Jorge Luis Telles Salazar
(Víctima del clima de barbarie, impunidad e inseguridad que impera en nuestro Estado, hoy lunes perdió la vida el doctor, especialista en medicina deportiva, Jesús Alfredo Cuen Ojeda. Crimen a plena luz del día, en céntrico sector de la ciudad y ante la mirada atónita de muchos testigos. Un asesinato más que quedará sin castigo, como la inmensa mayoría de los homicidios que se cometen, todos los días, en la entidad. Como deportista y como directivo del deporte en diversas expresiones, fueron muchos los logros que le dio al Estado, especialmente a la Universidad Autónoma de Sinaloa. Para su hermano, el MC Héctor Melesio Cuen Ojeda, así como para toda su familia, nuestro abrazo de solidaridad y nuestros deseos de una pronta y cristiana resignación. Y para Jesús Alfredo, nuestras oraciones por el eterno descanso de su alma. Escribo en lunes, un día después del “super domingo”, desde Culiacán, capital de Sinaloa)
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Bien.
De acuerdo al Programa de Resultados Electorales Preliminares – cuando escribimos estas líneas registraba ya un avance del 96 por ciento – aquí en Sinaloa es impresionante el número de votos anulados en las elecciones para senadores y diputados federales, en comparación con la presidencial, cuyo triunfador indiscutible, a reserva del cómputo oficial, es el priista Enrique Peña Nieto.
Conforme al PREP, en efecto, se anularon en nuestra entidad alrededor de 30 mil votos en el comicio para presidente, contra 85 mil en la elección para senador e igual número – votos más, votos menos – en la de diputados federales. La diferencia es abismal.
Ciertamente, esos votos, que no fueron utilizados correctamente por los ciudadanos al momento del sufragio, pudieron haber perjudicado a los candidatos de todos los partidos; pero a los que más afectaron fueron, sin duda, a los del Partido Revolucionario Institucional. Y los afectaron de modo tal, que de no haberse dado tal situación, a estas alturas el tricolor bebería el “ochito”, como lo hizo tres años atrás.
El fenómeno ya es analizado por la dirigencia nacional y las estatales del PRI, toda vez que el asunto se presentó en casi todas las entidades del país y se estima que eso se convirtió en un túnel por el que se le escaparon a este partido algunas senadurías y un importante número de diputaciones federales en todo el territorio nacional.
El caso aplica, insistimos, solo en la elección para el Poder Legislativo, no así para la presidencial.
Interesante sí; pero ¿Qué fue lo que sucedió?
Aconteció que estos ciudadanos cuyo voto fue anulado, sufragaron en la presidencial tanto por el PRI como por el PVEM, lo que es correcto, puesto que se trataba del mismo candidato- Enrique Peña Nieto -; pero hicieron lo mismo en los comicios para senadores y diputados federales, que fue lo que provocó la anulación puesto que aquí se trataba de candidatos diferentes y cuando un elector vota por dos candidatos o por dos partidos distintos, pasa así. En algunas otras entidades priistas y verdes si fueron en alianza, tanto para senadores como para diputados; pero no aquí y este asunto impactó directamente en contra de los intereses del PRI.
Aparentemente complejo, el asunto, sin embargo, resulta fácil de entender, mas fácil de lo que usted supone. Lo malo es que ni el Instituto Federal Electoral ni los partidos llevaron a cabo, en su momento, una adecuada jornada de información y ahí está el resultado. Lo peor: esto no es motivo de corrección, por más obvio que parezca. La autoridad no puede saber, por ejemplo, si ese voto anulado era para el candidato del PRI o para el del PVEM. Si usted lo recuerda, la advertencia a esta situación fue el punto de arranque de nuestra columna publicada el sábado pasado en los distintos sitios de internet y el domingo en los medios impresos que nos hacen el favor de estar en contacto con ustedes.
Aquí en el Estado hay daño, desde luego; pero más lo hay en otros Estados del país.
En el caso de los senadores, no hay problema. Ganaron Aarón Irizar López y Daniel Amador Gaxiola, de todos modos; pero si hay perjuicios en cuanto a los diputados puesto que el PRI pudo haberse llevado “carro completo”. ¿No lo cree? Ahí está la elección para presidente, en la que Enrique Peña Nieto triunfó, con amplio margen en los ocho distritos electorales de la entidad. ¿Qué hubo voto “cruzado”? Sí; pero insistimos, la victoria de Peña Nieto es categórica en Sinaloa, con más de 500 mil votos a su favor.
Ante esto, el PRI trataba de preparar un recurso de inconformidad ante la autoridad electoral; pero será tiempo perdido. No prosperará. Que la experiencia, sin embargo, sirva para elecciones futuras.
Digo.
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(Ya en la recta final del PREP, el PRI le dio la vuelta a la tortilla en el primer distrito electoral de Sinaloa y el cantante, autor, artista y cronista deportivo Alfredo Padilla Fierro, siempre si será diputado federal, salvo que un agraviadisimo PAN presente recursos de revocación suficientes y bastantes. Hasta antes del cierre del programa, la delantera era mínima; pero delantera al fin. En el octavo distrito, Irma Tirado se acercó a 500 votos de Martin Heredia; sin embargo el gran esfuerzo no le alcanzó. Y en el segundo no había vuelta de hoja: victoria para el PAN. Así las cosas, el tricolor se mantuvo en su cuota: un mínimo de seis diputaciones, de ocho posibles. Era la única mancha para el Revolucionario Institucional. Ahora, Jesús Burgos Pinto y Alfredo Villegas Arriola recibirán mención honorífica de parte del Comité Ejecutivo Nacional. Salud)
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Mientras.
Para efectos prácticos, escribimos esta columna, tres horas antes del cierre del Programa de Resultados Electorales Preliminares. A las 4 de la tarde, Enrique Peña Nieto totalizaba ya 18 millones 450 mil votos, que representan el 38. 08 por ciento del total, contra 15 millones 352 mil de Andrès Manuel López Obrador, que son el 31. 68. Es decir: una delantera de 3 millones 098 mil. O bien: de 6. 40 puntos porcentuales, si lo prefiere usted.
El conteo final, una vez contabilizadas las urnas al 100 por ciento, se redondeará, seguramente, a 39 puntos para Peña y a 32 para López Obrador, para una diferencia de 7 puntos porcentuales. En votos, el priista se acercará a los 19 millones; pero la diferencia no rebasará los 3 millones 500 mil.
La cifra no es exactamente igual a la que mostró el presidente del Instituto Federal Electoral, tras la realización de su conteo rápido; pero si muy parecida, situación que deberá robustecer la confianza y la credibilidad en este instrumento de medición. De hecho fue en este conteo rápido – sobre una muestra de 7 mil 500 casillas – en el que se apoyó el presidente Felipe Calderón Hinojosa para darle la cara a la nación y llamar implícitamente a Enrique Peña Nieto, como el futuro presidente de los Estados Unidos Mexicanos.
A diferencia de esta herramienta estadística, otras dejaron mucho que desear. Nos referimos específicamente a las encuestas de salida (llamadas “exit poll”) y por supuesto a las encuestas previas difundidas por las empresas especializadas el martes previo al domingo electoral. Las encuestas de salida marcaron tendencias no menores a los 10 puntos porcentuales, en tanto que las mediciones previas otorgaban a Enrique Peña Nieta una ventaja promedio de 15 puntos sobre Andrés Manuel López Obrador.
Lo que sucedió usted la sabe:
Tanto en las encuestas previas como en las “de salida”, la diferencia entre el primero y el segundo lugar se redujo a la mitad de lo proyectado, estadística que, en honor a la verdad, deja muchas dudas en cuanto a la credibilidad de las llamadas firmas especializadas, para procesos electorales venideros. Claro, los directivos de estas empresas expondrán una serie de argumentos en su defensa – el más socorrido de ellos: que las encuestas no constituyen un adelanto de lo que sucederá el día de la elección -; pero lo cierto de todo es que su prestigio no es hoy precisamente el mejor.
Que Peña Nieto ganó y acertaron ¡cierto! Que ubicaron a Andrés Manuel López Obrador sobre Josefina Vázquez Mota en el segundo sitio ¡cierto! Lo anterior, sin embargo, ya era una coincidencia generalizada. En lo que fallaron ¡y feo! Fue en los porcentajes y son muchas las cosas que tendrán que explicarnos para que estas firmas recuperen su prestigio y credibilidad.
Por lo pronto, el columnista fija su postura: no creer en las encuestas previas –al menos no del todo – y privilegiar el conteo rápido para una certeza sólida sobre el resultado de la elección.
Salvo su mejor opinión, querido lector.
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(Nuestro reconocimiento a la experiencia política del amigo de siempre, Jaime Leopoldo Valdés, sinaloense avecindado en la ciudad de México, que ha hecho de la política su pasión, aunque nunca fue postulado a ningún cargo de elección popular. Nos habló de 8 puntos a favor de Peña Nieto y se quedó a nada de ganar toda la apuesta. Eso es saber de política. Enhorabuena)
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Y bueno.
A reserva de tocar, en el curso de la semana, las distintas lecturas a los sucesos del domingo primero de julio, permítanos ahora subrayar algunos aspectos de enorme relevancia para el mundo político estatal y nacional.
= Aquí, en Sinaloa, el registro para el candidato presidencial del PRI es notablemente superior a la media nacional: Enrique Peña Nieto, con el 96 por ciento del cómputo total, alcanzó 521 mil votos, para un porcentaje de 46. 5 puntos, contra 39 que será el número final. Josefina Vázquez Mota no pudo conservar al PAN en el primer lugar de hace seis años y se cayó al segundo, en tanto que el PRD, con Andrés Manuel López Obrador descendió del segundo al tercer puesto. La meta que le habían trazado al PRI-Sinaloa era una votación similar a la de Jesús Vizcarra en 2010 y el objetivo se cumplió. Peña Nieta ganó los ocho distritos y todos ellos de manera contundente.
= A pesar de las críticas tanto internas como externas a sus campañas, los candidatos del PRI, Aarón Irizar López y Daniel Amador Gaxiola salieron con el brazo en alto, con 360 mil votos, casi 100 mil más que la fórmula del PAN. El Partido Nueva Alianza, con Héctor Melesio Cuen Ojeda como punta de lanza, se coló al tercer sitio, apenas unos votos arriba de los candidatos de las izquierdas. Los otros ni pintaron. El ex rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa realizó una gran campaña; pero no le alcanzó para una senaduría de primera minoría, como eran sus intenciones.
= El PRI, a final de cuentas, ganó seis de los ocho distritos electorales y peleó en serio en los dos en los que perdió. Como se había previsto, los distritos que tienen a esta ciudad como cabecera, fueron en los que el tricolor triunfó con mayor holgura. En el quinto, por ejemplo, Jesús Valdés logró 63 mil votos contra 32 mil de Carlos Castaños, 31 mil de Mario Imaz y 14 mil de Paola Moncayo. En el séptimo, a su vez, Sergio Torres Fèlix se adjudicó 58 mil votos, por 25 mil del PAN, 21 mil de las izquierdas y 15 mil del PANAL. Valdés y Torres Félix, de los nuevos cuadros del PRI más destacados de la actualidad, cumplieron el pronóstico.
= Sinaloa tendrá cinco senadores de la República a partir de la legislatura que entrará en funciones el primero de septiembre venidero: Aarón Irizar López y Daniel Amador Gaxiola, ganadores de la elección; Salvador López Brito, del PAN, por el principio de primera minoría; Diva Hadamira Gastelum Bajo, del PRI, ocupante del cuarto lugar en la lista nacional de representación proporcional y Jesús Patrón Montalvo, segundo en la relación de candidatos del PANAL por la vía plurinominal.
= En cuanto a diputados, serán diez por Sinaloa: los ganadores de los ocho distritos – 6 del PRI y dos del PAN -; Ruben Félix Hais, del PANAL, que es primero en la lista correspondiente a la primera circunscripción plurinominal y Heriberto Galindo Quiñonez, noveno en la relación del PRI, por el esquema de representación proporcional.
= Hasta hoy, a punto de cerrar el PREP, el PRI aseguraba un total de 59 de 128 senadores posibles. Asi: 36 producto de los 28 estados en los que triunfó el domingo pasado, algunos en coalición con el PVEM; 13, de primera minoría, puesto que conquistó el segundo sitio en 13 de los 14 estados en los que no ganó. Y finalmente, cosa de diez de la lista plurinominal. No serán los 65 necesarios para la mayoría absoluta; pero si serán el partido con más representantes en la cámara alta del Congreso de la Unión.
= Y en cuanto a los diputados, el PRI tendrá no menos de 234, de 500 posibles. Se trata de 174 ganadas en las urnas – también algunas en alianza con el PVEM – y de alrededor de 60, bajo el esquema de la representación proporcional. Serán el partido con más diputados; pero se quedarán a 17 de la mayoría absoluta.
Y seguiremos.
Por hoy, nos fuimos ya.
Dios los bendiga.