Martha Tamayo Morales

 

Jorge Luis Telles Salazar

 

Másallá de sus méritos, cualidades e indiscutible capacidad, el acuerdo del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en favor de Martha Tamayo Morales – para que releve a Jesús Enrique HernándezChávez en la presidencia del Comité Directivo Estatal de Sinaloa – es una clara decisión del llamado tipo “salomónico” ante la ausencia de un consenso uniforme entre las diferentes corrientes que se disputan los diferentes espacios del poder político en nuestra entidad.

Queda la impresión, en efecto, que la responsabilidad en la designación de la abogada Tamayo Morales, la asumió, todita, el presidente del CEN, Cesar Camacho Quiroz – una vez consultada con quien debe hacerlo – convencido de que los bloques sinaloenses jamásllegarían, por si mismos, a una definición. Esos grupos, por supuesto, están muy ubicados: el “Chilorio Power”, el priismo de MaLoVa (aquí encuadran los ex gobernadores Juan S. Millán y Francisco Labastida), el ahora poderoso grupo Culiacán y lo que queda del “aguilarismo”, a través del llamado priismo institucional, cuyas figuras principales son los diputados locales electos Jesús Burgos Pinto y Ramón Barajas, así como Cenovio Ruiz, con una cartera simbólica en la estructura del Comité Ejecutivo Nacional.

Ciertamente, el diputado federal Heriberto Galindo Quiñones punteó durante todo el proceso y siempre fue considerado como el principal favorito para ganar esta carrera; sin embargo, sus posibilidades vinieron a menos a raíz de la ahora explicable morosidad en la toma de la decisión, víctima del golpeteo de los otros grupos, cuyos exponentes hicieron llegar hasta la cima del priismo, su inconformidad por el “acaparamiento de posiciones federales” de parte de los “chilorios”, bajo el argumento de una falta de equilibrios políticos en Sinaloa, situación que, según sus apreciaciones “ponía en riesgo la unidad del Partido Revolucionario Institucional”.

Las presiones en el CEN contra Galindo Quiñones – a las que se sumó en los últimos días, con un entusiasmo digno de mejor causa, el ex gobernador Francisco Labastida – arreciaron de manera importante, de tal modo que el guamuchilense fue aparentemente desplazado de su condición de favorito, por parte de la diputada local Rosa Elena Millán, una vez combinada esta hipotética situación con el supuesto retiro de la contienda de parte de Martha Tamayo, en acuerdo con el presidente del CEN, Cesar Camacho Quiroz.

Bajo tales circunstancias, las cosas se enredaron tanto en el Comité Ejecutivo Nacional, donde se fueron, a final de cuentas, por lo máspráctico y cómodo: Martha Tamayo.

Y será Martha Tamayo pues, a pesar de que ya la habían descartado de la competencia.

Como todas las decisiones salomónicas, bien aceptada, finalmente, por todas las corrientes en pugna. A regañadientes, si quiere usted porque Martha tampoco es propiamente una “monedita de oro”; pero admitida en aras de que esto equilibrará las cosas por lo pronto y que quedará bajo resguardo esa tan cacaraqueada palabra que es la “unidad” al interior del Partido Revolucionario Institucional.

En fin.

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Y bien.

Así las cosas, Martha Sofía Tamayo Morales, que se desempeñaba como directora de Asuntos Jurídicos en el Comité Ejecutivo Nacional, se convertirá en la primera mujer en presidir el PRI en Sinaloa. Secretarias generales ya ha habido varias, incluida la actual; pero ninguna señora presidenta. Hasta ahora.

Martha, independientemente de su trayectoria política, es una mujer sensata, tranquila y proclive a la conciliación y a la concertación, características de suma importancia, por cierto, para un buen desempeño en las actuales condiciones de la vida partidista nacional.

La experiencia de Martha encontrará un suplemento perfecto en la juventud y el ímpetu del diputado federal Jesús Valdez Palazuelos, uno de los legisladores de mayor presencia en la cámara baja del Congreso de la Unión, quien con marcada honestidad y humildad política, dejó claro, desde siempre, que de ser una mujer la seleccionada, él no tendría empacho alguno en aceptar la secretaría general.

En la hoja curricular de la próxima dirigente del PRI:  senadora de la República y diputada federal; secretaria de Administración del gobierno del Estado y presidenta del Tribunal de lo Contencioso Administrativo, entre otros cargos. En esta trayectoria, como a muchos otros, también le tocó sufrir la amarga experiencia de una derrota electoral al perder los comicios por el quinto distrito federal, en una situación influida por la intervención en su contra de la entonces lideresa nacional del sindicato de trabajadores de la educación, Elba Esther Gordillo Morales. Y no abundamos más en el asunto porque ha sido esto, precisamente, en lo que se han centrado la mayoría de los analistas locales, una vez conocida la decisión.

¿El grupo político beneficiado? Bueno, ninguno en particular. La licenciada Tamayo de King mantiene buenas relaciones con todos, aunque se le ubica más del lado de Francisco Labastida, alineado al malovismo desde aquellos aciagos tiempos del 2010. También mantiene, hay que decirlo, estrecha cercanía con la senadora Diva Hadamira Gastelum Bajo, casualmente aspirante a la candidatura del PRI a la gubernatura del Estado.

A título personal considero que, al final del día, se encontró en Martha el retrato hablado que de días atrás circuló en los más altos niveles y que llegó, incluso, al despacho del presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos: “alguien que lleve una buena relación con MaLoVa; pero sin que tampoco se identifique plenamente con el gobernador”.

Digo yo.

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Y bueno.

Ya para cerrar la pinza, permítame comentarle que lo anterior constituye, sin duda, un duro golpe al grupo “Chilorio Power”, de cuyos integrantes – sostienen los que de esto saben – surgirá el próximo candidato al gobierno de Sinaloa.

Si fue un golpe duro para los “Chilorios”, de acuerdo; pero más para el diputado federal Heriberto Galindo Quiñones, contra quien se centró furiosamente la ofensiva del clásico “Fuego Amigo”, porque Heriberto tuvo la “osadía” de no negar sus intenciones y de sostener, ante propios y extraños, que, en efecto, él estaba en abierta campaña por la presidencia del Comité Directivo Estatal.

Ahora bien: ¿esto los excluye, de momento, de la contienda por la candidatura del tricolor al gobierno de Sinaloa?

Yo creo que no.

Se trata, apenas, de los primeros escarceos de una pelea que si bien ya inició, apenas está por iniciar su etapa más interesante. Y si bien esto fue un tropezón para el poderoso núcleo de los del valle del Évora, más temprano que tarde tendrán nuevas oportunidades de probar su fortaleza y de ratificar su decisión: van, con todo, por el gobierno del Estado.

Y si no, al tiempo, señores míos.

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Por otro lado.

Este jueves, el laboratorio de control de calidad de la Junta Municipal de Agua Potable de Culiacán, recibirá la certificación de la Entidad Mexicana de Acreditación, lo que le autorizará a la realización de exámenes confiables y de fondo del agua que se produce en otras juntas lacustres de Sinaloa y de otros estados del país en general.

= En lo que a nosotros corresponde, ni se diga. La calidad del agua que produce la JAPAC y que se consume en Culiacán es de una calidad inmejorable a nivel nacional – comentó, enchido de satisfacción, el gerente general de este organismo, Jesús Higuera Laura.

De paso, otro motivo de satisfacción: la inauguración de las nuevas oficinas de JAPAC, en las que se invirtieron algo así como 20 millones de pesos.

El acto lo encabezará, desde luego, el alcalde de la ciudad, MoisésAarón Rivas Loaiza, cuya administración se ha caracterizado, precisamente, por otorgarle una especial prioridad a la dotación del servicio de agua a los habitantes de la municipalidad, así como tendido de redes de alcantarillado y saneamiento de aguas residuales.

Por allá nos vemos.

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En tanto.

Oscar Lara Salazar entró en funciones como delegado estatal de la Comisión Nacional de Fomento Educativo, una posición federal más que se asigna en los últimos días.

Y otro nuevo funcionario es Rosendo Camacho, nuevo delegado de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano y para la cual surgieron, en su momento, muchos tiradores; entre ellos, Pablo Moreno Cota y Gilberto Ojeda.

En ninguna de ellas está la mano del gobernador López Valdez, quien ha tenido que conformarse solamente con la delegación de INFONAVIT, comprometida para Margarita Villaescusa.

Por lo que hace a Lara Salazar y Rosendo Camacho, los dos tienen, de algún modo, el sello de Jesús Aguilar Padilla; pero no son acreditables al ex gobernador. Detrás de Oscar Lara estuvieron gentes ligadas al presidente del CEN, Cesar Camacho Quiroz. Y de Rosendo Camacho, la senadora Diva Hadamira Gastelum Bajo.

“Haiga sido como haiga sido”, lo importante para ellos es que ya tienen “chamba”.

Y bien pagada, además.

Felicidades.

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A manera de colofón.

Y por hoy, la dejamos hasta aquí. Justo de este tamaño.

Ya nos fuimos.

Dios los bendiga.