26 AÑOS PERDIDOS
Jorge Aragón Campos
En 1987, durante su primer año como gobernador del Estado, Francisco Labastida Ochoa presentó su Plan Estatal de Seguridad Pública. El hecho significó una auténtica novedad, era la primera vez que se hacía algo así, consecuencia de la mala situación que se vivía después del aciago periodo de Toledo Corro. Recuerdo muy bien el evento, es más, recuerdo muy bien los dos primeros objetivos del Plan: uniformar a todas las policías e identificar todos sus vehículos, y lograr la coordinación de los cuerpos de seguridad que operaban en aquel entonces en Sinaloa.
Actualmente, tenemos dos hechos recientes que me hicieron recordar aquello. Con toda seguridad, usted se enteró de ello pues ambos fueron cubiertos por los más diversos medios informativos. Primeramente, el escándalo de unas patrullas “clonadas” que, según algunas evidencias, no tienen nada de “clon” sino que se trata de unidades operadas por nuestros cuerpos policiacos, es decir, andan por ahí trabajando de manera anónima algunos elementos, estatales para mayores señas, bajo el total amparo de sus superiores. Usted saque sus conclusiones.
Lo otro es más reciente, se trata del operativo de la Policía Ministerial contra diversos yonkes en Culiacán, a los que se les encontró unidades con reporte de robo que tenían para la venta de autopartes; el asunto es que dichas unidades habían sido adquiridas de manera legal en subastas realizadas por el Ayuntamiento de esta ciudad capital, lo cual fue demostrado a cabalidad por los propietarios de los yonkes, lo cual les sirvió para lo mismo que se le unta al queso: les clausuraron sus negocios, procedieron contra ellos, sufrieron linchamiento mediático y al paso que van hasta en la cárcel van a venir terminando, porque la autoridad estatal no puede proceder contra una autoridad municipal, pero además no debe hacerlo porque todo está en orden. La cosa es muy simple, todo indica que Transito tiene su corralón, la Municipal el suyo, la Ministerial igual y la Federal también, y cada uno anda a la libre y por su cuenta, cuando lo más simple y elemental es que la información de todos ellos vaya a un banco de datos común, algo que con las manos en la cintura puede hacer cualquier adolescente con una computadora conectada a internet.
Como ustedes entenderán ahora, ante estas noticias no pude evitar recordar aquella remota tarde en que Labastida dio a conocer su Plan Estatal de Seguridad Pública.
26 años perdidos.