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PEÑA NIETO Y LA CRISIS

QUE NADIE DETIENE

Por: Jorge Walterio MEDINA

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Puntual y oportuna la postura del grueso de delegados de dependencias federales en Sinaloa, cuando cierran filas de manera pública  en torno a la defensa del Presidente Enrique Peña Nieto.

Días difíciles sin duda, los que vive el mandatario mexicano y su gobierno.

Angélica Rivera, la primera dama, protagoniza hoy el melodrama que nunca hubiera querido, pero que la está subiendo a los niveles más altos de popularidad, desgraciadamente para ella no en la dirección ideal para sus intereses.

El oficio político constituye la gran ausencia entre los principales colaboradores de Peña Nieto luego de la crisis de Iguala, de la de Tlatlaya, de la del Instituto Politécnico Nacional y la de la Universidad Nacional Autónoma de México, incorporada esta última a la hoguera nacional de la manera más torpe posible.

El propio Presidente Peña, el que había manejado con pinzas otros asuntos como su propia sucesión en el Edomex, el relevo de Moreira de la presidencia del CEN del PRI luego de la revelación de los excesos cometidos en el endeudamiento público de la entidad que gobernó, perdió los estribos y en un gesto malhumorado, sin mostrar prueba alguna,  denunció la existencia de una conjura orientada a desestabilizar al país.

Paralelo a esta prueba de crisis de imagen no superada por el titular del poder ejecutivo federal y sus principales colaboradores, las circunstancias en México se agravan cuando en materia económica es el propio Banco de México el que anuncia la disminución de las expectativas de crecimiento que había establecido la administración federal.

No hace mucho la figura de Enrique peña Nieto destacaba en los grandes medios mundiales de comunicación, vía la ponderación de las ‘grandes reformas estructurales’ que se habían concretado en México.

Meses después la imagen de Peña Nieto y la de su esposa, la actriz Angélica Rivera, se tambalea en los mismos medios que ayer hablaron de sus logros.

En México existe un ambiente que advierte que la crisis de imagen del gobierno mexicano no toca fondo todavía y que ello tiene que ver en mucho con la confrontación entre grupos económicos de la mayor fuerza en el país.

Parte de esa pugna la protagonizan públicamente los empresarios Carlos Slim y Emilio Azcárraga, y en el fondo de ello se observa un mal y cargado arbitraje del gobierno federal.

Imposible desligar una cosa de la otra porque estamos frente a una pugna que implica miles de millones de pesos.

De paso pareciera  que Peña aceptará el reto de mostrar la parte dura de su gobierno y de ello no imaginamos  que resulte nada bueno.

¿Gasolina a la hoguera?

Respecto de la soledad de Peña Nieto en esta escalada nacional e internacional, la afirmación popular de que constituye  el pago a la enorme concentración del poder que realiza el grupo  encabezado por el mandatario mexicano.

Y bueno, nos precisan que los padrinos de esta crisis ya tienen un logro conseguido, el desmoronamiento de la izquierda en México.

Así están las cosas…