LOS JUNIORS EN LAS REDES
Jorge Aragón Campos
Ni modo, la noticia la inició Noroeste y ya brinco a un medio nacional (Proceso) y a uno internacional (el portal de Yahoo); no es el primer escándalo similar, ocurrió antes con la hija de Romero Deschamps, los vástagos de un exgobernador de cuyo nombre nunca me logro acordar y por supuesto la lady PROFECO, por mencionar los más recientes y conspicuos a los que ahora se suman nuestro gobernador y su hijo.
No es, pues, la primera vez que ocurre, avisos ha habido y pese a todo ello nadie tomó previsiones, porque el problema de nuestra clase política es que la modernidad no se les cae de la boca, pretenden (al menos así lo dicen) modernizarlo todo, pero en los bueyes de sus compadres porque su premodernismo es supino, y pretenden abordar las nuevas herramientas mediáticas desde la misma perspectiva que las anteriores, es decir, les encanta hablen de ellos –bien, por supuesto-, viven tras el top of mind y quieren que los reconozcan hasta las mascotas del votante… todo ello sin pagar ningún precio a cambio; buscan imitar a los artistas y ser blanco de los paparazzi, suponiendo que recibirán el mismo trato que el galán de la pantalla o la estrella de la última telenovela, nada más que la fama de los artistas es por su exposición dentro del mundo del espectáculo y no tienen mayor responsabilidad que caernos bien cuando hacen el papel de héroe y mal cuando son el villano, pero en el caso de nuestros políticos es más delicado pues su oficio consiste principalmente (al menos aquí en México) en gozar los privilegios del poder, el placer de gastar el dinero de otros (nuestros impuestos) y gozar de una absoluta impunidad frente a sus incapacidades y sus innumerables corruptelas; ahora, encima, no quieren que se metan con ellos en la esfera de lo personal y lo familiar, nada más que son ellos –insisto- los que vienen a restregarnos en la cara sus desfiguros.
Desde hace más de diez años, en los países desarrollados los politólogos advirtieron de inmediato los riesgos que representaban las redes sociales para los grupos elitistas y lanzaron la voz de alerta, afirmando: en este momento, los destinados a dirigir nuestros países en lo político, empresarial y social no sólo están cursando sus carreras en las universidades, también están volcando sus vidas personales en las redes sociales, es decir, están construyendo un archivo disponible para que en el futuro lo pueda revisar quien lo desee; el aborto de una novia, la tendencia homosexual brotando en la borrachera, el bullyng contra condiscípulos indefensos, las trampas en el póker… en fin, pecaditos y pecadotes a la orden de quien guste verlos cuando quiera verlos, aboliendo la necesidad del periodismo de investigación pues ya no es necesario más esfuerzo que el de asomarse a una dirección electrónica. Así de simple.
Aquí, el gobernador pide que respeten a sus hijos y que quien así lo desee en todo caso se meta con él. Es una petición legítima tratándose de un padre de familia, pero inviable para quien es persona pública con una importante responsabilidad institucional. Malova sabe muy bien cómo funciona el mundo de la política, donde te aconsejan que si quieres conocer todo sobre tu árbol genealógico y tu biografía, sólo necesitas lanzarte de candidato a algo para que te saquen hasta lo que no hiciste, no se diga cuando se es, como en este caso, gobernador de un estado.
En el caso particular del hijo de nuestro gobernador, casi nadie ha entendido que nadie se metió con él, él se metió con los mexicanos al subir a la esfera de lo público y de lo publicado la existencia privilegiada que ha disfrutado los últimos tres años, lo cual da manga ancha para la sospecha y para que lo tupan a él, a su padre y a toda la familia; hay quienes opinan que es injusto, hay quienes lo festejan y hay quienes albergan dudas, creo honestamente que la discusión es estéril pues se trata de hechos consumados y vigentes, que por cierto seguirán dándose, así que sobre aviso no hay engaño: no digan que no sabían en lo que se estaban metiendo.