Jorge Luis Telles Salazar
En principio, los ocho presidentes de igual número de clubes de la Liga Mexicana del Pacífico ven con buenos ojos la participación de un equipo de Cuba en la Serie del Caribe Hermosillo-2013, aún en calidad de “invitado”, como lo han solicitado los dirigentes deportivos de la isla de los comandantes Castro Rus.
Lamentablemente, no se trata solo de que los dueños de las ocho franquicias de la LMP estén de acuerdo. La decisión tiene que contar, también, con la aprobación de los dirigentes de las otras tres ligas de la Confederación del Caribe, en las que existen algunas discrepancias en cuanto a las condiciones impuestas por los antillanos para competir en Hermosillo-2013 y en Series del Caribe venideras.
Si no se da una unanimidad en la Confederación, Cuba no vendrá a la capital de Sonora el año entrante, así se tenga la aceptación del circuito mexicano.
Es una confederación, no una liga sola.
Y es que las cuatro ligas coinciden en lo benéfico que sería el concurso de los antillanos en lo deportivo; pero organizar una Serie del Caribe le cuesta al circuito anfitrión no menos de un millón de dólares, responsabilidad que si Cuba elude le restaría equidad en lo económico a este organismo, cuyos dividendos han caído en la misma proporción en la que el torneo ha perdido la calidad de años pasados.
Esto, sin embargo, ya no es cosa de los cubanos. La federación de aquel país, que dirige por cierto un hijo de Fidel, ha sido clara: “vamos; pero no nos afiliamos y menos hacemos en La Habana una Serie del Caribe porque no tenemos capacidad económica para ello”.
Así de sencillo.
Bajo estas circunstancias, mucho nos tememos que el posicionamiento de aquella nación no se modificará, así que la decisión está única y exclusivamente en manos de los dirigentes de la Confederación.
Pendientes.
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Y bien.
A unos días de que se tome la decisión final, los magnates de la Confederación valoran el sentido afirmativo o negativo de su respuesta a la invitación planteada a los cubanos.
Los antillanos tienen sus buenas razones y la económica es la principal, puesto que se trata de un país con grandes problemas de esta naturaleza, de tal modo que, recalcamos, su postura no variará, por más consideraciones que se expongan en su momento.
A mi juicio, sería un error rechazar las condiciones de los cubanos.
Y es que, si bien es cierto que hacer una Serie del Caribe –en la que un país solo comparta las utilidades; pero no las pèrdidas – cuesta mucho dinero, innegable es que un equipo de aquella zona del continente incrementaría notablemente los ingresos por entradas al país anfitrión y habría, supongo, rendimientos importantes.
En lo deportivo, no hay duda. La calidad del beisbol cubano, a pesar de ser amateur, es casi casi de Liga Mayor. Lo han demostrado cuando han recibido allá visitas de los mejores equipos de los Estados Unidos. Y en el clásico mundial, ya ni se diga.
De cualquier modo tienen que ponerse todos los elementos en el extremo de la balanza que corresponda y tomar así la mejor decisión.
Ya le informaremos.
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Por otro lado.
Semana a semana, desde abril, comentamos en este mismo espacio que el ascenso de Luis Alfonso Cruz al primer equipo de los Dodgers de los Angeles era inminente a juzgar por los números de este pelotero en clase triple “A” y por su versatilidad.
Hasta hoy jueves – día en que escribimos esta columna – el Cochito ha participado en tres partidos y en todos ha sido protagonista.
Veamos:
En el primero, por ejemplo, empujó una carrera con un profundo globo de sacrificio al jardín central.
En el segundo, atizó un doble productor por entre jardines izquierdo y central y luego se robó el home, al aprovechar un descuido del receptor adversario.
Y en el tercero, levantó par de hits en tres oportunidades.
En suma, su porcentaje es de .375 y a la defensiva lo utilizan como parador en corto, aunque el plan es usarlo, según las necesidades del equipo, en la antesala y la intermedia.
Bien por el “Cochito”.
Conviene recordar que ya en dos ocasiones anteriores ha militado en sendos equipos de Ligas Mayores y en ninguna de las dos ha pasado más allá de un papel decoroso.
Esta temporada pudiera ser. Cruz ha madurado mucho y lo sostenemos: es tremendo pelotero. Y es que ahora, a su excelente defensiva, se ha sumado su habilidad para batear, largo y al porcentaje.
Tiene todo para quedarse un buen rato por allá.
Ojalá.
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Por cierto.
Quien también hace todo lo que está de su parte para mantenerse en las Ligas Mayores, es el serpentinero zurdo, oriundo de Culiacán, Oliver Pérez.
Oliver está en plan de relevista con los Marineros de Seatle y en su última salida lanzó dos entradas y un tercio, lapso en el cual admitió solo un imparable y a cambio de ello recetó tres chocolates, a base de velocidad. La recta le llega bien, todavía.
Desde luego, no es el Oliver Pérez aquel que alguna vez fue aclamado en el estadio de los Mets de Nueva York; pero todavía tiene para un rato más. Su efectividad es de 1.04.
Éxito.
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A manera de colofón.
Descuento de un 15 por ciento, con respecto al precio de lista y la oportunidad de seleccionar el mejor lugar, son algunas de las ventajas que da el adquirir, desde ahora, una butaca en el estadio “Angel Flores”, para disfrutar todos los partidos de los Tomateros de Culiacán, durante la próxima temporada de la Liga Mexicana delPacífico.
Se aproxima, a pasos agigantados, una campaña que será sensacional y que tendrá como epílogo la Serie del Caribe Hermosillo-2013.
Asi qué ¿para que pensarlo más? Compre ya su butaca en el “Angel Flores”.
El “pley bol” está a la vuelta de la esquina.
Ya nos fuimos.
Dios los bendiga a todos.