20 pesos por dólar no afectará los ingresos de la familia: SHCP
Por Héctor Melesio Cuén Ojeda
El 21 de septiembre, Luis Madrazo Lajous, titular de la Unidad de Planeación Económica de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, declaró que la depreciación del peso frente al dólar no afectará a los ingresos de las familias mexicanas, que es solamente “un efecto psicológico”. En realidad no sabemos si esta aseveración es una broma, pero de lo que estamos seguros es de que es una ofensa a los mexicanos.
Decir que la depreciación del peso solo tiene efecto psicológico expresa, además, una visión limitada sobre la comprensión acerca de cómo se mueven y reaccionan las variables económicas y financieras. Muestra, también una ausencia de medidas de control; es decir, en el libre juego de la oferta y la demanda, esta última será más dinámica y en consecuencia la depreciación seguirá en aumento.
Se sabe bien que la depreciación del peso tiene como efecto ganadores y perdedores. En el primer caso están los industriales exportadores, los que reciben visitantes extranjeros o divisas vía remesas. Entre los perdedores se encuentran millones de mexicanos, los ciudadanos comunes que padecen los efectos de la inflación que ya están provocando el aumento de precios a los productos, primeramente de las mercancías que dependen de manera directa del extranjero.
Ahora bien, aunque algunos pocos comerciantes aumenten el valor de sus ventas también se enfrentan a un incremento del costo de sus insumos. Es una consecuencia negativa de este proceso financiero, también, el acrecentamiento de la deuda en dólares que tienen muchas empresas.
Ahora bien, en el caso del sector turístico, a pesar de que pareciera que sería una ventaja por el atractivo del menor precio del viaje o de la estancia en nuestro país, hay que considerar que muchos de los paquetes turísticos, los hoteles y los vuelos tienen tarifas que fueron determinadas con anticipación y que no se ajustan a la depreciación del dólar.
La llegada del dólar a los 20 pesos en días pasados revivió la angustia en los hogares del país. Los efectos negativos son reconocidos por el INEGI, que en su más reciente cálculo reconoció que la inflación se aceleró en la primera quincena de septiembre, registrando mayor alza que en los últimos dos años, con aumentos de precios de productos alimenticios básicos como el huevo, el tomate, el pollo, cebolla y pan dulce.
De igual forma la Unión Nacional de Empresarios de Farmacias (Unefarm) comunicó que las medicinas alcanzarán incrementos de precios de hasta 35% en los meses que faltan del 2016, pues el 99% de la materia prima para elaborar medicamentos es de importación. El presidente de la Unefarm, Juvenal Becerra, señaló que en los primeros meses del año los medicamentos nacionales ya subieron 10% y los importados 20%, y resaltó que aquellos que más aumentos registran son los relacionados con las principales enfermedades que aquejan a los mexicanos, como la diabetes, hipertensión o gripes, así como todos los antibióticos, analgésicos, medicamentos cardiovasculares y todo tipo de material de curación.
También, el presidente de la Confederación de Cámaras Industriales, Manuel Herrera Vega, dijo que la depreciación del peso frente al dólar provocará mayor presión en los costos de los productos de los sectores eléctricos, electrónico, metal, mecánico, manufacturero y del calzado. La lista es larga, por lo que es un hecho que para todos los comerciantes será mayor la presión a subir precios.
Aun cuando esta situación parece ser minimizada por el gobierno federal, representado por Luis Madrazo L, el propio titular de la Secretaría de Hacienda, José Antonio Meade, expuso en su comparecencia del jueves pasado en la Cámara de Diputados, que el paquete económico 2017 se hizo bajo “señales de alerta” ante la depreciación del peso y los bajos precios del petróleo.
Durante su comparecencia ante diputados, Meade dijo que se haría muy mal en desoír las señales que indican la complejidad económica del entorno externo que se refleja en las variables internas como el precio del petróleo y el tipo de cambio, las cuales “exigen acciones contundentes”. No obstante, pese a reconocer el problema, Meade no especificó qué acciones realizará el gobierno para detener la devaluación y evitar sus efectos negativos en las familias mexicanas; la postura de dicho Secretario es ambigua y lejana del sentir popular; sin un compromiso claro que anime a la gente, lo que puede interpretarse como dar por hecho la pérdida del poder adquisitivo en las familias. Hasta hoy no ha habido un pronunciamiento de las autoridades del Banco de México sobre el acelerado desgaste de la moneda mexicana.
En consecuencia, es previsible que en los próximos meses se anuncien nuevos incrementos de precios de productos y servicios, y con ello el malestar ciudadano crezca también, pero seguramente el gobierno dirá que hay que enfocarse en las cosas buenas, que son las que cuentan.
Recordemos que el tipo de cambio fijo a 12.50 pesos por dólar duró 22 años, llegando a su fin en 1976. Entre el año 2000 y el 2015 el precio del dólar pasó de 10 a 15 pesos y en este 2016 que aún no termina, subió otros 5 pesos, con las repercusiones estructurales que ya hemos mencionado. A este ritmo, lo único seguro que tienen los mexicanos es una mayor precariedad en su forma de vida.
Las cosas sí tienen remedio, pero se necesita querer que este país mejore, aceptar el adverso diagnóstico y actuar en consecuencia, sin dilación y con resultados. Sin duda, es urgente para este país y sus ciudadanos gobiernos sensibles y una nueva generación de funcionarios públicos más atentos al bienestar concreto de las familias y menos ocupados en privilegios y absurdas justificaciones teóricas.
Finalmente, tal parece que el único que cree en las desatinadas declaraciones del titular de la Unidad de Planeación Económica de la SHCP es el presidente Enrique Peña Nieto, pues afirma que si el dólar vale 20.00: “no significa que se esté sufriendo una crisis en el país; se están generando empleos, hay crecimiento económico y una baja inflación”. La pregunta es ¿cuántos mexicanos estamos convencidos de lo anterior?
Gracias y que pasen una excelente semana.