras del listado son mexicanas. Empieza uno a revisar el listado y pareciera que en el mundo no hay sino solo ciudades de nuestro país. Zamora, Ciudad Obregón, Zacatecas, Tijuana, Celaya, Ciudad Juárez, Ensenada y Uruapan. Más allá aparece Colima (14), Acapulco (16), Cuernavaca (18), Irapuato (21), León (22), Chihuahua (30), Morelia (34), Cancún (40) y Culiacán (43).  Nada como para sentir motivos de orgullo: 17 ciudades mexicanas entre las más violentas del mundo. La investigación, realizada por el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, apunta que estos datos dan cuenta de que México, por tercer año consecutivo, es el epicentro de la violencia mundial urbana, lo cual, apunta, “no es una casualidad, sino el resultado de la política de ‘abrazos, no balazos’, practicada por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, política que consiste en dejar a los grupos criminales en casi absoluta libertad de asesinar, desaparecer personas, extorsionar y robar.”

Diría que habría que matizar esta expresión. Ciertamente, esta política de “laissez faire, laissez passer”, ha propiciado un escalamiento sin precedente de la violencia. Los grupos delincuenciales y su densa red de relaciones han ido avanzando y capturando zonas donde el Leviatán estatal imponía su hegemonía, como se advierte, por ejemplo, con los grupos de autodefensa y las cada vez más poderosas corporaciones y grupos armados relacionados con el narcotráfico. Pero este pernicioso fenómeno no es privativo de este periodo de la vida pública de México, y sus primeras y más evidentes manifestaciones surgen en el momento en que el Estado, que se supone tiene el monopolio de la violencia legítima, cede esa atribución a grupos ilegales, extralegales o alegales que imponen su dominación a través del recurso de la violencia armada que no acepta ni reconoce ningún orden legal y recurre a la violación sistemática del Estado de derecho. Pero volvamos al tema y destaquemos un hecho:

Culiacán, que ha sido por años epicentro de la violencia criminal, y asiento de las más poderosas bandas que han puesto en un predicamento a las instituciones estatales y federales de seguridad, ha dejado de estar entre las primeras ciudades más violentas del mundo, aunque ello no debe ser óbice para reconocer que la cultura de la violencia se encuentra firmemente asentada en nuestra vida colectiva. De acuerdo con las investigaciones realizadas por el Centro citado, y recogidas por el portal adiscusion.com.mx, la capital del estado sinaloense pasó del lugar 12 en 2017, al lugar 16 en 2018, luego al 21 en 2019, al 25 en 2020 y descendió hasta el 43 en 2021, una caída de 18 lugares respecto del año anterior.

Un buen dato sin duda, que habla bien de los esfuerzos institucionales para garantizar la seguridad física y jurídica de una población que también se hartó de vivir en un ambiente de zozobra e inquietud. Habla también positivamente de una sociedad civil, que sin ser muy amplia e influyente, ha hecho un aporte importante a través de los consejos de seguridad ciudadana.

Para los sinaloenses se trata de datos alentadores. Salir de esta lista de las 50 ciudades más violentas del mundo, será un logro importante. Eso significa que no todo está perdido.

POLITEiA: Sinaloa en busca del camino perdido

Muy probablemente este viernes ya esté en circulación el número 79 de POLITEiA, revista del pensamiento político. Es de reconocerse el gran esfuerzo que ha hecho nuestro editor Nicolás Vidales Soto para tener a tiempo la publicación y cumplir con nuestros lectores. Ebn la sección “Sinaloa en busca del camino perdido”, incluimos cuatro colaboraciones de destacados académicos e intelectuales, dos de ellos que han combinado su quehacer como docentes universitarios con sus tareas de funcionarios de alto nivel en la administración pública, César Valenzuela Espinoza y José Santos Maradiaga.

Valenzuela Espinoza apunta en su ensayo “Retos y fortalezas del gobierno de Rubén Rocha Moya, apunta:

“… dicha consulta (para la elaboración del PED) sin duda será muy útil a lo largo del 2022, solo que esta oportunidad podría no aprovecharse, en la medida que el PED siga la retórica de casi treinta años, al resumir el grueso de las demandas presentadas en la consulta, como programas o proyectos a desarrollar en los seis años de gobierno, sin considerar las condiciones que permitan un verdadero cambio estructural, ni las posibilidades económicas del erario estatal y municipales, así como las posibilidades de realizar asociaciones público- privadas (APP), debido a la dificultad de lograr una importante asignación de recursos de parte del Ejecutivo Federal, por la rigidez del Presupuesto de Egresos de la Federación, cuyo gasto programable está orientado a las obras emblemáticas del presente gobierno, así como a sus programas sociales.”

Por su parte, Maradiaga Ceceña postula que: “Este entorno debe de ser considerado en la perspectiva T-MEC y actuar para aprovechar la oportunidad de atraer inversiones mediante la inserción de Sinaloa en las cadenas de valor. Reducir el clima de incertidumbre, tal como se ha avanzado en la planta de fertilizantes en Topolobampo, aprovechar la disponibilidad de gas natural para la planta productiva concertada con la CFE, construir y mejorar la infraestructura carretera y portuaria para enlazar con las economías del norte de México y sur de Estados Unidos.    

Debemos reconocer que el gobierno estatal ha abierto un compás esperanzador, a partir de una narrativa fundada en altas expectativas, su plan de gobierno no puede soslayar la construcción de ese ecosistema favorable al crecimiento económico que ayude efectivamente a resolver el problema de la pobreza y atenuar la desigualdad.”

Datos, elementos e hipótesis para un debate de calidad. En efecto, en busca del camino perdido.