Jorge Luis Telles Salazar
Un mes después de su derrota en la elección para gobernador de Sinaloa y todavía visiblemente dolido por el descalabro de su proyecto, Jesús Vizcarra Calderón me sorprendió con una reflexión que dejaba clara su sensibilidad política, a pesar de que, quienes entienden de estas cosas, todavía sostienen que fue precisamente la ausencia de este rasgo personal, uno de los elementos influyentes en el resultado de aquel primer domingo de julio de 2010.
= Fíjate bien lo que te voy a decir – reflexionó sentado en una mesa del restaurant “Panamá” de la Francisco Villa, consciente de que era el centro de la atención de todas las personas que llenaban el establecimiento en aquella calurosa tarde de verano -: aunque, por ahora no lo parezca, uno de los principales beneficiarios de mi tropiezo es mi compadre, amigo y jefe político, Jesús Aguilar.
= ¿Aguilar? – repliqué.
= Si, Jesús Aguilar Padilla, el todavía gobernador de este Estado. Bueno, al menos en lo que resta del año…De aquí al 31 de diciembre.
Esta parte de la conversación fue una de las que no se publicaron en aquella sonada entrevista que me concedió por esas fechas, bajo el compromiso de tratar todos los temas con profesionalismo y responsabilidad y con la garantía de no poner en su boca una sola palabra que “yo no exprese”. Hasta la fecha es, por cierto, la única entrevista que ha dado a medio de comunicación alguno como ex candidato del PRI a la gubernatura del Estado y que se publicó, usted debe recordarlo, como nota principal en El Sol de Sinaloa, matutino que el autor de esta columna dirigió hasta el 15 de diciembre de 2010. Casualmente (¿) dos semanas antes del arranque de la administración gubernamental de Mario López Valdez.
= La verdad: no te entiendo bien – acoté.
Inquieto, un tanto incómodo por polarizar miradas y comentarios de los comensales (quienes, incluso, acudían hasta la mesa a expresarle su solidaridad), siguió su razonamiento, con franqueza, honestidad y con un dejo de agradecimiento permanente hacia Jesús Aguilar, su jefe, amigo y compadre.
= Ahí te va: con mi derrota, el PRI queda aparentemente huérfano y a la deriva y Aguilar también, después del primero de enero de 2011; pero no será así. Al menos no de manera total. Fíjate bien. Aguilar, como una de las consecuencias de mi descalabro, prolongará su auténtico liderazgo político por cuando menos dos años más. Para ser más claros: hasta las elecciones federales del 2012 y si puede, hasta las locales del 2013. Esto tiene su lógica. No es una de mis “jaladas”, ni mucho menos.
Añadió:
= Hagamos cuentas. De haber ganado yo, yo sería, por supuesto, el nuevo líder político del Estado y el jefe innegable del priismo sinaloense. Con esta combinación, Jesús Aguilar termina su mandato y se va tranquilamente a descansar; pero, lamentablemente, no fue así. Perdimos; pero esto sigue. Perdimos la gubernatura; pero ganamos 09 presidencias municipales y 23 diputaciones locales, ya contados los partidos de la alianza. O sea: ganamos el Congreso. El PRI no desapareció del mapa político de Sinaloa. Antes bien, yo creo que está ante una gran responsabilidad y frente a un enorme desafío: ser oposición y asumir este delicado papel, con decoro, orgullo y dignidad.
Vizcarra apuró el último trago a su taza de café ya en franco proceso de enfriamiento; miró a su alrededor y tranquilo, sin prisas (a diferencia de otras ocasiones cuando no estaba quieto un solo instante), continuó:
= Pero tú sabes bien, como son los priistas. Yo digo que son muy chistosos. Todos ellos, desde el más chico hasta el más grande, requieren de un líder, de un guía, de un jefe. De alguien que les marque siempre el rumbo a seguir. Así son. Esa es su idiosincrasia. Obvio: ese líder es todavía Jesús Aguilar y lo seguirá siendo, después del 31 de diciembre. El, para acabar pronto, puso a todos los presidentes municipales del PRI que ganaron la elección y también a la inmensa mayoría de los 23 diputados. Se la deben a Aguilar pues y como no tendrán gobernador de su partido, seguirán viéndolo a él como su jefe y su guía. Esto, repito, durará, cuando menos, hasta las elecciones federales del 2012 y en algunas situaciones, hasta las locales del 2013, inclusive.
Así habló Vizcarra aquella cálida tarde del verano de 2010. Unica vez que ha tocado el tema político, desde entonces y hasta la fecha. Esta parte no se publicó, como hay otros temas embargados todavía por ahí. Si usted le interesa remítase a la hemeroteca de El Sol y ahí la encontrará.
Suyos los comentarios, amigo lector.
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Bien.
Hablar de Vizcarra, de nueva cuenta, es una reacción periodística natural, resultado de una serie de especulaciones que se dieron durante la semana en las redes sociales, a partir de dos hechos inocultables: uno de ellos, la liberación de su página web, donde difunde actividades personales, familiares y empresariales; la otra, la muy próxima inauguración de su residencia en la zona premier del más exclusivo fraccionamiento de la ciudad: La Primavera.
Ambos elementos han dado paso a la inquietud de los diez políticos sinaloenses de Grandes Ligas, que ya se pelean abiertamente la candidatura del PRI al gobierno del Estado y a las discusiones de los especialistas que ya analizan el posible retorno del presidente del corporativo empresarial Su Karne a la vida política de la entidad, tras más de tres años de exilio voluntario, que lo curaron de la natural depresión causada por la derrota; pero que le permitieron, al mismo tiempo, un gran reposicionamiento de su negocio en el mercado mundial de la carne de engorda. (Hoy día, Su Karne araña ya los mil millones de dólares de capital, por si le interesa).
A lo mejor, lo de la página web – en la que se aprecia a un Vizcarra notablemente rejuvenecido – fue solo una finta, para medir algunas situaciones; sin embargo, logró su propósito de algún modo: no pasó inadvertido.
Ahora bien.
Más allá de este escenario y de regreso al tema que inspira la columna de hoy, déjenos comentarle que Vizcarra tuvo razón. Lo de políticamente ingenuo – como decían también de MaLoVa – que se los crean otros. De plano.
Efectivamente, el liderazgo de Jesús Aguilar se prolongó más allá del 31 de diciembre de 2010, como lo prueban, entre otras cosas, el control del PRI, de sus sectores, de algunos presidentes municipales y hasta del Congreso del Estado. Todavía alcanzó a influir en algunas candidaturas para la elección federal del 2012; pero su fuerza se diluyó, de manera natural, ya para el proceso local del 2013.
En esto obraron varias cosas. Entre ellas: el estratégico repliegue de Jesús Aguilar, una vez nombrado subsecretario de Agricultura del gobierno federal por el presidente Enrique Peña Nieto, a cuyo secretario de Gobernación prometió no intervenir en los asuntos políticos de Sinaloa; el acercamiento de MaLoVa al PRI (cuyo análisis de costo-beneficio aún no está muy claro, por cierto) y las ineludibles traiciones de redomados “aguilaristas”, que de la noche a la mañana comenzaron a acordar, hasta lo más insignificante, en las oficinas del tercer piso de Palacio de Gobierno.
En la actualidad, Aguilar Padilla ha influido en algunas decisiones propias del área que tiene encomendada; pero hasta ahí. Retirado no está, por supuesto. Está replegado. Aplica una estrategia elemental: no perturbar, en nada, decisiones que avala el mismo presidente Enrique Peña Nieto.
Así lo visualizó Jesús Vizcarra aquella tarde de 2010. Así pasó, en buena medida.
En cuando a Vizcarra Calderón, retomamos, para su propia deducción, parte de la entrevista citada.
Aquí tiene un fragmento interesante:
= Entonces ¿qué? – le insistí.
= Me retiro wey. Me voy de la política. De esto, no quiero saber más – subrayó.
= ¿Cómo que te vás? ¿A tus 50 años de edad? ¿Con un soporte de 520 mil votos en la elección? Con menos de esto. Con mucho menos, José Natividad González Parrás buscó una segunda oportunidad y fue, gobernador de Nuevo León. Lo mismo hizo Francisco Barrio, por el PAN, en Chihuahua y también ganó. Ejemplos sobran – repliqué.
= Bueno. Habría que ver condiciones y circunstancias. Tienes razón: no hay que decir nunca “de esta agua no he de beber…” – rectificó.
Sin quitarle ni ponerle.
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Y bueno.
¿Los diez aspirantes a la candidatura del PRI al gobierno de Sinaloa?
Ahí están. Al alcance de su mano. No los ve solo aquel que no lo quiere.
Y de aquí a dos años y medio estarán ubicados en posiciones políticas estratégicas, que los clasificarán como candidatos naturales del Partido Revolucionario Institucional.
Veamos:
Los tres senadores de la República: Diva Hadamira Gastelum Bajo (entre menos mujeres gobernadoras existan, paradójicamente, mayores serán sus posibilidades), Aarón Irizar López y Daniel Amador Gaxiola.
David López Gutiérrez y Heriberto Galindo Quiñones, dirigentes de la corriente llamada “Chilorio Power”, en incontenible fortalecimiento con nuevas posiciones, tanto en Sinaloa como en otras entidades del país, como lo ratifica la inminente designación de Regino López Acosta, como delegado en Sinaloa de la Secretaría de Desarrollo Social. Para entonces, López Gutiérrez mantendrá su privilegiada cercanía con el presidente Peña; Galindo Quiñones ya no será diputado federal; pero si, posiblemente, presidente del Comité Directivo Estatal del PRI.
Nos faltan cinco todavía:
Moisés Aarón Rivas Loaiza, actual presidente municipal de Culiacán y en camino a una de las secretarías más importantes de la administración de Mario López Valdez, quien dará, ahora sí, una sacudida grande a su equipo de trabajo, durante las primeras semanas del año entrante, en cumplimiento a uno de los acuerdos que hizo con el PRI. Rivas Loaiza también suena para la presidencia del partido tricolor en Sinaloa. Al momento de la decisión, Rivas podría ser la carta de coincidencia entre el malovismo y el llamado priismo institucional, en aras de aspirar a la tan llevada y traída unidad.
Gerardo Vargas Landeros, secretario general de gobierno, con exitoso trabajo como puente entre el PRI y el gobernador López Valdez. Hay que sacar a flote que Gerardo Vargas defendió con vehemencia su militancia priista y hasta sacó el acuerdo favorable de la comisión nacional de justicia partidaria del Revolucionario Institucional. Será una de las propuestas del jefe del Ejecutivo Estatal.
Sergio Torres Félix, presidente municipal electo de Culiacán. Hoy dìa, pocos creen en él. Pocos creían en él cuando desafió al Comité Ejecutivo Nacional para arrebatarle a Pablo Moreno Cota la candidatura a diputado federal por el séptimo distrito electoral. Pocos creían en él – y algunos hasta se mofaron – cuando se separó del cargo para anunciar que lucharía por la candidatura a la alcaldía de la ciudad. Todavía no son muchos los que apuestan a su favor e intentan acusarlo del fenómeno del abstencionismo, tratando de minimizar la ventaja de más de 60 mil votos sobre su adversario. La más amplia de 1983 a la fecha, cuando las elecciones comenzaron a ser de “a deveras” y no de “a mentiritas”. Si se lo propone, estará en la pelea.
Jesús Enrique Hernández Chávez, actual presidente del Comité Directivo Estatal del PRI y que cuando llegue el momento será coordinador de la fracción mayoritaria y presidente de la junta de coordinación política del Congreso del Estado. La hoja curricular de “Chuquiqui” es impresionante y sus méritos también. ¿Qué ya está en la tercera edad? “Te juego unas carreras”, contesta Hernández, todavía con arrestos para jugar futbol las tardes sabatinas, con sus compañeros de generación. Dentro del top ten, por supuesto.
Y el número diez fluctúa entre dos hijos de sendos ex gobernadores: Juan Ernesto Millàn Pietsch y Francisco Labastida Gómez de la Torre, ubicados en cargos de primer nivel en el gabinete de Mario López Valdez y aspirantes a ser candidatos a diputados federales para dar el gran salto hacia donde usted se imagina. Les hará falta curriculum para enero o febrero del 2016. Sus señores padres son sus mejores padrinos. Sin duda.
¿Alguien más?
Si le esculca podría ampliarse la lista, con políticos como Carlos Almada, en nivel de subsecretario federal u otros que, con mucha suerte, podrían acomodarse en los dos próximos años en la línea de sucesión, como Carlos Almada López, Florentino Castro y Alfredo Villegas, por ejemplo.
De momento nos quedamos con los diez (u once) arriba citados. Y se aceptan apuestas, desde ahora.
Del monto que desee y guste.
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A propósito.
Ya que en este tema nos metimos, hay que voltear también para las otras fuerzas políticas, con ofertas interesantes para el 2016.
Una de ellas, sin duda, el Partido Sinaloense, que postulará al hoy diputado electo, Héctor Melesio Cuen Ojeda, que hizo la hazaña de ubicar al PAS como tercera fuerza política de Sinaloa, con casi 125 mil votos en los comicios pasados. O sea, 25 mil más de los originalmente proyectados. Cuen ya va encarrerado y seguramente será candidato a la gubernatura de Sinaloa por el PAS, en posible coalición con uno o dos partidos más, aquí en la entidad.
Acción Nacional también tendrá buenas opciones, con Armando Leyson Castro y Carlos Felton, que serán presidentes municipales de Guasave y Mazatlán, respectivamente; el senador Salvador López Brito y los diputados locales Adolfo Rojo y Francisco Solano Urías, sin descartar a Heriberto Félix Guerra, con planes de volver por sus fueros. ¿Alejandro Higuera Osuna? Hoy día, está liquidado. En dos años ¿Quién lo sabe? Veremos.
Movimiento Ciudadano, con una sola carta: Mario Imaz, diputado local.
Y el Partido de la Revolución Democrática, cuya única oportunidad de supervivencia es la de conservar su tristísimo papel de “satélite” de Acción Nacional, para mantenerse vigente y no perder su registro en el plano local. Un partido hundido en la apatía y la mediocridad, con sus figuras más emblemáticas, ubicadas en esa zona de confort que es contar con un cheque seguro, quincena a quincena, como funcionarios de distintos niveles de la administración gubernamental de Mario López Valdez. Caso patético el del “partido del sol azteca” en Sinaloa; pero ¡que lo desmientan!
Usted tiene los comentarios, amigo lector.
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A manera de colofón.
Hasta aquí por hoy. Nos vamos ya, no sin antes invitarlo a que visite nuestro portal de internet www.jorgeluistelles.com, donde encontrará las mejores columnas políticas de Sinaloa y la información política del momento, así como material de otro tipo de contenido atractivo y de actualidad.
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Y ya nos fuimos.
Dios los bendiga…