TODOS MENTIMOS

Jorge Eduardo Aragón Campos   jaragonc@gmail.com

En la entrega anterior, repetí la cantaleta que traigo desde hace rato: nuestra clase política ya muestra de nuevo su desconexión con respecto al resto de nosotros, al reasumir el mismo carácter compartimental que desde hace décadas, ha sido aplicado en México para todos los órdenes de la vida pública y familiar.

Aquí en Sinaloa, como a todos nos consta, hay una actividad febril entre aspirantes, partidos, arribistas, etc. las encuestas van y vienen y el sube y baja de los concursantes está a la orden del día, mientras el resto de la ciudadanía se consume en defenderse de la epidemia y de las estrategias que, para salvarnos la vida, han inventado una bola de “desolotados” que ni siquiera saben leer la hora en un reloj de manecillas. Resulta difícil, por decirlo de una manera suave, que esto ocurra en el país de los 130 millones de sabios honestos.

Me explico.

En todas partes, todos reniegan y se quejan de nuestros políticos, a la vez que exigen respuestas y resultados personalizados; si nos remitimos a los señalamientos públicos, se termina por sospechar que a nuestros políticos los están trayendo de la Dimensión Desconocida, o de la nave que nos invadió desde la película Día de la Independencia, porque de esta sociedad nuestra imposible salgan individuos así.

Nuestra noción sobre el cúmulo de obligaciones, que como mínimo se deben cumplir para alcanzar un real estatuto de ciudadanía, no va más allá de asistir cada tres años a la casilla que nos toca, para plasmar una cruz sobre unos pocos trozos de papel; hecho esto, lo demás es reclamar nuestros derechos a seguridad, salud, educación, aseo y limpia, honestidad y santidad en todos los servidores públicos, más lo que se me esté pasando y lo que se vaya acumulando, como por ejemplo información veraz, oportuna, gratuita y muy breve: con puros encabezados para ser exactos, porque con más de media cuartilla ya se pone de güeva loca y la vida es muy breve como para desperdiciarla leyendo ¿O qué no es para interpretar y satisfacer nuestras necesidades que están nuestros políticos?

Si nos remitimos a los índices de alcoholismo, ludopatía y drogadicción que nos distinguen desde mucho atrás a los sinaloenses, y le sumamos que según lo afirman las estadísticas de Google, durante los meses de encierro la demanda doméstica de internet creció exponencialmente, siendo la mayor tajada para pornografía, seguida por juegos para dispositivos móviles, información sobre COVID en tercer lugar, cuarto para música de moda y el resto (menos del 15% del total) para lecturas, cultura, arte, ciencia, etc. no debe extrañarnos que frente a la circunstancia que nos envuelve, el PRI estatal (sólo por mencionar un caso) anuncie la posibilidad de otorgarle las candidaturas a influencers ¡Pues sí! Ni que hubiera problemas serios en nuestro estado o motivos para preocuparse en lo futuro; tenemos medio año metidos en el berenjenal de la pandemia y el público, en general, sólo quiere saber qué día inicia la aplicación de una vacuna perfecta que, además de protegernos contra el virus, desaparecerá la celulitis, nos pondrá delgados, devolverá la apariencia de porcelana a nuestro cutis y nos dotará de una dosis extra de sex appeal. Yo no me voy con esas fintas, para no correr riegos me esperaré a las vacunas de segunda generación, que seguramente también me quitaran diez años de encima.

¡Felicidades sinaloenses! Seis meses bien aprovechados, ni duda cabe. Ahí la llevamos.

Se Equivocaron de Enemigos

Jorge Aragón Campos  jaragonc@gmail.com

Ahora sí, que hasta aquí llegó el último mantra donde están refugiados –de manera muy legítima- quienes insisten en mantener el beneficio de la duda a favor de AMLO: ¿Pero a poco tú no crees que todo ya esté calculado así?

Tomando en cuenta los últimos acontecimientos… no.

La diarrea verbal del presidente, es tan desafortunada que al inicio costaba mucho aceptar fuera real, cuantimás porque lo hace a diario y por televisión, pero esta idea del paro nacional femenino, es un fenómeno que no está contemplado en el libreto de la mañanera, mostrando el verdadero temple de su flamante conductor, quien quedó en papel de aspirante a titular de Carrusel para cuando Canal 3 decida reactivarlo. El 22 de febrero, el portal Animal Político publicó, en nota de Itxaro Arteta titulada Cuál es el origen del paro nacional del 9 de marzo #UnDíaSinMujeres, un mapa cronológico sobre las motivaciones que generaron la iniciativa, así como la inesperada aceptación de la propuesta; vale la pena leerla como si fuera una película ultrarrápida, donde se ve la explosión que produjo el tratamiento que le están dando a los grandes problemas nacionales: echarle la culpa a otro y no hacer nada. Su lectura sirve para entender lo que no necesita explicación sino aceptación.

No hay misterio en la reacción de López Obrador: pánico.

El paro es una señal de descontento en un país gobernado por el mejor presidente del mundo y sistemas solares circunvecinos, por lo tanto la convocatoria es una fruslería sin importancia, una verdadera bagatela, nomás que… todo lo anterior pudiera no ser cierto. La verdadera importancia del paro, radica en la rapidez con que se extendió y el alcance del consenso que obtuvo… de manera espontánea… le duela a quien le duela; no sólo es una buena evidencia del agotamiento del bono de confianza con que llegó el gobierno, es también la primera gran reacción de la sociedad mexicana ante él, es decir, la convocatoria no vino de ninguna de las figuras devaluadas a las que ha recurrido una oposición todavía más ineficaz; el hecho es, a no dudarlo, una expresión de enojo ciudadano generalizado contra la política de seguridad, que se enredó con el tema feminista, y afectó los intentos por construir una falsa percepción sustentada no en hechos, sino en encuestas, sondeos, etc. Hoy les tronó en seguridad –tiene lógica-, quedan salud, educación, economía… y todavía le quedan cinco años al sexenio.

Si nos remitimos a sus reacciones, malas y atropelladas, todo sugiere un error de cálculo de AMLO en el sentido de que supuso contaba con más tiempo, pero en lugar de abocarse a hacer control de daños optó por el berrinche, generando contra sí mismo una escalada de costos que aún no acaba y que lo exhibe como un mal táctico, justo lo contrario al mito sobre su supuesta maestría para el ajedrez político. En la guerra por construir falsas percepciones, el presidente se provocó una derrota importante cuyos daños pueden seguir aumentando, pues como cualquier político de medio pelo lo sabe, cuando una sociedad reacciona lo siguiente es la aparición de nuevos liderazgos, ante los cuales no van a funcionar las descalificaciones de conservadores, mafias del poder, fifís, etc. Y como bien lo está demostrando la 4T, contra eso no tiene antídoto ni respuesta.

¡QUÉ ESTÁ HACIENDO LA VACUNA!

Jorge Eduardo Aragón Campos  jaragonc@gmail.com

El problema que tenemos con respecto a la pandemia, es el mismo que tenemos desde el principio, donde el principal actor – la autoridad federal- juega a recetas con base en mierda de gavilán, que ni hieden ni apestan: todo se hace a medias o mocho a secas. No quieren comprometerse con nada concreto porque no tienen nada concreto para ofrecer. Las razones para ese comportamiento no son problema nuestro por el momento; allá ellos y sus estrategias cachavotos.

Tal y como era de temerse con la estrategia aplicada los últimos tres meses, hoy quedamos justo en el escenario que se pretendía evitar, pero con el ingrediente extra de la debilidad económica, la frustración, etc. Hay quienes reclaman al presidente por desentenderse de manera definitiva del problema; por aventárselo a los gobernadores en lo general y a cada uno de nosotros en lo particular. Yo en cambio se lo agradezco, sí pudiera reclamarle la tardanza pero… qué bueno se hizo a un lado! ¿A qué horas saca del aire a Gatell?

Mucho ayuda el que no estorba.

Ahora los que están estorbando, y en serio, son los cachuchas del aislamiento, fieles defensores de la vieja tradición mexicana que insiste en hacer, una y otra vez, lo mismo hasta obtener resultados distintos, pues al igual que cuando a la iglesia católica no se le cristalizó su amenaza del fin del mundo en el año mil, elegantemente trasladó todo al año dos mil; así estos, que al no cumplirse la promes…profecía! del santo niño Gatell, la pasaron del primero de mayo al primero de junio, para luego diferirla otra vez al primero de julio y ahora… y ahora… traicionados por sus profetas y vagando solos por el pleno desierto de la parte alta de la curva pandémica, han encontrado un nuevo vellocino de oro ¡La vacuna! Y como su Moises sigue sin bajar de La  Mañanera para dar línea, pues ellos mismos le pusieron fecha para su disponibilidad en la farmacia más próxima a su hogar: septiembre.

¡Qué conveniente!

Ojalá y sea cierto, de ser así que no comience a provocar reacciones secundarias, porque entonces sí vamos a saber lo que es una histeria colectiva; no lo digo porque me guste hacer el papel de aguafiestas, abogado del diablo, etc. sino por las expectativas que traen de resolver esto al cien de un plumazo. Por supuesto no tengo la menor idea sobre cómo son los pasillos de la industria farmacéutica, pues es compleja y enorme, con una gran cantidad de firmas participando, pero sí tengo claro un detalle que muchos no: la diferencia, con respecto al resto del mundo, de lo que es una empresa pública en México. En este país, una empresa pública es una empresa gubernamental (CFE, PEMEX, etc), mientras afuera es una empresa que cotiza en bolsa y su principal fuente de capital son sus acciones, las cuales viven sometidas a la libre oferta y demanda; este tipo de empresas son muy dependientes de las expectativas públicas; cito un caso reciente, el de Pfizer, que al anunciar para septiembre el p-r-o-b-a-b-l-e lanzamiento de su vacuna anti COVID19, produjo que algunas de sus series accionarias lograran aumentar su valor un 76.1%. Claro que su anuncio no fue un acto libre y soberano (se trata de negocios), lo hizo con el aval de las autoridades reguladoras, quienes en caso de incumplimientos poseen las facultades suficientes para imponerle castigos económicos y penales.

Menos mal que por ese lado todo está seguro. Ahora una anécdota sabrosona.

Durante la década de los setentas en Culiacán, hubo una guerra comercial entre MZ y LEY; Entre las muchas estrategias mercadotécnicas que usaron, estuvo la de Ventas Nocturnas: Durante una noche, una de las tiendas se seguía de largo después de la hora de cerrar hasta alcanzar la medianoche. Era una locura aquello, y para Juan Manuel Ley (QEPD) fue otra de sus oportunidades para mostrar que un hombre de empresa debe ser un hombre de presa; debido al horario, en aquellas ventas no se vendían bebidas alcohólicas pues violaban los horarios establecidos por la autoridad; incumplirlos era motivo de fuertes multas; entonces cayó la bomba: un día LEY comienza a anunciar que esa noche tendría venta nocturna ¡Con venta de alcohol! Aquello fue el acabose, sus competidores, los noticieros de radio y televisión, etc. pusieron el grito en el cielo ante lo que era un trato descaradamente ilegal y tolerado por la autoridad; no era así, la autoridad no estaba enterada y por ello puntualmente se presentó en el establecimiento, para corroborar que se estaba vendiendo alcohol fuera del horario permitido y aplicó la multa. Al día siguiente, un funcionario de la empresa se presentó a pagarla con cheque y eso fue todo.

Fin de la bronca.

Las utilidades obtenidas por la venta de alcohol de esa noche, daban para pagar más de veinte veces la multa.