AGENDA POLITICA

Jorge Luis Telles Salazar

 

Desde su último ingreso al hospital, había pasado una de sus mejores noches.

= Me siento como nunca – bromeó con mi hermano menor, Rigoberto, quien lo había atendido durante la noche del domingo y esperaba el relevo de Carmina, mi hermana, para marcharse a sus labores habituales. Era el momento de mayor actividad: el ir y venir de enfermeras, con su parloteo y habitual vestimenta de verde y blanco; el trajin del personal de intendencia, ocupado en el aseo de salas y pasillos; el desfile de los facultativos por todas y cada una de las camas; el frugal desayuno  a los pacientes. Rumores, ruidos, olores y humores. Eso: un hospital, al fin y al cabo.

Su franca mejoría, a sabiendas de que era poco duradera por la gravedad de su enfermedad, fue confirmada al momento de la visita matutina por el cuerpo médico asignado a la clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social de Costa Rica, quienes acordaron el alta inmediata para su recuperación en el calor, la tranquilidad y la comodidad de su hogar. En el curso de la mañana, a más tardar.

= Don Jorge ¡se va a casa! – le dijeron, con esa paciencia, profesionalismo y dedicación, que siempre le obsequiaron cada una de las muchas ocasiones en las que víctima de intenso dolor en el pecho, caía al hospital, situación que ahora se repetía con tanta frecuencia, que había obligado a la familia a tomar decisiones radicales, a pesar de la resistencia del enfermo: una rotación equitativa para su cuidado, más allá de compromisos familiares y obligaciones laborales. Nadie lo decía; pero todos pensábamos en la cercanía de lo inevitable.

Sin embargo, tan pronto como Carmina tomó la estafeta, comenzó a sentir el malestar, el cual se acrecentó aceleradamente en cosa de segundos. Cuando llegó el auxilio médico, agonizaba y su cansado corazón dejó de latir a eso de las 11 de la mañana, del pasado lunes 24, en la población de Costa Rica, a cuya construcción colaboró él, con sus propias manos, en la década de los cuarentas, junto con la instalación de lo que por muchos años constituyó un orgullo regional y de lo que hoy solo queda una ruina deplorable: el ingenio azucarero Antonio Rosales.

A sus 88 años de edad, mi padre había muerto.

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Con el perdón de quienes se toman la molestia de leer esta columna, una remembranza:

Informado de la instalación de una fábrica de azúcar en las cercanías de Culiacán y atraído, lógicamente, por la expectativa de un empleo estable, duradero y digno, don Jorge bajó de la sierra de San Ignacio – en la zona limítrofe con Durango, en las inmediaciones con Tayoltita – a mediados de los cuarentas, para engrosar aquel grupo de gente que, venido de muchos puntos del país, buscaba ingresar a la nómina de “la compañía”, para levantar el ingenio y el poblado mismo de Costa Rica. No era una aventura. La cosa prometía.

Sin acudir con regularidad a aula alguna, aprendió a leer y a escribir. Supo de los personajes de nuestra historia a través de libros y la enseñanza familiar y tuvo a Juárez como su héroe favorito. Conoció también de otras partes de México y el mundo y su curiosidad e inquietud natural lo llevó a experimentar el trabajo de “brasero” en los Estados Unidos, antes de causar alta en la plantilla del ingenio Rosales, de cuyo escalafón llegó a ser el número uno, con el paso de los años.

Casó en 1951 con una de las mujeres más hermosas del pueblo y de esa unión nació la familia Telles Salazar, de sólido arraigo en dicha sindicatura. Hildeliza, doña Licha, fue la compañera de su vida.

Precisamente en su preocupación de mejorar el nivel de vida de su núcleo familiar, fue que durante la mayor parte de su vida productiva combinó su trabajo en la fábrica del dulce con la actividad del comercio en abarrotes, lo que le permitió, en efecto, ingresos suficientes para financiar nuestra educación hasta el grado profesional. En esa etapa nos enseñó a trabajar, desde niños. Madrugábamos junto con él para la adquisición de perecederos en el mercado del lugar.  Nos daba nuestro tiempo para acudir a la escuela; pero al caer la tarde cada quien regresaba a sus obligaciones a aquella tienda de abarrotes, hasta llegada la hora del descanso nocturno. Con un solo canal a nuestra disposición, la TV estaba en pañales. Así que no había muchas razones para el desvelo.

Junto al amor por el trabajo, nos inculcó también la honradez como valor supremo; el respeto a los mayores, la disciplina en el estudio y el apego a la austeridad por necesidad. Era un hombre recio, duro, cuyos regaños nos hacían temblar, pero nos obligaban a rectificar el camino. Sin embargo, detrás de ese gesto adusto, de extrema seriedad, – que a mí en lo particular me dejó como herencia -, y de mirada fija en los ojos del interlocutor, existió siempre un hombre de enorme corazón, generoso con parientes y amigos, de probada calidad humana y querido, desde luego, por sus contemporáneos y generaciones que le antecedieron.

En suma: un hombre, como todos, con virtudes y defectos; pero con un saldo favorable, al final de su vida.

Hoy mi padre ya no está entre nosotros y más allá de mi aparente resignación y tranquilidad, lo cierto es que me resisto a la idea de aceptar que él se fue, en medio de una lucha estoica contra una enfermedad terrible a la que terminó por sucumbir, justamente como estaba previsto. Su avanzada edad y lo penoso de su mal no es un atenuante para digerir su pérdida. Hay dolor, un profundo vacío y un agudo sentimiento de orfandad. Cuesta trabajo admitir que ya no lo veré más los domingos y me pregunto cómo serán los fines de semana sin él; como serán las navidades y las fechas especiales de la familia, cuando todo giraba a su alrededor. La resignación ya llegó, ciertamente; pero sin él ya nada será igual, por el resto de nuestra existencia.

La vida sigue, a pesar de todo y aprovecho primero, para ofrecerles una disculpa por ocupar este espacio para un cosa tan personal y para reiterar mi agradecimiento a quienes nos acompañaron en momentos tan difíciles, así como a todos quienes se manifestaron a través de ofrendas florales, llamadas, mensajes telefónicos y correos electrónicos. Tales expresiones son un consuelo verdadero y un bálsamo para el dolor.

En efecto, la vida continúa.

Y aquí reiniciamos.

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Bien.

A pesar de los esfuerzos del rector Víctor Antonio Corrales Burgueño; de su búsqueda de apoyo entre las autoridades federales y estatales y de su peregrinar por oficinas de la ciudad de México, la Universidad Autónoma de Sinaloa aún no recibe los 200 millones de pesos prometidos para subsanar sus más apremiantes necesidades y sus compromisos de fin de año.

Esos 200 millones, como ya lo adelantamos aquí, forman parte de un apoyo extraordinario de 350 que en su momento se integró al subsidio irreductible, según promesa de las autoridades hacendarias. O sea: que ya quedaban dentro del apoyo ordinario a la institución.

De esos 350 mdp ofrecidos, sin embargo, solo llegaron 150, que la universidad ya utilizó en el cumplimiento de muchas de sus obligaciones con la juventud estudiosa sinaloense.

Así las cosas, a la lucha por un subsidio normal de 5 mil millones de pesos para el 2013 – para lo que se llevaron a cabo ya las primeras reuniones con los legisladores federales – se suma ahora la demanda por esos 200, en el entendido de que, de no obtenerse, implicará un serio quebranto financiero para la institución, de cara a sus necesidades de los últimos meses de este 2012.

Hasta la fecha, el rector solo ha recibido promesas y ofrecimientos de apoyo; pero nada más.

Y es que en la UAS, los problemas financieros se multiplican a finales de cada año y ahora no es la excepción. De no obtenerse ese dinero, nuestra máxima casa de estudios hará frente a severas dificultades y encima de todo el riesgo de una movilización, que pondría en peligro el cumplimiento de los programas académicos y de los planes de superación y desarrollo para el primer semestre del ciclo 2012-2013.

Existe, desde luego, preocupación en las autoridades universitarias; pero también optimismo en que sus voces serán escuchadas, de manera puntual y oportuna.

Pendientes, de cualquier modo.

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En tanto.

La Comisión de Puntos Constitucionales del Congreso del Estado postergó para el martes su dictamen en torno al análisis de las diferentes iniciativas de ley, encaminadas a lograr una paridad de hombres y mujeres en cuanto a las candidaturas de los diferentes partidos políticos a las 40 diputaciones a la cámara local. En la jornada vespertina de ese día, dentro del actual periodo extraordinario de sesiones, dicho dictamen se hará del conocimiento público, para su inmediata discusión y posible aprobación.

Precisamente ese día concluirá el citado periodo extraordinario y si la adecuación no se da, no habrá adecuaciones a la ley electoral local toda vez que el plazo para ello fenece el 15 de octubre, bajo el entendido de que toda modificación en tal sentido debe entrar en vigor tres meses antes del inicio oficial del proceso electoral en turno. Esta fecha es el 15 de enero del año entrante.

En principio, el tema estaba agendado para la sesión del jueves próximo pasado, en horas de la tarde; pero las muchas damas asistentes al Palacio Legislativo – se han unido mujeres de todos los partidos – se quedaron con el clásico palmo de narices.

Ni tan siquiera apareció en el orden del día.

Las féminas exigen el 50 por ciento de las candidaturas al Congreso, como lo plantea la iniciativa de la diputada priista Irma Moreno. Esto es: diez puntos porcentuales más que la legislación federal, que establece una paridad de 40-60. Van más allá: quieren un porcentaje similar en cabildos y mayor participación en la estructura de los tres niveles de gobierno.

Déjeme decirle que en términos estrictamente jurídicos, no existe una obligación legal de adaptar la ley local a lo que mandata la federal; pero si un compromiso ético-moral, que fue lo que obligó a los diputados a legislar en consecuencia. Justamente el dictamen se apegará a la disposición federal – hasta donde sabemos – tanto en la relación de 24 candidaturas por el principio de mayoría relativa, como en las 16 de representación proporcional. Serán, entonces, 16 candidaturas para las damas, en total. De momento no se dará respuesta a las otras exigencias de las mujeres políticas sinaloenses.

Y le confesamos algo:

Aunque reaccionarán de manera negativa, el fallo, de ser en tal sentido, será satisfactorio para las féminas. Eso querían en el fondo. Y si pedían el 50-50, era solo para eso: para quedar en el 40-60. O sea que de todos modos van a ganar la careada.

Digo.

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Por cierto.

Ya que estamos por rumbos del Congreso del Estado, puntualizar que finalmente el Legislativo autorizó a la Junta de Agua Potable del Municipio de Culiacán un incremento del orden del 18 por ciento a sus tarifas por la prestación del servicio. La petición era de un 28 por ciento, con base en estudios elaborados por un despacho profesional, altamente especializado.

En realidad existía consenso general respecto a un aumento a las tarifas de agua, de cara a la creciente necesidad de la JAPAC por mejorar sustancialmente sus instalaciones, para poder ofrecer así un servicio eficiente a la comunidad; sin embargo se veía difícil que los legisladores dieran el visto bueno al porcentaje originalmente solicitado. Se dio, en los últimos días, mucha presión de algunos partidos y agrupaciones sociales.

Evidentemente no es lo que la junta deseaba; pero, de cualquier modo, el alza es buena para atender prioridades. Como lo dijo en su oportunidad el presidente municipal Aarón Rivas Loaiza: “tendremos que postergar algunos proyectos de modernización”.

Contra recibos promedios de 50 pesos mensuales en su inmensa mayoría, el alza no será mayor de 10 pesos para el grueso de la población.

Así de sencillo.

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CORTOS.- Saldo favorable para los senadores sinaloenses en el reparto de comisiones de trabajo en la cámara alta del Congreso de la Unión: Aarón Irizar López, presidirá la comisión de Recursos Hidraúlicos; Diva Hadamira Gastelum Bajo, la de Equidad y Género. Otro senador sinaloense, Daniel Amador Gaxiola, se quedó con la secretaría de la Comisión de Educación y formará parte de otras comisiones parlamentarias. Enhorabuena… ORALE.- Lo que sigue pendiente de definir es el reparto de comisiones en la cámara de diputados. Lo cierto es que a los señores legisladores se les ha cargado el trabajo durante las últimas semanas y esto no ha permitido que se toque el asunto. Las huestes de Heriberto Galindo quieren cuando menos dos presidencias; pero hay que recordar que también hay tres diputados panistas sinaloenses en San Lázaro, más uno del PANAL. Suerte….VAMONOS.- A pesar del mal tiempo, gran arranque de los festejos de aniversario de la fundación de la villa de San Miguel. Un programa cuidado especialmente por el propio alcalde, Aarón Rivas, a través del cual no solo se celebrará a Culiacán sino que nos proporcionará un cartel cultural y de entretenimiento de primerísima calidad. ¿Cómo ve?…OJO.- El Partido Sinaloense, que preside el MC Héctor Melesio Cuen Ojeda, cerró ya su programa de organización en cuanto a los 18 comités municipales del partido en la entidad. En todos los municipios, en efecto, opera ya la estructura del nuevo instituto político local, que presentará candidato a todos los puestos de elección popular que estarán en juego en julio del año entrante. ¿Qué tal?…COLOFON.- Hasta aquí por hoy. Nos vamos ya, no sin antes invitarlo a que lea Agenda Política en las ediciones impresas de las que ya le hemos hablado, así como en nuestros distintos sitios de internet, operados por amigos nuestros, verdaderos profesionales del periodismo. En la radio, reanudamos esta semana Agenda Radio, en Radio Universidad Autónoma de Sinaloa, martes y jueves, de 17. 30 a 18 horas, así como nuestras colaboraciones con Víctor Torres en su noticiero Contraseña, en el aire todos los días de la semana, de 5 a 6 de la tarde, por la Grande de Sinaloa. Nuestra cápsula es lunes y viernes, diez minutos antes de las 18 horas. Ya nos fuimos. Dios los bendiga.