Se sacude la tierra… y tiemblan las corvas
(Resiliencia mexicana: superar situaciones de estrés severo y prolongado -un sismo, por ejemplo- y salir transformado o más fuerte. En 3 palabras: sacar la casta)
Los terremotos y sus tremendos daños dejan dolor y una herida profunda en un país enlutado desde hace muchos años por el baño sangre generado por la violencia. En medio de esto, conocemos el saldo parcial de 285 muertos y presenciamos un reality show grotesco desplegado por algunos medios.
Al igual que en el 85, el sismo mueve la conciencia colectiva y despierta el orgullo de pertenecer a un pueblo que se levantará otra vez de entre los escombros con el puño en alto. La solidaridad está aquí.
Pero se trata de facultades que no desarrollan igual todas las personas, ni todos los grupos sociales, económicos o políticos. Como ejemplo, tenemos ahí el caso de los partidos políticos, en los que la solidaridad ha sido parte sólo de sus discursos, mas están prestos ya a precipitar el aquelarre electoral y a sacar la mejor raja.
Es inevitable ver similitudes entre lo que sucedió en 1985 y ahora. Destaca la reacción ejemplar de miles de héroes anónimos en favor de la vida y del prójimo, adelante del pasmo que distingue en estos casos a algunas esferas del poder o burocráticas ante las tragedias.
Frente a circunstancias de alta vulnerabilidad, de nuevo, los mexicanos tomaron sus manos y formaron una cadena humana que bien puede rodear la cintura del mundo. De la nada, espontáneamente, la raza genera ideas y desarrolla impulsos que reconectan con la vida y rescatan la dignidad. Así, México se levanta.
Ahora hablemos de los partidos, de los políticos a los que también les tiemblan las corvas porque, sin duda, el 2018 se ha adelantado y está encima.
López Obrador abrió el fuego al ofrecer que su partido Morena estaría dispuesto a donar el 20 por ciento de sus prerrogativas. Con tibieza, lo secundaron otros que hicieron ofertas similares pero con una advertencia: donar (¿es correcto decir donar cuando los recursos provienen del erario?) parte de sus recursos equivaldría a violar la ley pues ese dinero público está etiquetado de origen con la altísima finalidad de fortalecer la democracia en el país.
El consejero electoral Marco Antonio Baños respondió a través de un tuit que donar dinero es causa noble”, y aclaró que “el INE no se opone” a ello si para efectuar el traspaso los partidos acuerdan “la mejor ruta legal”.
En nombre del PRI, el miércoles, Enrique Ochoa reveló que hizo contacto con el INE “para donar recursos sin violar la ley”, y ayer, a través de un boletín, anunció que “renunció” al 25% de sus prerrogativas de un año para que Hacienda canalice estos recursos a labores de reconstrucción.
El senador independiente Armando Ríos Piter propuso que los partidos aporten la mitad de sus ingresos. Lo secundó el panista Ernesto Cordero, quien calificó que “es excesivo” el monto que reciben los partidos. El affaire contagió las redes sociales y se viralizó de inmediato.
Luego de circular un video en el que varios senadores del PRI y del PRD alegaban que no es posible destinar sus dineros a la reconstrucción debido a que se tendría que hacer “una reestructura complicada en la ley” y a que “están muy cerca las campañas”, numerosos grupos de ciudadanos se unieron a una sola causa: exigir a los partidos que el dinero que reciben del Estado se aplique en acciones para atender la emergencia.
El capítulo no termina. Con el correr de los días, tendremos información más precisa acerca de los daños totales provocados por los sismos. La reconstrucción de la infraestructura y de miles de casas destruidas impone al gobierno federal la urgencia de aportar dinero. Si bien se ha dicho que el Fondo Nacional de Desastres (Fonden) dispone de alrededor de 15 mil millones de pesos para enfrentar estas contingencias, no hay guardadito que alcance.
Algunos sectores importantes, como el agropecuario, ven venir recortes inmediatos y la posible suspensión de programas de apoyo. Naturalmente, piden que el gobierno no abandone a los hombres del campo. Otros vaticinan que los terremotos y sus secuelas podrían obligar a recomponer el presupuesto anual de la Federación y reducir las partidas federales proyectadas para los municipios y las 32 entidades.
Los principales damnificados podrían ser los partidos y sus candidatos, quienes no parecen darse cuenta cabalmente de que el momento les ofrece sólo dos salidas: siguen montados en la inercia que los caracteriza y cavan su propia tumba, o miran por vez primera más allá de sus narices y asumen la actitud y las responsabilidades a que están obligados para lograr llegar a las elecciones con un rostro más limpio. Que no les tiemblen las corvas, señores.