ESPAÑA Y EL COCHINO DINERO
Jorge Eduardo Aragón Campos jaragonc@gmail.com
A decir verdad, lo que debería preocuparnos como pueblo es lo previsibles que somos a la hora que nos buscan el fallito: caemos a las primeras. Nos distingue la arraigada convicción de que ser ciudadano es únicamente tener derechos; nuestra noción de ciudadanía es antropocéntrica, donde cada individuo es el centro del universo y la medida de todas las cosas, de ahí que somos implacables exigiendo se le aplique la ley o el castigo al resto, mientras que en caso contrario la indulgencia es un derecho humano que todo mundo nos debe respetar.
En este asunto de las disculpas de España, la discusión se centró sobre la naturaleza de la conquista, el número de muertos, la parentela de Cortez… derivando como era de esperarse en un número infinito de juicios personales sobre lo justo o injusto de lo ocurrido, dejando para algún otro día la más importante de las preguntas: ¿en qué nos beneficia?
No se ustedes, pero yo desde años atrás le vengo entendiendo a López Obrador que el demonio a desarraigar de estas tierras, es el neoliberalismo, corriente económica surgida de los círculos académicos de Chicago y aplicada por EEUU para sojuzgar a nuestra región; nunca le oí mentar a España como origen de nuestros males y enemigo a vencer.
Si en verdad pretendemos ser un país más libre e independiente, todo lo que nos sirva para disminuir el cautiverio al que estamos sometidos debemos aprovecharlo y, si nos remitimos a toda clase de experiencias comprobadas, necesitamos aliados; seré más preciso: necesitamos más aliados en Europa, concretamente en la UE.
La UE es la única entidad que compite con estados unidos en instituciones científicas de investigación de punta, tiene las expresiones más avanzadas de la socialdemocracia, el mayor número de países que ostentan niveles de bienestar social superiores a los gringos, es la región donde se han encontrado las mejores formulas para el combate a la corrupción… pero este gobierno ha optado por pelearse con España, nuestra aliada natural por los lazos ya existentes, en lugar de hacer de ella nuestra cabeza de playa en aquel continente; se ha incurrido en un acto que nos vuelve más dependientes de EEUU, a la vez que nos complica la tarea de construir alternativas viables para llegar a una mejor soberanía; lo que nuestro gobierno nos ha hecho como país, es equivalente al caso de un muchacho que ingresa a primero de secundaria y, como primer acto, pide al maestro le permita compartir banca con el mismo camorrista que le viene haciendo bullyng desde la primaria, para luego durante el recreo romper lazos con el primo que cursa tercero.
¡Y todo como un gesto de “dignidad”! Yo le pondría otro nombre, pero me lo guardo porque lo hecho, hecho está; prefiero dar vuelta a la página, lo cual no es sinónimo ni de perdón ni de olvido, sino más bien pasar a lo que corresponde ¿Por qué lo hicieron?
Le seguimos en la próxima.