¡QUÉ ESTÁ HACIENDO LA VACUNA!

Jorge Eduardo Aragón Campos  jaragonc@gmail.com

El problema que tenemos con respecto a la pandemia, es el mismo que tenemos desde el principio, donde el principal actor – la autoridad federal- juega a recetas con base en mierda de gavilán, que ni hieden ni apestan: todo se hace a medias o mocho a secas. No quieren comprometerse con nada concreto porque no tienen nada concreto para ofrecer. Las razones para ese comportamiento no son problema nuestro por el momento; allá ellos y sus estrategias cachavotos.

Tal y como era de temerse con la estrategia aplicada los últimos tres meses, hoy quedamos justo en el escenario que se pretendía evitar, pero con el ingrediente extra de la debilidad económica, la frustración, etc. Hay quienes reclaman al presidente por desentenderse de manera definitiva del problema; por aventárselo a los gobernadores en lo general y a cada uno de nosotros en lo particular. Yo en cambio se lo agradezco, sí pudiera reclamarle la tardanza pero… qué bueno se hizo a un lado! ¿A qué horas saca del aire a Gatell?

Mucho ayuda el que no estorba.

Ahora los que están estorbando, y en serio, son los cachuchas del aislamiento, fieles defensores de la vieja tradición mexicana que insiste en hacer, una y otra vez, lo mismo hasta obtener resultados distintos, pues al igual que cuando a la iglesia católica no se le cristalizó su amenaza del fin del mundo en el año mil, elegantemente trasladó todo al año dos mil; así estos, que al no cumplirse la promes…profecía! del santo niño Gatell, la pasaron del primero de mayo al primero de junio, para luego diferirla otra vez al primero de julio y ahora… y ahora… traicionados por sus profetas y vagando solos por el pleno desierto de la parte alta de la curva pandémica, han encontrado un nuevo vellocino de oro ¡La vacuna! Y como su Moises sigue sin bajar de La  Mañanera para dar línea, pues ellos mismos le pusieron fecha para su disponibilidad en la farmacia más próxima a su hogar: septiembre.

¡Qué conveniente!

Ojalá y sea cierto, de ser así que no comience a provocar reacciones secundarias, porque entonces sí vamos a saber lo que es una histeria colectiva; no lo digo porque me guste hacer el papel de aguafiestas, abogado del diablo, etc. sino por las expectativas que traen de resolver esto al cien de un plumazo. Por supuesto no tengo la menor idea sobre cómo son los pasillos de la industria farmacéutica, pues es compleja y enorme, con una gran cantidad de firmas participando, pero sí tengo claro un detalle que muchos no: la diferencia, con respecto al resto del mundo, de lo que es una empresa pública en México. En este país, una empresa pública es una empresa gubernamental (CFE, PEMEX, etc), mientras afuera es una empresa que cotiza en bolsa y su principal fuente de capital son sus acciones, las cuales viven sometidas a la libre oferta y demanda; este tipo de empresas son muy dependientes de las expectativas públicas; cito un caso reciente, el de Pfizer, que al anunciar para septiembre el p-r-o-b-a-b-l-e lanzamiento de su vacuna anti COVID19, produjo que algunas de sus series accionarias lograran aumentar su valor un 76.1%. Claro que su anuncio no fue un acto libre y soberano (se trata de negocios), lo hizo con el aval de las autoridades reguladoras, quienes en caso de incumplimientos poseen las facultades suficientes para imponerle castigos económicos y penales.

Menos mal que por ese lado todo está seguro. Ahora una anécdota sabrosona.

Durante la década de los setentas en Culiacán, hubo una guerra comercial entre MZ y LEY; Entre las muchas estrategias mercadotécnicas que usaron, estuvo la de Ventas Nocturnas: Durante una noche, una de las tiendas se seguía de largo después de la hora de cerrar hasta alcanzar la medianoche. Era una locura aquello, y para Juan Manuel Ley (QEPD) fue otra de sus oportunidades para mostrar que un hombre de empresa debe ser un hombre de presa; debido al horario, en aquellas ventas no se vendían bebidas alcohólicas pues violaban los horarios establecidos por la autoridad; incumplirlos era motivo de fuertes multas; entonces cayó la bomba: un día LEY comienza a anunciar que esa noche tendría venta nocturna ¡Con venta de alcohol! Aquello fue el acabose, sus competidores, los noticieros de radio y televisión, etc. pusieron el grito en el cielo ante lo que era un trato descaradamente ilegal y tolerado por la autoridad; no era así, la autoridad no estaba enterada y por ello puntualmente se presentó en el establecimiento, para corroborar que se estaba vendiendo alcohol fuera del horario permitido y aplicó la multa. Al día siguiente, un funcionario de la empresa se presentó a pagarla con cheque y eso fue todo.

Fin de la bronca.

Las utilidades obtenidas por la venta de alcohol de esa noche, daban para pagar más de veinte veces la multa.