LA TERCERA GUERRA, NUESTRA NUEVA DERROTA
Jorge Aragón Campos jaragonc@gmail.com
El asunto comenzó entre articulistas en Washington, que acostumbran cubrir las fuentes económicas desde una perspectiva geoestratégica, es decir muy especializados y de acceso restringido en las ediciones digitales de sus respectivos medios: sólo los leen quienes pagan por el servicio.
Si a usted ya se le cayeron los calzones y pensó “qué bruto este Jorge Aragón Campos, hasta fuentes en dólares paga”, déjeme sacarlo del error: no tengo ni en que caerme muerto. Se trata de un buen amigo de toda la vida, que desde joven se decantó por la informática y hoy es cacagorda en Texas Instruments (que todavía existe pero enfocada más que nada a la industria militar). Él me las pasa.
El pitazo me lo dio mi cuate, desde que estaban los levantamientos topográficos para el proyecto “Dragon Mart” en Cancún: esto es equivalente a la invasión de Polonia, y tu presidentito se cargó para el otro lado; dinero, maldito dinero. Me advirtió. Por si alguna duda quedaba, de manera casi simultánea explotó el escándalo del tren rápido CDMX-Queretaro, concesionado a China y que se debió cancelar con cierto costo para el erario, pero con consecuencias para México que aún no logramos dimensionar. ¿Qué pasó en realidad?
Según sostenían aquellos columnistas (muy instalados en la onda Sun Tzu), para los países emergentes las guerras comerciales (en realidad todas) se ganaban o perdían antes de empezar, dependiendo todo de la integración de cada bloque, y México había optado por alinearse en contra de su socio histórico y vecino de toda la vida. ¿Por qué? dinero, maldito dinero, era la explicación: consejos de Videgaray a Peña…otra vez. Desde entonces el gobierno de los Estados Unidos se la sentenció a Peña Nieto (y a México junto con él), y la estrategia de control de daños se diseñó sobre bases falsas, pensando que la política vecina es como la nuestra, donde todo es personal, así, al entregar las armas ante Trump y no ante los demócratas, se pensó, podrían salvar el pellejo, pero no hay seguridad en esos cálculos que piensan como asunto nada más de ella la animadversión de la Clinton, cuando lo más seguro obedezca a posturas institucionales que Trump no sólo deberá retomar, sino en un descuido les dará mayor impulso. Total, ni ganas nos trae.
Lo único que a este gobierno le hacía falta para asegurar la derrota del PRI en el 2018, era poner a los gringos en su contra y ya lo logró: para nosotros la guerra ya acabó y la perdimos. Nos quedamos sin aliados que nos ayuden y todo es cuentas por pagar. Sólo espero y los estadounidenses hayan aprendido la lección y tengan claro que el PRI no es todo el país, y adopten hacia nosotros una política de muerto el perro se acabó la rabia. Que sea el fin definitivo del PRI, total que el resto de los mexicanos no tuvimos nada que ver en las barbaridades cometidas por este gobierno.
Vaya manera de hacer un desastre con todo.