DOS A LA SEMANA

PEÑA NIETO EN NAYARIT: OTRA QUE SE LES VA

Jorge Aragón Campos

            El incidente de la torre de PEMEX, recibió por parte de la nueva administración federal un trato impecable en cuanto a control de daños y comunicación, sirvió para demostrar la capacidad de manejo de crisis, remitiéndonos a la época dorada del priismo, cuando en México no se movía la hoja de un árbol si el gobierno no lo autorizaba primero.

Igual que antes.

El problema es que una de las fallas que siempre tuvieron los priistas, volvió a aparecer ahora: su incapacidad para manejar simultáneamente dos pistas. Le ocurrió a de la Madrid con el terremoto y a Salinas con el zapatismo, por mencionar dos de las casos más conspicuos y recientes.

Lo de PEMEX la semana pasada, comenzó bien y terminó mal por la misma razón: planeación y visión estratégica de la comunicación política. Hasta el viernes el reconocimiento a Peña Nieto era unánime, se había demostrado capacidad de reacción y de acción, pero bastó lo del puente vacacional para tirar por la borda lo logrado, es decir, se demostró incapacidad para hacer el cambio de un carril al siguiente.

Es de extrañar la total ausencia de un planteamiento para justificar el descanso presidencial, que le diera utilidad política y sirviera para dejar atrás el estallido del edificio. Tan fácil como hacer una invitación al país para que la vida continúe, aprovechar el puente para iniciar de ya la reactivación del turismo, con el Presidente al frente poniendo el ejemplo; la presencia presidencial debe multiplicarse para atender las múltiples tareas urgidas de atención, entre las que destacan sin lugar a lugar a dudas todas las que tienen algo que ver con la economía. Claro, sin dejar de explicar que su responsabilidad no es nada más andar de plañidera en los funerales de las víctimas, total para eso se quedó parte del aparato institucional en el escenario de la explosión.

Se les fue.