PALCO PREMIE

Jorge Luis Telles Salazar

 

Para no confundir a los aficionados con sus cuentas, permítanos contarles algo:

La ya muy próxima temporada 2014-2015 de la Liga Mexicana del Pacífico, será la número 50 para Tomateros de Culiacán, aunque, en realidad, sus cincuenta años los cumplirán hasta octubre de 2015, si consideramos que fue en el mes de las brujas de 1965, cuando sostuvieron su primer juego oficial en este circuito que, para entonces estaba ya en su séptima campaña. En la misma fecha, Venados de Mazatlán también debutó en esta liga, de tal modo que guindas y rojos van de la mano en la historia de la pelota invernal mexicana.

Tomateros y Venados, como usted sabe, fueron protagonistas estelares de la primera fase del beisbol invernal, que se llamo Liga de la Costa del Pacífico y que se jugó – con distintos equipos – entre el otoño de 1945 y el invierno de 1958, para totalizar 13 grandes, legendarias y emblemáticas temporadas. Los altos costos de operación del circuito costeño lo llevaron a su desaparición y a la creación, a su vez, de uno nuevo; por aquellos años más económico, práctico y factible.

Ni Tomateros ni Venados participaron en el torneo durante los primeros seis años por diversas razones, aunque de 1961 y hasta 1965 formaron parte de la Liga del Noroeste, que incluía a equipos de Nayarit y en alguna ocasión hasta uno de Guadalajara y en otra, uno de Gomez Palacio Durango. Era un juego de nueve contra nueve y siempre ganaban los Tabaqueros de Santiago, si mal no recordamos. Los aficionados de casa no se resignaban a este tipo de beisbol y añoraban el regreso a la pelota de altura.

Así, tras un juego de estrellas, entre una selección de lo que se conocía como Liga de Sonora y una de la Liga del Noroeste, que representó un sonado éxito de taquilla en el viejo estadio “Angel Flores”, Horacio López Díaz, presidente de la primera, invitó a integrarse al beisbol de a deveras tanto a Culiacán como a Mazatlán y a partir de octubre de 1965 comenzó a escribirse una nueva historia en la pelota invernal. La Liga cambió su nombre a Sonora-Sinaloa; luego a Mexicana del Pacífico y la que viene será, entonces, su edición número 57.

De acuerdo entonces: si usted es muy exigente con las matemáticas, la campaña será la de las “Bodas de Oro” para Tomateros de Culiacán; pero los 50, los 50, los cumplirán en octubre de 2015, justamente en la inauguración del nuevo estadio de beisbol de la capital sinaloense.

¿Estamos?

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Y bueno, la verdad sea dicha:

A pesar de la sequía de diez largos años – ya la segunda más larga en la historia de la franquicia -, solo Naranjeros de Hermosillo tiene una mejor historia que Tomateros de Culiacán a su paso por la Mexicana del Pacífico. Los naranjas suman ya 16 títulos, por 9 de los guindas. Venados de Mazatlán sigue en la lista, con 8.

Se trata de una historia de la que podemos estar verdaderamente orgullosos puesto que más allá de la estadística, el club de casa se ha distinguido invariablemente por su nivel competitivo, el alto grado de calidad en administración y operación y su prestigio en el plano nacional e internacional.

Más allá de sus nueve coronas, a las que hay que agregarle dos en Series del Caribe, Tomateros también suma siete subcampeonatos y su participación en tantas como 14 series finales, de las cuales ha ganado 8 y perdido 6. Y si el número no le cuadra es porque antes de 1970, la campaña se jugaba a rol corrido, sin una gran final. Era monarca aquel que ganaba más juegos a lo largo de la temporada y Tomateros, bajo este sistema de competencias, se adjudicó el título en 1967 y el segundo lugar en 1968.

A todo esto, debemos añadirle que los guindas lograron su primer cetro, apenas en su segundo año en la Mexicana del Pacífico. Fue tanta la superioridad de aquella aplanadora guinda, que ya eran campeones, cuando todavía faltaban cuatro partidos para la conclusión de la temporada. Y esa fue, precisamente, la distancia sobre su más cercano perseguidor: cuatro juegos.

En una ocasión, Tomateros alcanzó la gloria del bicampeonato y se quedó muy cerca del tercer título consecutivo, al perder, en enero de 1998, una frenética serie semifinal contra los Venados de Mazatlán.

Culiacán alcanzó su último título en 2004, cuando un doblete de Benjamín Gil sobre una rápida del cubano Ariel Prieto – que venía como a 96 millas – desbarató empate a 1 y trajo las dos carreras de la diferencia en el quinto choque de la serie campeonil frente a los Yaquis de Obregón. A pesar de que el duelo se decidió en solo cinco juegos, fue una gran final, claramente recordada todavía por los aficionados de la época.

Y de entonces a la fecha, Tomateros no ha avanzado más allá de la instancia de una semifinal. Ya no hay más títulos, ni tan siquiera una serie final.

A pesar de ello, sin embargo, Culiacán no ha dejado de ser un equipo ampliamente competitivo. En tres de estas últimas diez temporadas ha sido el más ganador durante la campaña regular, lo cual quiere decir que, con el sistema de antaño, los guindas tuvieron tres cetros más; pero las cosas son como son y hay que aceptarlas como tal.

Viene la participación número 50 de Tomateros en la Liga Mexicana del Pacífico y nuevas esperanzas. Habrá buen equipo y si las circunstancias son favorables, Culiacán podrá redondear a diez la suma de campeonatos conquistados.

Ojalá.

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A manera de colofón.

Por hoy hasta aquí.

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Nos fuimos pues.

Dios los bendiga.