Jorge Luis Telles Salazar
Los actos vandálicos efectuados en la ciudad de México empañaron, por supuesto, el arranque del sexenio presidencial de Enrique Peña Nieto y marcaron, de paso, un contraste muy claro entre lo que sucedió en las calles más céntricas de la capital del país y lo que aconteció en la ceremonia oficial en el Palacio Legislativo de San Lázaro.
Peña Nieto, en efecto, rindió su protesta como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, en el marco de una sesión solemne del Congreso General de la Unión, sin contratiempos mayores. Pese a sentencias y amenazas, la sesión se desarrolló de manera tranquila y ordenada, gracias a la actitud responsable e institucional de diputados y senadores de todos los partidos con representación en el Poder Legislativo Federal.
Ciertamente el acto tuvo sus detalles, tanto antes como durante la presencia del presidente entrante y el saliente; pero, en ningún momento, nada que pusiera en riesgo el desarrollo del programa. Se impuso la razón sobre la pasión.
El resto de la agenda, en el curso del día, también se celebró sin problemas mayores, tanto en San Lázaro, como en el Palacio Nacional y en el Castillo de Chapultepec.
Lamentablemente, la felicidad no fue completa.
Primero, grupos identificados con el Movimiento “Yo Soy 132”, los Macheteros de Atenco, el Sindicato Mexicano de Electricistas y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación se manifestaron de manera violeta en las afueras del Palacio Legislativo, lo que dio lugar a una intervención enérgica y decidida de los cuerpos policiacos federales y capitalinos. Esta primera movilización se controló pronto y dio paso al acto en San Lázaro.
Al caer la tarde, sin embargo, el vandalismo se agudizó en las avenidas más céntricas de la ciudad de México: un grupo autollamado “Anarco” dañó bienes públicos y privados; entre ellos un lujoso hotel ubicado frente a la alameda central, así como en la propia alameda , en tiendas, automóviles y objetos de ornato en Paseo de la Reforma. Según declaraciones del jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, la peor situación vivida en la capital del país durante los últimos años.
Las imágenes enviadas al mundo entero por la televisión son realmente alarmantes y pueden compararse, incluso, con escenas vistas en algunas ciudades del Medio Oriente y de América del Sur. Y enturbiaron, por supuesto, el primer día de Peña Nieto como presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos; sin embargo en ningún momento pusieron en peligro el desarrollo de la agenda oficial.
A estas alturas obviamente que existe gran cantidad de información en todos los medios de comunicación sobre tales eventos y usted, amigo lector, ya tiene sus juicios propios.
La fiesta se aguó, de algún modo.
Así arrancó el sexenio presidencial del priista Enrique Peña Nieto.
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En tanto.
Aquí en Culiacán, como estaba previsto, arrancó el nuevo periodo ordinario de sesiones en el Congreso del Estado e inició, de paso, el tercero y último año de ejercicio de la legislatura número sesenta.
Ninguna sorpresa.
Por unanimidad, el panista Carlos Felton fue electo presidente del Congreso del Estado, cargo que desempeñará hasta el 30 de noviembre del año entrante, si es que antes no se le atraviesa otra cosa más atractiva. Felton será titular por este periodo y también por el de junio-julio del 2013, el último ya de esta legislatura. El mazatleco lleva a dos mujeres como vicepresidentas: Irma Moreno, del PRI y Rosa Elvira Cevallos, del PANAL.
A su vez, Cenovio Ruiz Zazueta asumió, de nueva cuenta, la presidencia de la junta de coordinación política y sus compañeros de partido lo ratificaron como el jefe de la bancada. Todavía las puede “San Jesús”.
Sesión solemne rápida y tranquila. Había prisa por seguir, a través de la televisión, los acontecimientos en la capital del país.
Informados.
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Y bien.
De regreso al punto de arranque, solo un sinaloense, como estaba previsto, en el primer círculo de colaboradores del presidente Enrique Peña Nieto: David López Gutiérrez, en la coordinación de comunicación social de la Presidencia de la República.
Este cargo, por cierto, no está considerado dentro del gabinete legal, tampoco en el ampliado.
Le llaman “staff”.
Sin embargo, quienes han quedado en esta ubicación, tienen mucho más cercanía con el presidente Enrique Peña Nieto, por la naturaleza de sus funciones. Sus acuerdos prácticamente son cosa de todos los días.
En el caso de López Gutiérrez su identificación con el nuevo presidente de la República es absoluta y para muchos influirá en las decisiones políticas futuras para Sinaloa.
¿Será?
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Por cierto.
Heriberto Galindo Quiñones, otro personaje político sinaloense, ha afianzado plenamente su identificación con la corriente en el poder: la de Peña Nieto.
Finalmente Heriberto no quedará, por lo pronto, en ninguna posición en ninguno de los niveles del gabinete presidencial; pero su trabajo en la cámara baja del Congreso de la Unión será fundamental para sacar a flote las iniciativas de ley del nuevo presidente.
En su último papel, Galindo Quiñones fijó el posicionamiento del Partido Revolucionario Institucional, en el marco de la sesión de toma de posesión de Enrique Peña Nieto. Y lo hizo con una claridad y una precisión propias de su experiencia y de la responsabilidad que ya tiene asignada en el quehacer político nacional.
Horas antes, había ocupado la titularidad de la comisión que le corresponde a México en un organismo parlamentario de América Latina, con sede en la ciudad de Panamá. De esta comisión, por cierto, también forma parte otro diputado sinaloense: Jesús Valdez.
En suma: el nombre de Heriberto Galindo se escuchará con más fuerza en los próximos años.
Y más fuerte todavía cuando se aproximen las grandes decisiones.
¿Lo duda usted?
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Mientras.
Moisés Aarón Rivas Loaiza arrancó su campaña publicitaria, de cara a su informe como presidente municipal de Culiacán, el cual rendirá ante la ciudadanía de casa, a las 11 horas del viernes venidero, en la propia sede del ayuntamiento local.
Ese mismo día Rivas Loaiza se reunirá, con el mismo fin, con el cabildo de Culiacán, a las 8 de la madrugada.
Hay que recordar que se trata del segundo informe para el presidente municipal; pero apenas el primero para Aarón. El otro lo rindió, en fecha similar, Héctor Melesio Cuen Ojeda, quien solicitó anuencia al cargo para cristalizar otro clase de proyectos políticos; uno de ellos, la creación de un nuevo partido regional.
Rivas Loaiza entró en funciones en febrero próximo pasado.
Ha sido un trecho de diez meses; pero que se le ha ido a Aarón como agua de entre sus manos. Rivas Loaiza continuó la obra de Cuen y ha emprendido, por su cuenta, nuevos proyectos en beneficio de la sociedad de Culiacán.
La cita es el viernes, a las 11 en el Palacio Municipal.
Por ahí nos veremos.
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En otra sintonía.
Quien ya tiene varios días ausente de Culiacán es el rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Víctor Antonio Corrales Burgueño.
Permanece en la capital del país en las gestiones de siempre: buscar los recursos económicos que la centenaria institución requiere para su operación; en el caso particular de estos días, los que ocupa para solventar las necesidades de fin de año.
En la tesitura actual, Corrales Burgueño tuvo que tocar las puertas de los funcionarios que ya van de salida y también las de aquellos que llegan al gobierno federal.
Hay 200 millones de pesos en el aire. Que son de la UAS; pero que no aparecen.
Y eso es lo que tiene preocupado al rector. A este año solo le restan dos semanas hábiles y el tiempo se agota.
A ver qué pasa.
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A manera de colofón.
Por hoy hasta aquí, con mil cosas en cartera.
Nos vamos, sin embargo.
Dios los bendiga.