Jorge Luis Telles Salazar
A lo mejor no es suya la decisión final; pero está claro que la opinión del gobernador Mario López Valdez ha sido tomada en cuenta en las últimas decisiones que atañen al Partido Revolucionario Institucional y es innegable que el peso de su voz será mayor todavía en lo que será la segunda parte de su administración.
Hace una semana, en una postura lógica y comprensible, MaLoVa rechazó de manera cortés la invitación que priistas de altos vuelos le hicieron – casi de manera directa – para que regresase a las filas del Revolucionario Institucional. Posicionamiento inteligente de su parte. Hubiese sido un suicidio político una aceptación expresa en tal sentido, porque hubiese significado un drástico rompimiento con las otras fuerzas y con la gente de distintos partidos que colaboran para su gobierno.
Además, el procedimiento utilizado ni tan siquiera fue el que marcan los documentos internos del Partido Revolucionario Institucional, cosa que, por lo que se ve, se le olvida a más de alguno. MaLoVa no puede decidir por sí mismo si vuelve o no al PRI. López Valdez violó, de manera fragrante, el estatuto correspondiente, de tal modo que una decisión en este sentido solo compete a la Comisión Nacional de Justicia Partidaria de este partido, a promoción de parte o de otros actores. En efecto, ni tan siquiera fue el modo jurídicamente adecuado.
A este respecto, permítame comentar que el acercamiento de López Valdez con el PRI no se dio aquí en Culiacán, ni en ningún punto de Sinaloa, ni mucho menos se participó del mismo a los dirigentes locales. Esto se produjo, en el nivel más alto del sistema político de nuestro país: en la ciudad de México, a raíz de una definición interna de MaLoVa en favor del entonces candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, que implicó el establecimiento de compromisos expresos de un lado y del otro. Nada de gratis, por supuesto.
¿Quién buscó a quién?
Claro que, por el momento, no vamos a entrar en detalles; sin embargo, es un muy claro que los acuerdos se procesaron de manera exitosa y que los compromisos se han cumplido a satisfacción plena de las dos partes. Con sus detallitos, quizás; pero la relación entre estas dos entidades políticas ha evolucionado de buena a excelente. Ahí están, para no ir muy lejos, los halagadores resultados para el PRI tanto en la elección federal del 2012, como en la del año en curso, situación impensable sin el apoyo del gobernador.
Bajo esta condición, resulta irrelevante que MaLoVa se haya negado a abrirse de capa, de una buena vez, respecto a la demanda de hacer público su reingreso al Revolucionario Institucional y vienen al caso dos preguntas estrechamente ligadas una con otra: ¿para qué querría MaLoVa volver al PRI si ya hizo realidad su sueño de ser gobernador? Y ¿para qué quiere el PRI una definición concluyente y expresa de López Valdez? ¿Para qué pues, si de todos modos la relación se mantiene en niveles inmejorables y se toman, sobre esta marcha, los acuerdos que más convienen a los dos frentes en determinadas circunstancias?
Al menos de manera formal, el gobernador Mario López Valdez no ha retornado al partido tricolor, ni creemos que lo vaya a ser de aquí al 31 de diciembre de 2016.
Acaso ¿tendrá sentido hacerlo?
De todos modos su voz es tomada en cuenta y su palabra pesa: el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Cesar Camacho Quiroz, acordó, con el presidente Enrique Peña Nieto, la designación del coordinador de la bancada priista para la próxima legislatura de la cámara de diputados, punto doblemente importante si se considera que esto trae consigo, por ley, la presidencia de la Junta de Coordinación Política del Congreso del Estado. Esto se acordó, en efecto, después de conocer la opinión del gobernador López Valdez.
Y lo que sigue, la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI, también saldrá mediante un esquema similar: MaLoVa-Cesar Camacho-Enrique Peña Nieto.
Salvo mejor opinión, amable lector.
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Y bien.
Así las cosas, la batalla librada por el diputado local electo Ramón Barajas, en busca de la coordinación de sus compañeros en el Congreso del Estado, estaba perdida de antemano. Como perdida estaba también la de Jesús Burgos Pinto, razón por la que tomó la decisión de hacerse a un lado y dejar esto al empuje de la inercia natural.
Ni Barajas, ni Burgos Pinto, son precisamente gente de las simpatías del gobernador López Valdez. Tampoco lo es Sandra Lara, la que adoptó, por precaución, la prudente postura del clásico “bajo perfil”.
Tienen algunas cosas en común que desquician a MaLoVa.
Una de ellas: su cercanía indiscutible con el ex gobernador Jesús Aguilar.
Otra: su honesta resistencia a reabrirles las puertas del PRI a los malovistas, catalogados como traidores todavía meses atrás.
En tal circunstancia, la decisión, tajante, vino de la capital: Jesús Enrique Hernández Chávez.
Es que si para el Comité Ejecutivo Nacional, MaLoVa está más cerca del PRI que de cualquier otro partido, consideraron como inconveniente no tomar en cuenta las apreciaciones de un gobernador que, con todo y lo que se diga “ya está de este lado”. Sin ninguna duda.
Así, 19 de 22 acataron la línea. No quisieron dificultades.
Y si un voto llamó la atención fue el del doctor Víctor Manuel Díaz Simental, catalogado como recalcitrante malovista, porque, con este posicionamiento voto justamente en contra de su gobernador.
En fin.
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Ahora que.
Justo en este entorno, es que arranca este domingo, 27 de los corrientes, el proceso para la elección de presidente y secretario general del Comité Directivo Estatal del PRI, cuyos responsables son, en estos momentos, Jesús Enrique Hernández Chávez y Margarita Urías Burgos, respectivamente.
Este domingo, en efecto, tendrá lugar una sesión extraordinaria del Consejo Político Estatal, con dos puntos centrales en su agenda.
Uno de ellos, acordar el método de selección.
El otro, autorizar la emisión de la convocatoria para el efecto, la que se conocerá en un plazo no menor a diez días y la que fijará la fecha definitiva para la elección de los nuevos dirigentes del PRI en Sinaloa.
Y por increíble que esto hubiese parecido todavía hace meses, el “bueno” tendrá que contar, necesariamente, con las simpatías de MaLoVa.
Así de fácil.
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A manera de colofón.
Por hoy la dejamos aquí. De este tamaño.
Nos vamos.
Dios los bendiga.