LOS RETOS DE LA VIOLENCIA
LAS COSAS QUE PASAN
Por: Jorge Walterio Medina
Nada molesta más a nuestras autoridades que la afirmación de que la delincuencia ya rebasó al Estado. Empero la prueba está a la vista sobre todo en la circunstancia que marca el arranque del gobierno de Quirino Ordaz Cóppel en Sinaloa.
La disputa por la plaza entre los grupos del crimen organizado, ya en Mazatlán, ya en Culiacán, se desató durante los primeros días del gobierno de Ordaz Cóppel, pintando un panorama negro y difícil para que la administración estatal resuelva este problema.
Digamos de paso que ha sido poco, muy poco afortunada, aunque sea por unas semanas, la permanencia de Marco Antonio Higuera como titular de la Procuraduría General de Justicia del Estado, cargo donde no dio resultados en la administración de Mario López Valdez.
Estamos sin duda frente a un reacomodo de fuerzas entre los grupos del narcotráfico, fenómeno que se agudizó luego de la extradición de Joaquín Guzmán Loera a los Estados Unidos de Norteamérica.
Dicho reajuste está poniendo pruebas no superadas a las autoridades.
Falla la federación porque el narcotráfico y el armamentismo constituyen delitos federales no resueltos por el gobierno de la República.
Falla la autoridad estatal entonces con mayor razón porque la desatención de estos delitos federales detona los del fuero común, como lo son los homicidios.
Falla el municipio, responsable por disposición constitucional de la prevención del delito, porque está ahogado en materia financiera y porque la capacitación de sus agentes es inexistente.
Qué decir de la enorme corrupción existente en los tres niveles del gobierno, que atrapó a funcionarios, mandos y agentes policiacos.
Malo el saldo logrado por los gobiernos de Francisco Labastida, Renato Vega, Juan Millán, Jesús Aguilar y Mario López Valdez, en el combate a la violencia.
Parece que la administración de Quirino Ordaz lleva el mismo rumbo y el mismo destino.
Pensemos en la incapacidad manifiesta de quienes han ocupado los mandos policiacos en los últimos gobiernos. “Para combatir a los malos necesito a uno más malo” afirmaba Mario López Valdez, justificando la designación de Jesús Antonio Aguilar Iñíguez al frente de la Policía Ministerial del Estado.
Sólo el tiempo dirá si tenía razón.
Falla nuestro poder judicial cuando pareciera deporte de moda la liberación de delincuentes y cuando, para muchos, el Supremo Tribunal de Justicia está secuestrado por un grupo de notables.
Mucha la gente que se pregunta qué fue lo que preparó el gobierno de Quirino Ordaz para enfrentar la violencia en Sinaloa. Hablamos del tiempo comprendido entre la fecha de la elección, cinco de junio de 2016 y la toma de protesta, 31 de diciembre del mismo año. Agreguemos ya el mes de enero.
Lo ocurrido en las últimas semanas en Mazatlán y en los últimos días en Culiacán, alarma y preocupa a la población. La muerte de inocentes, como la mujer embarazada en Villa Juárez, lastima a la sociedad.
La delincuencia lanza de nuevo el reto a las autoridades y en este caso al nuevo gobierno, al de Quirino Ordaz Cóppel.
La sociedad espera una respuesta enérgica.
Así están las cosas…