Jorge Luis Telles Salazar
Fernando Valenzuela le ganó a los Expos de Montreal el último juego de la serie por el campeonato de la Liga Nacional en 1981 y esa fue la razón por la que, dos días después, no abrió la Serie Mundial contra los Yankees de Nueva York, en el legendario “Yankee Stadium” de la gran manzana, en aquel otoño ya bastante lejano. Valenzuela lanzó hasta el tercer partido, ya en el parque de los Dodgers de los Angeles y fue el único en el que vio acción. Fernando estaba programado para un posible y definitorio séptimo partido; pero ya no fue necesario. Los pupilos de Tom Lasorda volvieron, de la urbe de hierro a Los Angeles, con dos derrotas a cuestas; sin embargo, ganaron los cuatro restantes, en forma consecutiva y entonces se proclamaron campeones mundiales del beisbol. El último de ellos, en la propia casa de los Mulos de Manhattan, por cierto.
Año de ensueño para un mexicano en el mejor beisbol del mundo. El robusto joven de Sonora paró los records en 13 victorias y 7 derrotas en esa temporada y su marca en efectividad fue de 2. 28. Fue líder prácticamente en todo: ponches, 181; blanqueadas, 8 y entradas lanzadas, 192 y un tercio. Obligado el trofeo Cy Young, al que se sumó el de Novato del Año. Y ya entrado en gastos: también el bat de plata, por ser el pitcher mejor bateador y el guante de plata, como pitcher mejor fildeador. Desde luego que también estuvo en el Juego de Estrellas y obvio: se convirtió en el deportista mexicano del momento. En un gran ídolo. Incluso para Televisa, a la que le dio por transmitir todos aquellos juegos con Fernando en el centro del diamante, con enviados especiales y toda la cosa.
Abrir el primero de la Serie Mundial Dodgers-Yanquees, en el más emblemático de todos los estadios de la MLB y luego el quinto, en Los Angeles, hubiese representado el guión perfecto, digno de la imaginación del mejor director de cine del mundo; pero el destino no lo quiso así. De cualquier modo, Valenzuela revivió a los Dodgers en el tercer encuentro y los puso en la ruta de campeonato mundial. Y esto fue sensacional, desde luego.
Y mire lo que son las cosas: todo esto viene a nuestra mente, como una cinta que gira en retrospectiva, a raíz de algo parecido en la versión 2014 de la Serie del Rey, allá en la Liga Mexicana de Beisbol. Andrés Meza, el pitcher estelar de Pericos de Puebla – y también de Tomateros de Culiacán – tiró el sexto encuentro de la divisional frente a los Tigres de Quintana Roo y esta es la causa por la que no pudo iniciar la gran serie final en el circuito veraniego, que tiene en ventaja a los chamucos de Alfredo Harp.
Meza está programado para el cuarto juego, en el Foro Sol; sin embargo, no lo descarte usted para el tercero, de este martes, en la capital del país. Por un lado, los Pericos están en la lona (0-2) y ocupan un chispazo de inspiración y por otro, Andrés Iván ya cuenta con el número adecuado de días de descanso para un lanzador. Está listo. Solo falta lo que su manager disponga. Si no es así, como que va a quedar en duda la inteligencia del manager del Puebla.
Bueno.
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Mientras.
Si hemos de dar por hecho la contratación de Amauri Sanit para la próxima temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, debemos decir entonces que Tomateros de Culiacán ya tiene amarrados a cuatro de sus seis extranjeros, para iniciar campaña el sábado 11 de octubre, en el puerto de Mazatlán.
Veamos:
Uno de ellos, el propio Sanit, campeón de pitcheo en la Liga Mexicana de Beisbol, con Tigres de Quintana Roo, con una estadística francamente impresionante.
Otro, el dominicano Ricardo Gómez, que será el pitcher preparador. El de la octava entrada.
Uno más, el también cubano Ronnier Mustelier, que en verano jugó para Scranton, en triple A, Tigres de Quintana Roo y Vaqueros de Laguna. Con estos dos últimos equipos, cosechó record de .346, 10 cuadrangulares y 63 carreras producidas. Pelotero utilitario, que lo mismo se desempeña en la tercera base que en cualquiera de los jardines.
Y el cuarto y último, hasta el momento, es el estadounidense Wit Merrifield, catalogado como el mejor prospecto de 2014 en la organización de los Reales de Kansas City, con la que inició en doble “A”, con Arkansas, para su ascenso, casi de inmediato, al Omaha, de triple “A”. En esta categoría, precisamente, levantó números de .340, con 3 jonrones, 29 producciones y 21 bases robadas. Sería el jardinero central de los guindas en la nueva edición del beisbol invernal.
A Culiacán todavía le quedan dos vacantes, las que tendrá que cubrir para redondear su plantilla de seis. Y es muy posible que venga un séptimo, al que se le enviaría a la lista de inactivos, pero al que se mantendría en condiciones aptas para iniciar en cualquier momento, en caso de bajas, por las circunstancias que usted guste y mande.
De hecho, Tomateros siempre ha tenido un importado extra disponible, para hacerle frente a cualquier eventualidad y ahora no será la excepción.
En breve, noticias concretas al respecto.
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En tanto.
Con un nutrido grupo de peloteros – novatos en su gran mayoría – Tomateros de Culiacán abrió su campo de prácticas, en las instalaciones de la unidad deportiva JAPAC, allá por el sector Oriente de nuestra ciudad capital.
El proceso de entrenamientos será prolongado y extenuante, aunque entretenido. Tomateros sostendrá no menos de diez juegos de exhibición; tres de ellos en la ciudad de Tucson, gira interesante que elimina el tedio de cualquiera y que levantará el ánimo para buscar un lugar en el primer equipo de los guindas.
Los ya estelares llegarán gradualmente con el paso de los días. Con todo y esa categoría, también tendrán que trabajar fuerte para obtener la titularidad. Nadie, de hecho, la tiene en el bolsillo.
Pendientes pues.
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Por otro lado.
Este lunes, aquí en Culiacán, falleció el cronista deportivo Miguel Angel Ahumada Mariscal. Como todo un guerrero, Miguel Angel le dio la gran batalla a la terrible enfermedad; pero sucumbió a final de cuentas. Originario de Guamuchil, Miguel inició su carrera con Venados de Mazatlán y la siguió con Tomateros de Culiacán y Algodoneros de Guasave. Siempre a la sombra del directivo Jaime Blancate, su gran amigo.
Ahumada Mariscal era un buen cronista, ameno, de buena voz, conocedor y siempre con los últimas estadísticas en sus manos. Le tocó reseñar dos campeonatos para los guindas: el de 1996 y el de 1997. Existen algunas grabaciones por ahí.
Su cuerpo fue velado unas horas en Culiacán, antes de ser trasladado al puerto de Mazatlán. Sus amigos le dieron la despedida.
Descanse en paz.
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A manera de colofón.
Ultima oportunidad para adquirir una butaca en el “Angel Flores” y disfrutar así de todos los juegos en casa de Tomateros de Culiacán: 3 mil 400 pesos, a seis meses sin intereses, con tarjetas bancarias participantes.
Llame o acuda personalmente a las oficinas del club, ahí por la Obregón, a solo dos cuadras del parque “Revolución”.
Y ya nos fuimos.
Dios los bendiga.