AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles Salazar

 

El diputado con licencia, Cenovio Ruiz Zazueta, acusó al presidente municipal de Culiacán, Moisés Aarón Rivas Loaiza y al presidente del comité municipal del PRI, Antonio Castañeda, de tener las manos metidas en el proceso interno de su partido para la selección del candidato a la alcaldía de la ciudad capital. Y aunque Cenovio nunca lo llamó por su nombre, es fácil entender que el aludido es  Sergio Torres Félix, quien desde hace rato inició la carrera con destino a ese cargo de elección popular.

Aconteció lo anterior, la mañana del viernes pasado justo en las oficinas de gestión que Ruiz Zazueta montó frente al viejo estadio “Angel Flores” de esta ciudad, punto en el que invitó a desayunar a los reporteros de las fuentes políticas para confirmar su interés de participar en la elección interna del tricolor por la candidatura a la presidencia municipal de Culiacán.

Tanto Rivas Loaiza como Tony Castañeda expresan una marcada simpatía por uno de los aspirantes y no solo eso sino que trabajan abiertamente en su favor – recalcó Cenovio ante los periodistas, para luego exigirles a estos señores respeto e imparcialidad en beneficio de lo que debe ser un proceso equitativo, limpio y transparente. En suma: que se hagan a un lado y que le dejen la decisión a quienes la tomarán en su momento: los delegados a la convención electoral.

Ruiz Zazueta no aportó más elementos ni difundió mayores detalles; pero cuando menos se mostró firme y seguro de sus expresiones. Los reporteros ahí presentes tampoco le exigieron pruebas de sus señalamientos, de tal modo que pudo terminar su desayuno sin mayores contratiempos.

En el mismo sentido, dejó claro que, a pesar de estos obstáculos iniciales, una vez conocidos los términos de la convocatoria se registrará como precandidato, no sin antes mantener su demanda  en el sentido de no admitir “dados cargados a favor de nadie” y de pedir un proceso estrictamente apegado a los lineamientos del partido, especialmente en el renglón  concerniente a la selección de delegados a la convención, aspecto medular para las aspiraciones de los contendientes.

¿Cómo la ve?

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Y bien.

Los señalamientos anteriores parecerían normales en la boca de cualquiera de los aspirantes a la candidatura priista a la presidencia municipal de Culiacán, bajo la emoción de verse sentados en la oficina más importante de la sede física del ayuntamiento local; sin embargo, como que adquieren una relevancia especial en la voz de quien es, en la actualidad, uno de los políticos priistas más connotados del momento.

Hoy Cenovio Ruiz es solo un diputado con licencia; pero todavía hace unos días fungía como líder de la bancada priista en la cámara de legisladores  y como presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado. Es uno de los hombres más cercanos al ex gobernador Jesús Aguilar Padilla, que fue quien lo hizo diputado, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI y secretario del despacho (en Desarrollo Social) durante un buen trecho de la pasada administración gubernamental.

Sus puntos de vista, entonces, son de llamar la atención porque vienen de alguien que ha operado políticamente asuntos similares y denotan cierto temor a que le apliquen el mismo medicamento que él, cuando estuvo del otro lado del escritorio, solía recetarle a sus pacientes. Sus declaraciones, en síntesis, no fueron precisamente afortunadas porque denotan dos cosas: la primera, que es la más importante, una clara inseguridad; la segunda – derivada de la primera – que ya se dio cuenta que los reflectores de donde se mandará el halo de luz no apuntarán hacia su persona. No tiene, pues, la “línea” de su lado y esto ya lo puso nervioso.

Y con esto, evidentemente, Cenovio intenta, desde ahora, sembrar dudas con  un cuestionamiento anticipado del proceso y advierte,  la radicalización de su estrategia en pos de la candidatura mencionada,  al citar una de las frases de Buck Canel, el cronista deportivo más reconocido del siglo pasado:

“No se vayan que esto se va a poner bueno…”

Lo que no tiene vuelta de hoja es que, así como es el menos indicado para meterle, desde ahora, ruido a la elección interna de su partido, él está en todo su derecho de solicitar su registro y de inscribirse como participante del mismo. Si lo hace, como lo advirtió, es porque está consciente de lo que “trae en la bola” y porque sabe que  puede ganar el partido en un momento dado, convencido, en otro término beisbolero de que “esto se acaba hasta que se acaba”.  El riesgo, sin embargo,  es grande: otros pueden darse el lujo de perder; Ruiz Zazueta no porque, de no obtener  el resultado, no solo perdería el proceso sino también su capital político, con  tanto trabajo construido desde el 2005 hasta la fecha.

En fin.

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Por cierto.

Este domingo, a las 9 horas, el Partido Revolucionario Institucional dará a conocer los lineamientos a los que se sujetará su proceso interno para la selección de los candidatos a presidentes municipales y diputados locales, cuyo nombre aparecerá en las boletas que la autoridad electoral entregará a los ciudadanos el domingo 07 de julio venidero.

El Comité Directivo Estatal, a través de su secretario de Información y Propagada, Jorge Alán Urbina, convocó ya a un desayuno-conferencia de prensa, para la hora citada en las instalaciones de la “Cabaña del Abuelo”, en el Motel Tres Ríos, de esta ciudad.

La voz cantante la llevará el presidente del CDE, Jesús Enrique Hernández Chávez y el delegado general del Comité Ejecutivo Nacional, senador René Juárez Cisneros.

Por ahí nos vemos.

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Mientras.

El Partido Sinaloense ya tomó la decisión: no hará coalición con ninguno otro para los comicios de julio venidero; pero si entrará en la práctica de las alianzas, a través del esquema de candidaturas comunes, también previsto en la Ley Estatal Electoral.

Héctor Melesio Cuen Ojeda, presidente del comité estatal de este instituto político, confió lo anterior a través de los micrófonos de Radio Universidad – programa Agenda Radio, con transmisiones martes y jueves, de 17. 30 a 18 horas – y reiteró, incluso, que de ser Sergio Torres Félix el abanderado del PRI a la alcaldía de esta ciudad,  también harán suya la candidatura de quien fue uno de sus más eficaces colaboradores en su paso por la presidencia municipal de Culiacán.

= Dejo claro: en todos los casos en los que hagamos nuestras otras candidaturas, será siempre en función de la persona y su trayectoria, no del partido postulante – comentó Cuen.

Y agregó:

= ¿Qué quiere decir esto? Que si aquí en Culiacán, en un momento dado, nos sumamos al candidato del PRI, no necesariamente haremos lo mismo en otros municipios o distritos electorales. Si aquí vamos con el PRI, por ejemplo, bien podemos ir con el PAN o con algún otro partido en otras posiciones en juego. Insisto: la decisión final estará en función del candidato, no del partido.

Las deducciones de Cuen al respecto, tienen mucha lógica y mayor sentido común.

En el caso de Torres Félix, por un lado, se estableció una estrecha relación con Cuen en la presidencia municipal, como resultado de la eficacia y la lealtad mostrada por Sergio en su desempeño como secretario de Desarrollo Social; por el otro, el esquema de candidaturas comunes le permitirá al Partido Sinaloense medir objetivamente su penetración entre los ciudadanos en su primera experiencia electoral.

En este modelo, en efecto, se puede saber exactamente el número de votos que logrará este partido, lo que no es posible en el sistema de coaliciones puesto que aquí se fijan, por anticipado, los porcentajes que le serán asignados a cada partido, del total de la votación. Tales porcentajes se harán del conocimiento de la autoridad electoral en su momento.

= Queremos medirnos – insistió Cuen – y esto será un buen método. Práctico, objetivo y confiable. Y es que la participación del Partido Sinaloense no se limitará a estas elecciones. Va, lo sabes, mucho más allá…

Así de fácil.

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Por otro lado.

El buen registro del alcalde Moisés Aarón Rivas Loaiza, de acuerdo a la reciente medición de un importante matutino local, no es, ni por asomo, obra de la casualidad.

En efecto, según las encuestas del periódico El Debate, levantadas con cierta periodicidad, Rivas Loaiza, en los últimos meses, ha levantado de manera sustancial en su popularidad y aceptación, resultado natural de sus acciones y abra de gobierno, por supuesto.

Y es que el ritmo tomado por Aarón en lo que va de este 2013, es simple y sencillamente impresionante.

La obra del alcalde se detecta con facilidad en toda la municipalidad; pero especialmente en esta ciudad donde se advierte por todas partes, tras la conclusión del eje federalismo, el paso al aeropuerto, el centro histórico, la remodelación del Centro Cívico Constitución y la edificación del modular Inés Arredondo.

Precisemos: pasos deprimidos, puentes bimodales, modernización del parque “Revolución” y del “Ernesto Millán Escalante”, distribuidores viales, puentes multimodales, mejoramiento del entorno urbano, rescate de Imala y Sanalona – como alternativa para el turismo regional o de bajos recursos económicos -, nueva unidad de servicios municipales (en proyecto) y la joya de la corona: el nuevo estadio de beisbol profesional.

La inmensa mayoría de estas obras (“problemas temporales, beneficios permanentes”) serán terminadas este mismo año, excepto el parque de pelota, cuyos trabajos iniciarán en breve.

A esto súmele las obras en las zonas rurales, particularmente en materia de agua potable y algunas más que se inscribirán en el marco del Cupón Cero, para elevar la inversión por encima de los 3 mil millones de pesos a lo largo y ancho de la municipalidad.

Todo esto, es resultado de la gran capacidad de gestión de Aarón Rivas, cosa que no se le puede regatear; pero hay algo más: su excelente relación con el gobernador del Estado, Mario López Valdez, quien, gracias a Rivas, modificó su resistencia para apoyar a Culiacán – consecuencia, todavía, de la contienda electoral del 2010 – lo que ha hecho, sin reservas, de un tiempo a la fecha.

De ahí la buena calificación para el presidente municipal de Culiacán, todavía susceptible de mejorar de aquí al término de su administración.

Ya lo comentaremos.

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En tanto.

Invitado por el gobierno federal al Foro de Consulta “Sistema de Justicia Penal”, el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, doctor Víctor Antonio Corrales Burgueño, emplazó a las instancias competentes “a asumir la educación como pilar de la justicia y del avance democrático del país”, premisa sobre la que sustentó su demanda para ampliar la cobertura y mejorar la calidad de la educación a nivel nacional.

Corrales Burgueño habló así ante el propio Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam, en el acto efectuado el viernes pasado en esta ciudad, con la participación de destacados especialistas en la materia, de orden doméstico e internacional, inclusive. Eventos como este se desarrollan en distintos puntos del país y sus conclusiones permitirán el enriquecimiento del plan presidencial “Por un México en paz”, cuyos propósitos son más que identificables.

El rector de la UAS subrayó que no se alcanzarán los niveles de seguridad esperados en tanto no se mejore sustancialmente la educación tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo y aprovechó la oportunidad para demandarle al señor procurador un adecuado seguimiento a los casos de universitarios que han sido víctimas de este clima de violencia y cuyo número, lamentablemente, ha crecido en los últimos tiempos.

Intervención práctica, vigorosa y puntual la del doctor Corrales Burgueño. De sus resultados habrá que estar pendientes.

Bien pendientes.

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Paréntesis personal.

Lo saludé, apenas un día antes de su inesperado fallecimiento, en un rincón del restaurant Chics, por el malecón.

= Compadre ¿por qué tan flaco? Solo hay dos sopas: o estás enfermo o andas de novio. Ya párale a la dieta. ¡Te estás yendo!  – me dijo en el tono bromista de todo el tiempo, sin importarle para nada la presencia de Idolina, mi esposa.

= ¿Me estoy? ¡Nos estamos yendo compadre! – le contesté.

Menos de 24 horas después, Eduardo Aispuro yacía, sin vida, sobre una fría plancha en el hospital regional del ISSSTE, a donde llegó, ya muerto, víctima de un infarto fulminante, complicación, suponemos, de un mal degenerativo que padecía de tiempo atrás y que parece cosa de epidemia creciente entre el gremio periodístico local.

Con algunos altibajos, resultado de intrigas y malos entendidos, lo cierto es que mi relación con Eduardo Aispuro se marcó siempre por el afecto, la calidez y la cordialidad, desde el primer momento en que nos conocimos, en el ya muy lejano 1972 en aquella inolvidable redacción de El Sol de Sinaloa, que hoy bien podría ser un salón de la fama del periodismo de Culiacán: Antonio Pineda Gutierrez (Toñico), Agustín D. Valdez, Víctor Manuel Zárate Urbina, Mignor Sinagawa Montoya, Enrique Ruiz Alba, Enrique Navarro, Ramiro Novelo Castillo, Isaías Ojeda Rochín, Manuel Bravo Madrigal,  Carmen Aída Guerra Miguel y Antonio Velázquez, entre otros. Ahí, precisamente, lo bautizaron como “Minucias” y de ahí salió para hacer carrera en el área de la comunicación del servicio público, que llegó a su punto culminante con su nombramiento como coordinador general de comunicación social del gobierno del Estado, durante el mandato del ingeniero Renato Vega Alvarado.

En tres eventos diferentes ratificamos los nexos del compadrazgo y todavía en febrero de 2007, fungió como mi padrino de bodas – en segundas nupcias – al lado de María de los Angeles, mi comadre. Siempre estuvimos cerca y el afecto, incluso, se extendió hasta mi padre, quien gozaba, en innumerables tertulias dominicales, del irónico buen humor de Eduardo. “Y ahora: ¿por qué no te lo trajiste? Aquí le tengo sus carnitas y sus chicharrones”, me recriminaba mi papá cuando transcurrían algunos domingos sin la invitación correspondiente”.

Su muerte me tiene triste y deprimido. Como a muchos de sus amigos, particularmente a sus compañeros del café de todos los días: “el Leo Espinoza”, “el Morro”, Tolosa y Silviano de la Mora, quienes apenas en enero pasado habían resentido también el fallecimiento de Jorge “El Güero” Bojorquez en condiciones similares.

Solo me resta dedicar una oración por el eterno descanso de su alma y rogar a Dios por una pronta resignación de “Angelita”, mi comadre y mis dos ahijadas: Reyna y Dulce.

La vida sigue.

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(Nuestras condolencias, también, para el amigo Senador Aarón Irizar López, ante la irreparable pèrdida de su señora madre, doña Amalia López viuda de Irizar, acaecida en días pasados en esta ciudad capital. Un abrazo solidario y afectuoso, Aarón…)

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Y hasta aquí.

Nos fuimos ya.

Dios los bendiga.