Jorge Luis Telles Salazar
Analistas, conocedores y aficionados en general coincidían: Tomateros de Culiacán ganará la serie de repesca contra los Naranjeros de Hermosillo, en un máximo de seis partidos.
Esta columna no marcó favorito alguno.
Y el doctor Ramón Rivas Llamas, me lo recriminó:
= Muy bueno tu análisis previo a la serie Hermosillo-Culiacán; pero te faltaron destos para hacer un pronóstico. Hermosillo trae no menos de seis cuartos bats en su alineación; pero no van a poder contra el pitcheo guinda. Culiacán ganará en seis.
La verdad de las cosas es que nadie, en sus sanos cabales, podría vaticinar lo que sucedió: una sonora barrida en cuatro partidos; el último de ellos ya con clara superioridad, en todos los fundamentos que hacen del beisbol el rey de los deportes: bateo, pitcheo, estrategias y hambre de victoria.
Aquí dijimos, si mal no recuerdo, que Naranjeros era más equipo que el que dibujaban sus números y que serían un rival temible para Tomateros, a pesar de la abismal diferencia en la cosecha de puntos y en el saldo de victorias y derrotas en el rol regular.
¿Me equivoqué?
Creo que no.
La barrida es engañosa. De los cuatro, los tres primeros partidos fueron tan intensamente disputados que bien pudieron haberse inclinado hacia un lado o al otro. Fue, en realidad, una serie muy pareja, que ubicó frente a frente a las dos franquicias más ganadoras de la pelota invernal.
Recordemos:
En el primer encuentro, aquí en el “Angel Flores”, Rennier Mustellier decide, en la décima primera entrada, con un cuadrangular, de línea, sobre la cerca del jardín izquierdo; en el segundo, Maxwell León marca la diferencia, en el inning número diez, con una centella por el callejón centro-derecha, con Mario Valdez en la segunda base; en el tercero, ya en Hermosillo, es Cory Aldridge, quien inclina la balanza del lado guinda, en el noveno capítulo, con jonrón contra su banda y en el cuarto, el más holgado, el batazo estelar es un cuadrangular, con las bases llenas, de Marlon Byrd.
Así fue, en solo cuatro partidos, los Tomateros de Culiacán hicieron añicos los sueños de los aficionados de Hermosillo, que anhelaban tener a su equipo como anfitrión en la Serie del Caribe que arrancará el primero de febrero, en la capital del vecino estado, evento con el cual también se inaugurará el nuevo estadio Sonora.
Hace 16 años, en 1997, Tomateros les hizo la misma gracia a los Naranjeros. Les ganó la serie final y fueron los guindas los que jugaron la serie, allá en Hermosillo.
Repitieron el truco.
Ni hablar.
=0=
Y bueno.
El domingo próximo pasado, los seguidores de los Naranjeros volvieron a llenar el estadio de Hermosillo, con otra entrada espectacular.
Ciertamente, Naranjeros estaba abajo 0-3 y ya se sabe que esta clase de remontadas no son cosa de todas las temporadas; pero, de cualquier modo, existía todavía la posibilidad de avanzar hacia la semifinal por el camino de “mejor perdedor”.
La barrida, para todos esos aficionados, era simplemente impensable.
Es más, el doctor Arturo León Lerma, ex presidente de la LMP y alto directivo del club Naranjero, se atrevió a pronosticar que esta serie de repesca se reeditaría en la final, bajo la tesis de que, de cualquier modo, uno de los dos calificaría como el clásico comodín para las semifinales.
Ese pensamiento, supongo, fue lo que llevó a los aficionados a registrar otra entrada espectacular en el estadio “Héctor Espino”, donde se desarrolló, ese domingo, el que fue, a la postre, el último partido de LMP en ese parque, inaugurado en octubre de 1972, por el gobernador Faustino Felix Serna, quien también construyó estadios dignos en Navojoa, Guaymas y Ciudad Obregón.
Sin embargo, ni los buenos deseos del doctor León Lerma; ni el entusiasmo de los aficionados; ni las clásicas veladoras que comenzaron a aparecer por todos los rumbos del estadio, hicieron el milagro.
Al caer el out 27, los Naranjeros de Hermosillo estaban fuera del “pley off”, sin poder ganar un solo partido. Y fuera también, de la Serie del Caribe, por supuesto.
Por desgracia, la trágica situación no fue del todo aceptada por un alto número de aficionados de la capital de Sonora, muchos de los cuales abandonaron el inmueble tras el “grand slam” de Byrd y otros más, los que se quedaron, terminaron por darle la espalda a su equipo, al abuchear a los suyos y celebrar ruidosamente las jugadas del equipo visitante.
Malo, desde luego. El buen aficionado debe estar con su equipo siempre. Festejar los triunfos y lamentar los descalabros. A todos nos gusta ganar y a nadie nos gusta perder; pero es lo bonito de esto. Ganar siempre no tendría ningún sentido.
¿O si?
Baste recordar que hace apenas hace tres años, fueron los Naranjeros los que nos hicieron la gracia. Barrieron a los Tomateros en la instancia de semifinales.
El beisbol da revanchas. Y pronto.
Así es esto.
=0=
Ahora que.
Presente en la mente de los aficionados de Culiacán, los jonrones de Mustellier, Aldridge y Byrd, así como el macanazo de Maxwell León; pero no hay que olvidar que piedra medular, en este resultado, lo fue también la sensacional actuación del cuerpo de pitcheo de los Tomateros, tanto de su rotación de abridores como de su excepcional “bull pen”.
En efecto, José Luis Armenta, Rodrigo López, Andrés Iván Meza y Francisco Campos, lanzaron ¡juegazos! En toda la extención de la palabra, que fueron defendidos a sangre y fuego por la línea de relevistas del equipo local: Oliver Pérez, Francisco Rodríguez, Hassan Peña y Amauri Sanit, sin excluir también fugases actuaciones de Federico Castañeda, Arturo Barradas y Miguel Rubio, quienes hicieron lo suyo en su momento. Y lo hicieron bien.
Es más, fue tan sólido el trabajo de este “bull pen”, que no se requirieron los servicios de Héctor Daniel Rodríguez, cuya misión será la de rescatar al abridor, sea cual fuese su nombre, en la eventualidad de una mala salida.
No fue necesario el llamado al “Danny” porque los cuatro tuvieron salidas de calidad; pero ahí está, disponible, de ser necesario.
Este largo descanso, de aquí al sábado venidero, permitirá la recuperación de energías y hará posible que la rotación de inicialistas para la serie contra el mejor perdedor sea exactamente igual a la utilizada contra los Naranjeros de Hermosillo.
Para el sábado, además, ya estará disponible Maxwell León.
Y habrá también una novedad: un refuerzo más, que surgirá de los dos equipos eliminados y alrededor del cual se tejen conjeturas. ¿Un refuerzo? ¿Para què? Dirán algunos. Sin embargo, habrá que tomarlo para no dar concesiones de ninguna naturaleza. Como que lo que está en juego es el campeonato de la Liga Mexicana del Pacífico.
Solo eso.
Hasta aquí por hoy.
Ya nos fuimos… Dios los bendiga.