ESOS GORDITOS SIMPÁTICOS
Jorge Aragón Campos
Leo con atención, las afirmaciones de la diputada del Partido Sinaloense, Rosario Sánchez Zatarain, en el sentido de que “las escuelas de tiempo completo han sido un fracaso en lo que tiene que ver con la alimentación sana a los niños y niñas de Sinaloa”. No nada más eso, yo no sabía que nuestro estado se ubica entre los primeros lugares en obesidad infantil a nivel mundial.
Cuando yo asistía a la primaria, me tocaba el programa de desayunos escolares auspiciado por el Instituto de Protección a la Infancia (INPI), que antecediera al DIF; consistía en un cuarto de litro de leche en polvo reconstituida, cuyo sabor era similar al del yodex con tractolina, así como un pan con ate al cual bastaba con sacarle dicho relleno para poder usarlo como calzado. Para los que éramos parte de una incipiente clase media baja, con aspiraciones a media-media, aquello era incomible pero lo aceptábamos como un buen pretexto para salirse media hora del salón de clases, sin embargo, me consta, para los que eran pobres de verdad resultaba la mejor comida del día. Y es que, finalmente, pese al mal sabor se trataba de leche y pan.
Mucho tiempo ha pasado desde entonces, por lo que cabría esperar que un programa cuya esencia era muy buena ya hubiera mejorado, pero no: lo desaparecieron. No sé en qué momento exactamente murió ese programa, pero sí puedo afirmar cuándo se implementó el nuevo: durante el sexenio de Salinas. Fue en la época del innombrable que se hizo la respectiva reforma educativa, la cual consistió en poner a la Gordillo en lugar de Jonguitud, a la vez que se tiró al caño todo lo posiblemente bueno que tenía nuestro sistema educativo. Por si alguna duda les queda sobre las intenciones de aquel gobierno para con nuestra niñez, baste recordar que también el hermano incómodo puso su granito de arena, mediante el negociazo de comprar leche radioactiva para distribuirla mediante LICONSA. Desde entonces, vemos como algo natural las agresiones institucionales contra el futuro de la patria (al menos ellos mismos así les dicen: el futuro de la patria). Menos mal ¿verdad?
Me sorprende que aún exista entre nuestros políticos, alguien a quien le preocupa el asunto de la alimentación de nuestros infantes, como es el caso de la diputada Zatarain, pero al mismo tiempo recuerdo que ella es del PAS, una organización local que por sus orígenes no deja de poner el énfasis en la Educación (así, con mayúsculas), por lo que no es de extrañar, tampoco, que no se ande con pelos en la lengua cuando señala la causa de que los programas contra la obesidad infantil estén fracasando: “Cuando se dieron cuenta que las tienditas escolares a nivel nacional generan ganancias por alrededor de 40 mil millones de pesos fue cuando prácticamente dieron reversa al asunto, matizaron las cosas. Realmente lo que se ha hecho hasta este momento, los esfuerzos han sido nulos”. O sea que es un problema de corrupción. Para variar.
Otra vez el PAS, partiendo de un problema que tiene graves consecuencias en lo local, da con las respuestas para resolver parte de la afección sistémica que nos tiene en carácter de estado fallido; en la Educación (otra vez con mayúsculas), está el antídoto seminal para resolver los problemas de nuestro subdesarrollo, el cual no ha dejado de empeorar desde que se decidió abandonar el sistema educativo que traíamos, en lugar de corregirle lo que no funcionaba cabalmente bien. Como que ya es hora de tomar el toro por los cuernos, y hablar con franqueza sobre la necesidad de desandar lo andado con miras a recuperar al menos parte de todo lo que hemos perdido. Ya no se trata de dar marcha atrás a las reformas de Peña Nieto, sino a las de Salinas, que son las que nos tienen postrados. Hasta eso, Salinas sí tuvo la habilidad de llevar a buen puerto sus cambios, éste de ahora no tiene esa gracia.
Y por lo visto ninguna otra.