PALCO PREMIER

Jorge Luis Telles Salazar

 

¡Epa! Que no cunda el pánico.

Luego de un arranque impresionante, como el que tuvo Tomateros de Culiacán en esta temporada de la Liga Mexicana del Pacífico, es absolutamente normal que un equipo caiga, de repente, en algunos baches, como este en el que se metieron los guindas, desde el inicio de su última serie frente a los Yaquis de Obregón. Y ser barridos en casa, bueno, pues no es nada agradable;  pero resulta que tampoco es cosa del otro mundo.

Afortunadamente la ventaja sobre el resto de los participantes era tan grande, que aún con cuatro derrotas en sus últimos seis encuentros, aún se mantiene en el primer lugar de la tabla de posiciones, con una delantera de dos juegos sobre su más cercano perseguidor, precisamente los Yaquis de Obregón, quienes tuvieron la nada graciosa ocurrencia de despertar precisamente en el “Angel Flores”. Los Yaquis, en efecto, no se habían visto nada bien en el comienzo de la campaña; pero aquí, mis amigos, lucieron como lo que son: los bicampeones del circuito y aspirantes al tricampeonato.

Permítame recordarle que cuando concluyó la racha de diez triunfos al hilo de Tomateros – que se quedaron a nada de elevarla a once – puntualizamos aquí que era tan sólida la ubicación de Culiacán que tan solo con mantener un ritmo de .500 a partir de esa fecha y hasta el cierre de la primera vuelta, alcanzaría sin problemas la máxima puntuación y se metería ya a la postemporada.

Sobre este asunto,  déjeme decirle que los guindas abrieron la serie contra los Yaquis sobre ese porcentaje – terminada su cadena de éxitos -; pero como han perdido tres juegos al hilo, requieren ahora de obtener tres triunfos consecutivos para garantizar su permanencia en el liderato, sin importar lo que suceda con los Yaquis, quienes, con la moral en órbita, reciben en su casa a los Naranjeros de Hermosillo.

El rival en turno, usted sabe, es Venados de Mazatlán, ni más ni menos que el colero del circuito, con solo cinco triunfos a cambio de 12 descalabros.

Los números de los rojos del puerto son exactamente inversos a los de Tomateros de Culiacán; pero esto no los convierte en un rival a modo, ni cosa por el estilo. Es más,  si se suma la motivación de los Venados por imponerse al líder – máxime que se trata de su gran rival – al mal momento en que han caído los guindas, pues ¡cuidado! Culiacán podría dejar su condición de líder de la tabla en el “Teodoro Mariscal”.

Y bueno, con su anuencia, amable lector, también le recuerdo que al conjurarse el encanto de los diez triunfos consecutivos, plasmamos aquí que nada extraño sería que Tomateros de Culiacán cayera, ahora, en una mala recha. Suele suceder y sucede mucho en el beisbol. Los ejemplos son incontables.

Lo relevante  es que, así como un buen equipo también pierde algunos juegos al hilo, un buen equipo también deja atrás los malos momentos justo en el instante oportuno para impedir daño mayor y regresar luego a la dimensión de las victorias.

Y creo que Culiacàn es eso: más que un buen equipo.

No solo lo creo.Estoy seguro de ello.

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Y bien.

Cuando todo es jacusi y champan – como dice un buén amigo – los defectos ni se notan, porque son tantas y tan a mano las virtudes, que las cosas malas quedan relegadas a segundo término.

En el beisbol, cuando un equipo gana y gana, una y otra vez, ni tan siquiera se voltean a ver las malas actuaciones individuales, por más malas que estas sean. E incluso, ni tan siquiera es conveniente intentar corregir esas fallas porque a veces resulta contraproducente. Y se queda el directivo, el manager, con la clásica sentencia: “si así estamos ganando, mejor que las cosas sigan igual ¡para qué nos enredamos!”.

Mal llegan las derrota, sin embargo, las fallas comienzan a notarse y los defectos a exasperar.

José Silva salió de Tomateros la misma noche en que un infame relevo permitió que los Naranjeros de Hermosillo abrieran el ataúd; se pusieran de pie y terminaran por ganar un partido que significó el final de la racha ganadora de los guindas.

Y una vez que Culiacán entró al ritmo de ganar y perder, las debilidades comenzaron a aflorar y ya tuvieron como consecuencia una víctima más: John Kaplan, quien ya dejó el club por bajo rendimiento. Kaplan, un gran jardinero central, bateaba apenas para .193, cuando aquí se viene a batear, que para fildear con elegancia y seguridad hay muchos por todos los rumbos del país.

Han sido los primeros; pero no descarte usted que si esto que inició contra los Yaquis evoluciona a mala racha, podría haber más en el curso de los próximos días.

Y bueno.

En lugar de Kaplan, la directiva activó al chamaco Eloy Gutiérrez, que es un filder natural y que puede cubrir muy bien el hueco dejado por el norteamericano; pero Lino Rivera, el manager, cambió los planes al enviar al antesalista Rennier Mustellier a las praderas y colocar a Sergio Gastelum en la tercera esquina, en un afán de vitaminar la ofensiva guinda, sin que el movimiento diera los resultados esperados.

Fue, por supuesto, un movimiento provisional. Kaplan tendrá que ser sustituido, necesariamente, por otro extranjero, que bien podría ser alguno de los dos que cerraron campaña con Tomateros en enero pasado: Ben Guez o Jeff Frazier. Ambos dejaron aquí buenos números; pero no corrieron con la misma suerte en el verano y por eso no recibieron la convocatoria correspondiente. Ahora, sin embargo, las circunstancias obran en su favor y uno de los dos podría aparecer nuevamente, en cualquier momento, vestido con el uniforme de Culiacán.

Pendientes.

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Ahora que.

La verdad de las cosas es que la ofensiva de Tomateros se vio muy chata en la serie contra los Yaquis de Obregón. Los números son crueles: dos blanqueadas al hilo y solo cuatro carreras en tres partidos. Dificil aceptarlo, cuando los guindas eran el segundo equipo más bateador y es todavía el primero en cuadrangulares, con 32 palos de vuelta entera,3 más que los Yaquis de Obregón.

Frazier, Guess o algún otro. La cosa es tomar las decisiones a tiempo. Y estamos a tiempo, precisamente.

Y a tiempo también de acelerar el regreso de Luis Alfonso Cruz, quien ya comenzó a ponerse en forma para debutar con el equipo en un par de semanas más, lo mismo que Jorge Vázquez, que ya se ha recuperado de su lesión y que mantiene firme su decisión de integrarse al plantel lo antes posible.

Cierto, hace días, ni notábamos su ausencia; pero ya como que comenzamos a extrañarlos.

Otros peloteros por reportar al equipo, lo son los pitchers Oliver Pérez y Rodrigo López y posiblemente alguien más.

Ya le contaremos.

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A manera de colofón.

Para cerrar, las series que inician la noche de este viernes:

Naranjeros de Hermosillo en Ciudad Obregón; Mayos de Navojoa en Guasave; Cañeros de los Mochis en Mexicali y Tomateros de Culiacán en Mazatlán.

Tomateros regresará al “Angel Flores” el martes venidero, para recibir aquí a Cañeros de los Mochis.

Luego hablamos.

Y ya nos fuimos. Que Dios los bendiga.