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Muchas conjeturas y mucho análisis respecto de los resultados de la elección del pasado siete de julio en Sinaloa y la realidad es que vale la pena repasar lo que ocurrió.
En este espacio hicimos referencia de dos personajes de la política sinaloense, a los que las cuentas les salieron mucho mejor de lo que se especulaba.
Hablamos de Héctor Melesio Cuen, el dirigente del Partido Sinaloense, el instituto político que sorprendió ganando tres diputaciones pluris y regidurías en los dieciocho municipios de la entidad, y hablamos también de Jesús Enrique Hernández Chávez, el líder del PRI, de quien se auguraba que había llegado apenas a administrar los daños que la división generaba en su partido.
Innegable que la alianza PAN-PRD-PT terminó pulverizada en Sinaloa y que el lamento de Edgardo Burgos y de Heriberto Arias, así lo confirmó.
Lejos les quedó el escenario electoral de hace tres años cuando ganaron la gubernatura y nueve alcaldías. ¿Ganaron realmente? deben estar preguntándose.
En Culiacán el resultado de la elección pondera por un lado la ventaja que Sergio Torres sacó a sus adversarios, y por el otro interroga sobre el cómo negar que el alto abstencionismo registrado en la capital sinaloense afecta la imagen del priísta.
Mario López Valdez había ganado en el 2010 con el apoyo de la derecha y la izquierda sinaloense y repitió victorias en el 2013 pero aliado con el PRI. Desde luego que en ambas elecciones fue acusado de traidor.
La pregunta es con quién se va a jugar su sucesión en el 2016 y qué partidos estarían dispuestos a apoyarle en un proceso donde tendrá que buscar una legislatura que le cuide las espaldas.
No la tendrá fácil el señor López.
LAS COSAS QUE PASAN
Así están las cosas…