PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

La semifinal no es una instancia desconocida para Tomateros de Culiacán en la historia de la Liga Mexicana del Pacífico. Más bien son clásicos protagonistas de esta fase de la temporada, al pasar lista de presente en siete de las últimas diez, aunque en ese mismo lapso, el equipo guinda no solo no ha ganado campeonato alguno sino que ni tan siquiera ha logrado su calificación a la grandiosa serie final.

Esta fase ha sido algo así como un dique que ha contenido los ímpetus del equipo guinda. No falta quien vaya más allá y la defina como una especia de maldición.

En efecto, de estas últimas diez campañas, que concatenan ya una larga sequía en cuanto a títulos se refiere, en solo tres de ellas, Tomateros no ha obtenido su pase a semifinales. Le damos el dato, por aquello de que pudiera interesarle: en la 2005-2006, cuando se quedaron en la repesca, al caer en cinco juegos ante los Mayos de Navojoa; en 2008-2009, al no lograr ni tan siquiera la calificación a los “play offs” y precisamente en la 2013-2014, en la que ni tan siquiera nos dieron chance de emocionarnos ni tan siquiera tantito: Aguilas de Mexicali nos barrió en cuatro partidos, de una manera sencillamente inapelable.

En las otras siete, Culiacán ha dicho sí al pase de asistencia; pero hasta ahí hemos llegado. No más. Y esto confecciona una historia llena de corajes, desencantos y desilusiones puesto que en la abrumadora mayoría de esas siete campañas, Tomateros ha registrado un brillante papel a lo largo del calendario regular, de tal suerte que han arribado a postemporada con la marca de favoritos abrumadores para conquistar la corona.

Esto, sin embargo, no se ha dado. Tomateros no ha pasado de ahí y la relación de nueve campeonatos se mantiene estable desde el 2004 hasta la fecha. Hay que recordar, para ilustrar esto, aquella soberbia línea de Benjamin Gil sobre el tremendo pitcheo del cubano Ariel Prieto, que remitió dos carreras al pentágono. Las mismas que marcaron la diferencia de aquel épico quinto encuentro de la final Culiacán-Obregón. Gil, ahora al timón de la nave, todavía vibra con la remembranza: “Prieto estaba durísimo y fue un pitcheo de no menos de 94 millas; el batazo salió por un lado de segundo, picó y se extendió por todo el jardín derecho. El estadio estaba a reventar”.

Repasemos ahora la historia de estas siete campañas:

En la edición 2004-2005, Tomateros tenía el equipo ideal para repetir el campeonato logrado en 2004 y cuando tomó ventaja de 3-2 en la semifinal contra Venados de Mazatlán, allá en el puerto, se dio como un hecho su calificación a la serie estelar. Aquí en el “Angel Flores”, sin embargo, los Venados nos endilgaron dos dolorosísimas derrotas y fueron ellos los que avanzaron a la final. Y fueron ellos los monarcas y también fueron ellos los campeones de la Serie del Caribe Mazatlán-2005, en el “Teodoro Mariscal”.

Y los Venados nos tomaron de “puerquitos” a partir de entonces: en la campaña 2006-2007, nos ganaron en siete encuentros y en la 2007-2008, Tomateros también llevó la semifinal a su máximo, solo para sucumbir, de nueva cuenta, ante los rojos del puerto, convertidos, para entonces, en el equipo de la primera década del siglo 21. Eran los momentos de gloria para Mazatlán.

Y bien: en la 2009-2010, Venados nos ganó de nuevo, en la repesca, aunque el resultado le alcanzó a Culiacán para avanzar a semifinal como “mejor perdedor”. Naranjeros, sin embargo, nos ubicó, entonces, en nuestra realidad: nos ganó los cuatro al hilo.

En las siguientes tres ediciones del circuito invernal sucedió algo curioso: Tomateros fue el mejor del rol regular, de tal modo que con el antiguo sistema de competencias, hubiese logrado tres títulos consecutivos; sin embargo, en las tres se quedó ahí, en esa etapa a la que nos hemos referido: en 2010-2011, los Algodoneros nos dejaron fuera en cinco encuentros y en seis en la 2011-2012. En la 2012-2013, fueron los Yaquis de Obregón los que acabaron con nuestras ilusiones: nos vencieron en cinco desafíos, con todo y que su calificación la habían obtenido a través de la vía de “mejor perdedor”.

Y hace un año, Aguilas de Mexicali, repetimos, no nos permitió ganar un solo juego de “pley offs” y temprano mandó a su casa a todos los integrantes del equipo guinda.

Historia, en efecto, de rabias, frustraciones y desilusiones.

¿Será diferente en este 2015?

Ojalá.

=0=

Y bien.

En la edición 2014-2015 de la Mexicana del Pacífico, Tomateros no logró el primer lugar general, sumadas ambas mitades; pero si fue el segundo mejor equipo de la temporada, solo superado por los tremendos Charros de Jalisco.

Por eso, Culiacán abrió la repesca en casa ante los Cañeros de los Mochis. Y por eso iniciará aquí, este domingo, frente a Yaquis de Obregón o Cañeros de los Mochis.

Charros de Jalisco confirmó la etiqueta de ser el mejor del torneo al barrer en solo cuatro choques a los Venados de Mazatlán. Y Tomateros de Culiacán, aunque con mayores problemas, también dobló a los Cañeros de los Mochis, aunque en seis desafíos.

Una serie que aunque no llegó a su máximo si resultó dificil y complicada para el equipo guinda, contra los pronósticos que coincidían en un desenlace cómodo para Tomateros. La verdad que no fue así. Y tan no lo fue que por allá en el segundo y en el tercer juego se llegó a temer por la suerte del equipo de la capital del Estado.

Y es que Cañeros, luego de una derrota inicial de 5-0, se creció con aquella paliza de 10-0 en el propio “Angel Flores”, situación que se reflejó a cabalidad en la actitud de los verdes, al ganar también el tercero al son de 6 carreras contra 3.

Fue en esos días, precisamente, cuando nada bueno pensamos para Tomateros.

Sin embargo, Culiacán emparejó las cosas con el 2-1 del lunes 05 y puso las cosas en su lugar, con el 6-2 del Día de Reyes para redondear la faena la noche del jueves y eliminar, de paso, a los Cañeros de los Mochis.

La batalla continuará este domingo, a las 18 horas, ante Yaquis de Obregón o Aguilas de Mexicali, aquí en Culiacán, sede del segundo de la serie, el lunes próximo a las 17. 30 horas.

Aduana dificil de superar.

Por un lado, la maldición de las semifinales; por otro, la jerarquía del equipo en turno: Yaquis o Aguilas. Grandes escuadras las dos.

Allí nos vemos.

=0=

Y bueno.

El haber concluido un día antes de lo previsto la serie contra Cañeros de los Mochis, le dará oportunidad a Benjamín Gil de replantear su rotación de abridores, en búsqueda del mejor resultado posible. Será vital el triunfo en los dos primeros choques en casa y para ello Gil debe echar mano de una estrategia altamente efectiva.

Veamos:

Juan Pablo Oramas cerraría el rol contra los Cañeros; pero ahora le tocaría abrir frente a Mexicali u Obregón. Y es muy posible que esto suceda. Oramas, un gran pitcher, estaría listo para una segunda salida, en el quinto de la serie, en casa del rival.

Para el segundo de la semifinal, el turno sería para Francisco Campos; pero es posible que Gil se incline por Arnold León, convertido ahora en uno de los mejores lanzadores del circuito. De ser así, León quedaría en condiciones de aparecer en el eventual sexto partido.

Así, Campos quedaría listo para el tercero y Salvador Valdez, para el cuarto.

¿Y en caso de un séptimo partido? Todos. Los que sean necesarios. Habría que pensar en ganar, primero, ese encuentro, antes de visualizar la serie final.

¿Estamos?

=0=

A manera de colofón.

Y hasta aquí por hoy.

Nos fuimos ya.

Dios los bendiga.