Jorge Luis Telles Salazar
Rojos del Aguila y Rieleros de Aguas Calientes tienen todas las condiciones a su favor para calificar a la gran final y convertirse, desde luego, en los nuevos campeones de la Liga Mexicana de Beisbol, cuyo final de temporada está ya a la vuelta de la esquina.
En efecto, tanto los de Veracruz como los de la tierra de los mejores viñedos de México, fueron hasta la casa de sus rivales en turno a sacarles los dos primeros encuentros, que les dan una cómoda ventaja de 2-0 en su respectiva serie divisional, con tres partidos por delante en sus propios estadios: el “Beto Avila” y el “Romo Chávez”, para ser más precisos.
Ganar los dos primeros, en patio ajeno, siempre constituye una gran delantera. No definitiva, por supuesto, porque en beisbol esto no funcione; pero si proporciona, caray, una gran tranquilidad para el manejo de los partidos siguientes.
Y déjeme decirle que ni Rojos ni Rieleros eran, ni por asomo, los favoritos para sacar adelante las divisionales.
Lógico, las apuestas favorecían con mucho a los Tigres de Can Cún y a los Sultanes de Monterrey, en función de su prestancia y jerarquía y también por los números alcanzados en campaña. Y de hecho, todavía las apuestas están con los felinos y con los de la Sultana del Norte; pero ya con muchas reservas.
Quizas Tigres y Sultanes hubiese sido una final de lujo, muy atractiva; sin embargo, por ahora, las condiciones no les favorecen. Están en la lona.
Esta noche – escribo justamente la mañana del martes 14 – las hostilidades se reanudan, precisamente en casa de Rojos y Rieleros, en las que Tigres y Sultanes buscarán dos por lo menos para forzar el regreso a sus respectivas plazas.
Ventaja, insistimos, para Veracruz y Aguas Calientes; pero ¿definitiva? ¡De ninguna manera! Como que hemos visto muchas cosas en este jueguito llamado beisbol.
¿Estamos?
=0=
Y bien.
Peloteros ya veteranos, que le aportaron momentos de gloria a la historia de la Liga Mexicana del Pacífico, están ubicados hoy en la llamada “bolsa” del circuito. Para su fortuna, la mayoría de ellos han recibido invitaciones para entrenar con los distintos equipos de la liga, de tal modo que es altamente factible que, los veamos cuando menos por una campaña más en la pelota invernal.
Son los casos, por ejemplo, de:
Erubiel Durazo, quien ya acusó recibo de la invitación de los Mayos de Navojoa.
Ricardo Rincón, del mismo club de Navojoa.
Mario Valdez, de los Tomateros de Culiacán.
Dennis Reyes, de los Cañeros de los Mochis.
Roberto Saucedo, de los Naranjeros de Hermosillo.
Víctor Alvarez, también de Naranjeros.
Y Jaime Trejo, de Venados de Mazatlán.
Se trata, como puede usted ver, de jugadores que fueron emblema de grandes equipos – Durazo, de Hermosillo; Rincón y Valdez, de Tomateros; Dennis, de los Cañeros y Alvarez, de Culiacán y Guasave -; pero cuyo rendimiento ha venido a menos ante el paso de los años. Ellos, sin embargo, aseguran tener todavía capacidad, talento y facultades y aspiran a prolongar su estancia como activos en la Mexicana del Pacífico.
Por su trayectoria, por su categoría, por lo que han hecho por nuestro beisbol, considero que merecen una nueva oportunidad.
Entonces: a ver qué pasa.
=0=
Por otro lado.
De conformidad con recientes declaraciones del presidente municipal de Culiacán, Moisés Aarón Rivas Loaiza, es probable que las obras de construcción de lo que será el nuevo estadio “Angel Flores” arranquen de un momento a otro.
La fecha originalmente anunciada era para agosto, con la edificación del área para el gran estacionamiento; pero hasta ahora no se ve, por aquellos rumbos, nada que delate una obra a punto de iniciarse.
Rivas Loaiza, sin embargo, garantizó los recursos que a la comuna le corresponden, entonces hay que estar pendientes porque esto está en puerta.
Ojalá.
El contar con un estadio digno para el beisbol profesional en Culiacán es uno de los grandes sueños de todos los aficionados, así que las ilusiones pueden hacerse realidad.
Cosa de tiempo. De meses, a lo mejor.
=0=
Mientras.
Insistimos: Ronnier Mustelier constituye una contratación atractiva para Tomateros de Culiacán; pero…¿en la tercera base?
El infield de los guindas, con Ramiro Peña en la antesala; el Cochito en el campo corto; Maxwell León en la intermedia y Jorge Vázquez en la primera almohada, nos parece sensacional. ¿Por qué entonces otro antesalista?
Bueno, son preguntas que corresponde contestar a Lino Rivera, el manager, una vez que asuma sus funciones, toda vez que, a nuestro juicio, el cuadro lucía completito.
El cubano Mustelier llegará precedido de buenos números en las Ligas Menores de los Estados Unidos; en especial los logrados con el Scranton, la sucursal de los Yanquis de Nueva York en clase triple “A” y dicen que también se defiende en los jardines.
Habría que verlo.
Y recordar también que Maxwell León jugó los últimos partidos de la pasada temporada como guardián del jardín izquierdo, en un afán del entonces manager Houston Jiménez de aumentar la potencialidad ofensiva de su orden al bat; sin embargo, hubo muchas jugadas, muchos lances, que dejaron en claro que esa no es la posición de Max, quien como intermediarista, las hace de lujo.
Vamos a esperar a don Lino para que nos dé a conocer sus planes, que serán bienvenidos siempre y cuando sean para la mejoría de un equipo que en los dos últimos años nos ha dejado un amargo sabor, durante los últimos días de temporada.
En fin.
=0=
A manera de colofón.
Recordarle a los amigos aficionados que es buen tiempo para adquirir una butaca y hacerse de un espacio de privilegio en el estadio “Angel Flores”, para el disfrute de todos y cada uno de los partidos de la próxima campaña de la Liga Mexicana del Pacífico.
Todavía hay chance de un buen ahorro y de participar, además, en las grandes promociones que la directiva del club ha preparado para esta nueva temporada.
Sábado 13 de octubre se canta el “pley bol”.
Y usted ¡todavía no compra su butaca…!
Ya nos fuimos.
Dios los bendiga.