Microscopio Social

Urge frenar la asfixiante deuda de estados y municipios
Por Héctor Melesio Cuén Ojeda

A principios del 2016, la deuda de los estados y municipios respecto a participaciones federales superó el 80%, lo que equivale a un monto de más de 530 mil millones de pesos, una suma que se aproxima al 3% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional. De no controlarse a tiempo este nivel de endeudamiento, se pone en riesgo las finanzas públicas e incluso, por ende, la gobernabilidad del país.
Esta situación ya es motivo de alerta en algunas entidades y municipios, debido a que se podría comprometer su estabilidad financiera en los próximos años. Por ello, es urgente ordenar este rubro en apego a la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, la cual entró en vigor en abril.
Dicha ley establece los criterios generales de responsabilidad hacendaria y financiera que regirán a los gobiernos estatales y a los ayuntamientos, así como a sus respectivas áreas administrativas, para un manejo sostenible de sus finanzas públicas. También estipula que los recursos públicos deberán administrarse con base en los principios de legalidad, honestidad, eficacia, eficiencia, economía, racionalidad, austeridad, transparencia, control y rendición de cuentas.
Parecen de sentido común los principios que marca la ley; sin embargo, en una gran cantidad de entes públicos ha prevalecido la irresponsabilidad en el uso de los recursos públicos, por decir lo menos, y en otros casos lo que ha sido evidente es la deshonestidad. De ahí el énfasis que en la ley se hace de la adecuada administración financiera como condición sine qua non para frenar el desorden y salvaguardar la viabilidad del erario.
En este sentido, la ley contiene las reglas de disciplina financiera que deben marcar el quehacer cotidiano en los estados y municipios, señala los criterios para la contratación de deuda pública y otras obligaciones, y realza la importancia de la  información y rendición de cuentas, medidas que son parte permanente del reclamo social de los ciudadanos.
La experiencia internacional muestra que una gestión responsable de las finanzas públicas fomenta el crecimiento económico y, por el contrario, la irresponsabilidad genera que la economía se estanque y crezcan los rezagos sociales.
En México ya hemos visto cómo el mal manejo de los recursos públicos ha generado la profundización de las carencias sociales, el incremento de la pobreza, la falta de oportunidades laborales y el aumento del costo de la vida; por tal razón, considero pertinente la entrada en vigor de esta ley y prioritario su cumplimiento por todos los sujetos públicos obligados.
El país requiere con urgencia de buenos gobiernos, que asuman como prioridad la disciplina financiera; la población no merece ni aguanta más a autoridades que actúen con irresponsabilidad y deshonestidad. Muy caro ha sido para el país el mal manejo del gasto público, así como el endeudamiento descontrolado. En los últimos años hemos visto cómo han crecido los rezagos; y es evidente que mientras haya gobiernos irresponsables, menos oportunidades de mejora social se tendrán en el país.
El descontento es grande, por lo que las demandas sociales deben ponerse en el centro de las políticas públicas. No atender los graves problemas que derivan de la indisciplina financiera potenciará más la problemática fiscal de estados y municipios, pero sobre todo incentivará al descontento ciudadano y una mayor pérdida de confianza en las instituciones.
El dinero público, sea de recaudación o producto de deuda, debe ser focalizado a las principales problemáticas. La gente requiere de mejores servicios públicos, atención a los rezagos en salud, educación y alimentación, entre otros, y para ello se requiere una correcta planeación financiera.
Debemos ser reiterativos en señalar lo imperioso que es el sano desarrollo de las finanzas públicas, así como la transparencia y eficiencia. El sometimiento a la ley es el primer paso, pero se debe poner especial atención a los funcionarios que administren el dinero público; debemos exigir gente honesta y capaz, que rinda cuentas, abiertos a la vigilancia ciudadana. Ese es el reclamo social y esa debe ser la oferta básica de todo gobernante.

Gracias y que pasen un excelente fin de semana.

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