DOS A LA SEMANA

QUE NO PANDA EL CÚNICO

Jorge Aragón Campos

            Esta anécdota me la platicó un priista hace aproximadamente siete años: no cabe duda los del PAN son el reverso de la medalla de los del PRI, acabo de estar como invitado en una asamblea estatal de ellos y es impresionante lo qué se dicen de manera pública, los epítetos, los señalamientos, las acusaciones, las amenazas, etc. de oírlos, juras que al salir se van a agarrar a golpes entre ellos, cuando no a balazos; sin embargo, al final, ya que están afuera, los ves muy manitos abrazados y conviviendo como los viejos amigos que han sido siempre…los del PRI, en cambio, los ves como de manera pública se tratan con el mayor de los respetos, se juran amor y lealtad eternos…pero ya que salen entonces sí, por abajo bolas…y bolas…y bolas.

La historia es importante en este momento, cuando está por definirse quién será el candidato que encabezará la alianza opositora, y cuando no faltan quienes afirmen que la alianza está haciendo agua por todas partes, frente a las declaraciones de panistas como Roberto Cruz, que amenaza hasta con prenderse fuego frente a catedral en caso de que resulte triunfador Cuén.

La verdad, no es para acalambrarse. ¿Recuerdan hace seis años, las declaraciones, las afirmaciones y las amenazas de quien en ese entonces era ni más ni menos que presidente del CDE del PAN, Francisco Solano, frente a la en aquel entonces improbable candidatura de MALOVA por la misma alianza opositora? ¿Se acuerdan de aquella metáfora de la “llave de la cerradura que abre la puerta del partido”? ¿En qué paró?

A todos se nos pasa que, nos guste o no, el PAN es el instituto político que posee la más rancia tradición democrática, “místicos del voto” les decía Ruiz Cortínez, y, sí, los panistas desde hace décadas comulgan y ejercen con las prácticas democráticas básicas, las toman como agua de uso, esas que ni al PRI ni al PRD lograron llegar nunca, y que suelen causar extrañamiento entre quienes estamos acostumbrados a las marrullerías, las patadas por bajo la mesa, el fuego amigo, las guerras sucias… a las que malamente llamamos “política”, cuando en realidad se trata de vulgar grilla barata.

No hay ninguna rebelión interna en el PAN, están procesando la elección de quien será su candidato, y lo hacen de forma abierta y con aspavientos, muy diferente a la manera en que el PRI resolvió el suyo. No nos confundamos, la finalidad de estos procesos es que los participantes y la institución salgan fortalecidos, y creo que el PAN logrará hacerlo de nuevo, con Cuén a la cabeza si resulta ser el triunfador. A la historia me remito.