LLamado a la prudencia
Javier Montijo
Las campañas políticas están por terminar y con ellas, ese grosero derroche de recursos por parte de todos los partidos que con años de anticipación vienen haciéndolo, unos de un modo y otros de otro. Esperemos también, que las odiosas pugnas entre simpatizantes de distintos partidos que no toleran argumentos contrarios, aclarando que no ha sido exclusivo de un solo bando.
Es cuestión de observar que cada que aparece una nota o una columna en cualquiera de los medios de comunicación que tienen presencia en internet y tienen comentarios para darse cuenta del nivel de intolerancia que se presenta en dichos foros. Acusan a diestra y siniestra de bandidos y comprados a aquellos cuya opinión no les favorece.
Hace unos cuantos días me tocó ver como dos conocidos en una conocida red social se confrontaron al grado de vetar uno de ellos al otro debido a la intolerancia y la rudeza de sus comentarios.
El día 2 de julio de 2012 todos viviremos en el mismo país, gane quien gane y pierdan quienes pierdan. Dependerá de nosotros como gobernados que los gobernantes no solo cumplan sus promesas, sino también con sus responsabilidades constitucionales, porque es deber de la nación demandarles a ellos que así se haga.
Ojalá y en sus cierres de campaña todos los candidatos hicieran el llamado a la unidad y respeto de las instituciones, al final de cuentas por encima de las diferencias políticas está la paz.
No es idealismo utópico, es un deseo sincero.
Además del grosero derroche de recursos que hace a esta la democracia más cara del mundo, no hay regulación ética de los contenidos propiciando con ello la división de los mexicanos y hasta agresión derivada de la intolerancia… pero más aún, la grosera agresión de los partidos y del propio IFE a los ciudadanos con mensajes político electorales que se repiten hasta el hartazgo.La desmesurada repetición de mensajes con sobrevolúmen en las televisoras, que trascienden con mucho el nivel informativo –que era su propósito original– aproximándose a intentos de “lavado de cerebro” caótico por contradictorio, representan una grave agresión psicológica a los ciudadanos, financiada con sus propias contribuciones. Asi los mexicanos terminamos pagando porque nos agredan, nos dividan y nos quiten la tranquilidad del sueño…
Saludos Javier.