EL NEGOCIO DE LA EDUCACIÓN
Jorge Aragón Campos jaragonc@gmail.com
El periodista Fernando Zepeda, en reciente entrega a un diario local, publica: al rector de upes, Aniseto Cárdenas, se le están complicando más las cosas. Porque a las manifestaciones de alto a la represión y acoso laboral, ahora se suma el desorden administrativo que se detectó en esa universidad con auditorias ordenadas por la Auditoría Superior de Sinaloa. Las cuentas de UPES están “congeladas”, confirmó Antonio _Vega, auditor de la ASE. Y no sólo eso, en estos momentos se tiene en proceso una nueva auditoría, ante las sospechas de malos manejos con los dineros públicos. En Mazatlán y Culiacán el conflicto de agravó tras la orden del rector de despedir a maestros que estaban protestando. El dialogo y los acuerdos fueron borrados de un plumazo por el rector. Ni al secretario de Educación Pública en Sinaloa, Gómer Monárrez, hace caso Aniceto Cárdenas. Y el conflicto se agudiza.
No necesito decirles que el conflicto se agudizó, creció y se salió de madre, al punto de llegar hasta el Congreso del Estado con la exigencia de despido para el rector. Y espérenme, que esto no es lo peor.
La actual administración municipal, presidida por el peor alcalde en la historia de esta ciudad capital, don Sergio Torres (hay que tratarlo de don, que su trabajo le ha costado), desde hace un tiempo se metió a promover un programa de preparatoria, el cual ya rindió frutos: lo hizo en convenio con una institución veracruzana fraudulenta y hoy, entre siete y diez mil personas, se enteran que su certificado de prepa no es válido en ninguna institución educativa, por lo que pueden despedirse de su dinero, su tiempo y su esfuerzo y además deberán recursar de nuevo la prepa. El espectáculo del Ayuntamiento y SEPyC tirándose la bolita no tiene desperdicio: ninguno está dispuesto a aceptar ninguna responsabilidad…y háganle como quieran.
Lo que sigue ahora, es sentarnos a esperar la reacción de los paladines de la educación sinaloense, como Tere Guerra, Hernandez Norzagaray, Santamaría, Ceceña, etc. que se han pasado buena parte de su tiempo supuestamente productivo, denostando a la UAS y señalándola como el epítome de la mala educación, del fraude, de la intolerancia, casi como alma mater de Trump, que para desgracia de ellos no tiene la costumbre de venir a Mazatlán que si no…
Que sirva toda esta experiencia, para demostrar que el negocio de la educación sí es una actividad sumamente compleja, y que ninguna institución pública lo hace tan bien como la UAS. No es perfecta, es cierto, pero se parece tanto a lo que aspiran los jóvenes que buscan escalar a través del estudio, que no hay más remedio que decirlo: la mejor institución educativa de Sinaloa es la UAS.