IDEAS SUELTAS SOBRE EL MAÍZ
Jorge Eduardo Aragón Campos
Siempre, en cualquier circunstancia, debemos estar de parte del oprimido… sin olvidar que está hecho de la misma sustancia que su opresor. No recuerdo de quién es la frase, pero hay que tenerla muy en cuenta en estos tiempos donde lo primero debe ser siempre procurar quedar fuera del grupo de los oprimidos ¿O no?
Al menos aquí en Culiacán, en las redes sociales comenzó a circular este fin de semana un video, donde un supuesto productor sonorense se apersona en el plantón de topo y dirige unas palabras a sus homólogos ahí presentes; no dice nada nuevo, pero hace una exposición histórica sobre el problema y es eso, el orden temporal de los hechos (que todos conocemos desde mucho atrás), lo que nos da una mejor perspectiva (a quienes están suscritos a SINALOATV.MX, este artículo les llega acompañado del video en mención; de la misma manera está disponible en el portal).
¡Sin un agricultor no hay comida! ¡Sin maíz no hay país! ¿Seguros? ¿Y si no? Les tengo una mala noticia.
La autosuficiencia alimentaria es tan trascendente, que hasta la fecha sigue sin ser entendida como lo que en verdad es: una utopía. Ningún país es totalmente autosuficiente porque con todo y los avances en ese campo, la producción alimentaria sigue estando sometida en su mayor parte a los ritmos estacionales; lo que sí es posible y deseable, es contar con una reserva estratégica de alimentos básicos, muchos países la tienen y el distintivo general es que en su mayor parte están constituidas por granos, pero no por razón de hábitos alimentarios, es porque requieren de poca infraestructura y cuidados para mantenerlos en bodega por mucho tiempo; hay semillas de trigo con 3 mil años de antigüedad, encontradas en sepulcros reales egipcios, que germinaron al contacto con el agua; esto se me vino a la cabeza, a la altura del minuto con 40 segundos del video, cuando el sonorense afirma que no están pidiendo ni dádivas, ni regalos; puede tener razón, mientras se trate de un asunto de significado de las palabras, porque si yo digo que están pidiendo una ayuda, o un rescate, o un trato privilegiado, ya no va a resultar tan fácil negar tal cosa, porque no olvidemos lo más principal: el movimiento de los productores no es contra un esquema comercializador injusto, lo que ellos demandan es que a todos les compren toda su producción a un precio conveniente; quieren recoger su lana, irse a su casa y el año entrante estar otra vez aquí con la misma cantaleta… en caso de ser necesario. Eso es comunismo. De compadres, pero comunismo al fin. Valga la acotación, porque a partir del minuto 2 con 30 segundos, describe con gran claridad la verdadera fuente de la inconformidad y del conflicto: negociaron mal, solitos se pusieron la soga al cuello, como lo vienen haciendo desde años atrás y como les ha dado buenos resultados… nada más que, como él mismo relata, las condiciones cambiaron y no conformes -él mismo también lo admite- se fueron por repetir la misma estrategia ya por todos conocida, siendo que también ya contaban con la suficiente información que anticipaba la caída de los precios, y con todo y ello le entraron, y de la peor manera, y lo hicieron de manera consciente, pero… qué creen… que AMLO les prometió más lana y ¡le creyeron! Digo, por qué no le iban a creer en un país que se distingue porque en más de 200 años de vida independiente, es hora que no hay registros de que alguno de sus presidentes de todo ese lapso haya dicho alguna vez una mentira, mucho menos durante su penúltimo año de gobierno.
Esto va para largo, así que le seguimos en la próxima entrega.