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CRISIS DE CONFIANZA

LAS COSAS QUE PASAN

Por: Jorge Walterio MEDINA

medinawalterio@terra.com.mx

medinawalterio@outlook.com

Interesante el resultado de un estudio encargado por el Instituto Nacional Electoral sobre la  credibilidad en México, porque sus resultados confirman algo que resulta evidente como lo es la desconfianza ciudadana en torno de políticos, instituciones y gobierno, junto a la propia autoridad electoral.

Diputados, sindicatos, partidos políticos, gobierno en sus tres niveles, jueces, empresarios, policías, organismos electorales y medios de comunicación, encabezan la lista de las instituciones y organismos con menos credibilidad en el país,  destacando desde luego el caso del gobierno donde un 42 por ciento de la población ha dejado de creer en el.

Los datos los concentra un estudio que sobre la Calidad de la Ciudadanía elaboró el Instituto Nacional Electoral, seguramente buscando conocer a qué se va a enfrentar en el proceso electoral federal del 2015.

Para nada casual entonces que si por un lado el gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto, busca resarcir su imagen luego del proceso de aprobación de las reformas estructurales, los partidos políticos hagan lo propio.

Que el 2015 bien vale una misa nos dicen algunos analistas y el ejemplo lo vemos, insistimos,  en el cambio de estrategias del Presidente Enrique Peña Nieto y de su partido el Revolucionario Institucional, luego de la consumación de las reformas y de la implementación de sus leyes secundarias.

Ha revertir la mala imagen entonces.

En esa  dirección también las estrategias del PAN y el PRD, que caminaron junto al PRI,  ya sea en la ola privatizadora o en la reforma fiscal.

Que bueno que el Presidente Peña Nieto anunció en Guadalajara recursos por el orden de los 44 mil millones de pesos en apoyo al campo en México, porque nuestros agricultores enfrentan graves problemas, fundamentalmente a la hora de comercializar sus cosechas.

En este espacio manifestamos que la federación mantenía congelado el gasto público, sobre todo en la provincia del país, y que lo iría descongelando en la medida en que se acercara el 2015, el año de la elección federal intermedia, cuando renovaremos a los 500 integrantes de la cámara baja del Congreso de la Unión.

Así está ocurriendo, a la manera  de la implementación de una estrategia electorera.

Cambian, decíamos, las estrategias del gobierno federal, y de pronto el Presidente Enrique Peña nos da las ‘gratas’ noticias de que se recupera ya nuestra economía, que  la Secretaría de Hacienda y Crédito Público mantiene sus previsiones de crecimiento para este año, y que, a manera de cereza en el pastel, disminuyen también los índices de delitos a lo largo y ancho de la nación.

Bajan pues los homicidios, los secuestros, el robo y otros delitos, a la manera  de un ‘gracioso’ discurso presidencial.

La estrategia no para ahí.

César Camacho, el presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, anuncia que promoverán una consulta para que los mexicanos opinemos en torno a promesas de campaña de Peña Nieto, orientadas a reducir de 200 a 100 las diputaciones federales pluris, y eliminar de paso 32 senadurías plurinominales.

Desde luego que estaríamos frente a excelentes noticias si se reduce el número de legisladores federales y más todavía si las pluris que queden se entregan a las minorías políticas, como se planteó en sus orígenes, y ya no más en el agandallamiento del PRI, PAN y PRD, visiblemente sobre representados en las legislaturas.

La pregunta que se hace el común de los mexicanos en torno del planteamiento de César Camacho, tiene que ver con el porqué el PRI no se interesó en consultar a los mexicanos sobre las reformas estructurales aprobadas fundamentalmente por su partido, con la complicidad del PAN y del PRD, según fue el caso.

Estrategias válidas sin duda las del Presidente Peña Nieto y su partido, pero insultantes porque están encaminadas a vernos de nuevo la cara.

El 2015 bien vale una misa, en un proceso donde el PRI y Peña Nieto se le vuelven  a adelantar a sus opositores.

Qué decir del PAN, el partido que festinaba las reformas impulsadas por Carlos Salinas de Gortari y  que ahora seguramente ha de exclamar que Peña Nieto también es de ellos.

Digamos que para poco o para nada les podría alcanzar a los panistas una consulta en torno de un incremento en los salarios mínimos.

Al PRD lo subieron al polémico carro de las reformas otorgando un sustancioso incremento del presupuesto federal al gobierno del DF. “Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos” decía en su tiempo el general Álvaro Obregón, y miren…

Los perredistas enarbolan de nuevo el rechazo a la reforma energética, pero en este tema perdieron la batalla principal que se dio hace meses en el Congreso de la Unión, en un proceso legislativo donde hasta la fuerza moral de Cuauhtémoc Cárdenas quedó reducida al mínimo.

Las acciones del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, teniendo al Subcomandante Marcos como baluarte fundamental, provocaron la reacción mediática mundial que detuvo los afanes privatizadores de Salinas de Gortari.

¿Cómo avanzar en la privatización de una nación donde la brecha entre pobres y ricos es cada día más grande y que se muere por la creciente miseria, hambre y pobreza que afecta a la mayoría de sus habitantes?, fue la pregunta entonces que acaparó  la atención de la opinión pública mundial.

¿Qué nos pasó en el 2014 cuando la oposición fue incapaz de contener un proceso de reformas que puede constituir la mayor de las infamias en la historia de México?

La respuesta seguramente será dolorosa y entonces los “héroes” de hoy pasarán en su momento a engrosar la larga lista de canallas que tiene la historia de México.

Así están las cosas…