NUEVO PARTIDO
Jorge Aragón Campos
En torno a la autorización del nuevo partido estatal, PAS, es sorprendente el bajo nivel del ruido que ha generado. No es poca cosa el nacimiento de un nuevo partido, es un hecho que debería provocar discusiones y reflexión sobre lo que ha sido nuestra historia democrática, su situación actual y nuestras aspiraciones respecto a ella para el futuro. Pero nada de eso. Por un lado, los partidos existentes se han manifestado desde una posición ausente de toda autocrítica, condenando como innecesario el surgimiento de una nueva opción, porque según ellos con la oferta de siempre nos sobra y nos basta; es decir, los partidos ya existentes así como están, están muy bien, no hacen falta cambios. Como si el tiempo record que ocupó el PAS para reunir los vastos requisitos no fuera, para empezar, una señal del hartazgo popular frente a ofertas políticas ñoñas y rebasadas desde mucho atrás.
Por otro lado, no faltaron los académicos que se manifestaron cargando todo el énfasis en referentes históricos negativos sobre partidos estatales, brincándose historias de éxito (que las hay, aquí y en otros estados) y, sobre todo, omitiendo lo fundamental: ¿nos hace falta aquí en Sinaloa sí o no? Aunque parezca increíble, la opinión más cuerda vino del gobernador quien, como bien señaló, toda nueva organización política es útil y favorece la participación ciudadana.
Claro que no puede faltar el sector gerencial de la opinión pública, aquel que solo atiende lo económico y que se pregunta ¿cuánto nos va a costar? Mala señal de la supina ignorancia que los distingue, pues su preocupación no es justificable: los recursos para los partidos no son determinados por la cantidad de estos, así que los únicos perjudicados son los ya existentes, que se verán sometidos a la máxima popular que reza “entre más burros menos olotes”. El punto principal respecto a la democracia no es su costo, sino su utilidad. Para precios bajos están las dictaduras y ya lo sabemos: lo barato cuesta caro.
Pero los que de plano se volaron la barda, fueron los perredistas, quienes afirman que el nuevo partido no es de fiar “por su origen”. ¡Caramba! Yo pensaba que “El Derecho de Nacer” fue la última telenovela donde el pedigrí tuvo importancia. Sí, los del PRD se rasgan las vestiduras pues el PAS viene de una profunda raigambre universitaria, lo cual, me vengo a enterar, es pecado capital (cómo no dijeron eso cuando eran PCM primero y PSUM después, en una época donde la izquierda hecha partido manipuló y despojó hasta el cansancio a la universidad). Para empezar, sería bueno me explicaran desde cuándo la UAS dejó de ser una institución de gran actividad política. Nada más les recuerdo que desde finales del porfiriato hasta nuestros días, el alma mater ha sido siempre un hervidero. Eso por un lado; por el otro, es innegable que los dos principales niveles de gobierno (el federal y el estatal) no le han dado a la UAS un trato acorde a sus necesidades, el presupuesto es bajo desde diferentes perspectivas y la lección para los universitarios es más o menos clara: organícense y pataleen, porque por las buenas nunca obtendrán nada. En eso están y para allá van. Seguiremos con el tema. Cualquier comentario, con toda confianza a jaragonc@gmail.com