Otra Tontera

OTRA TONTERA
Jorge Eduardo Aragón Campos         jaragonc@gmail.com

¿Se acuerdan de los animalistas? Sí, me refiero a aquellos que se volvieron ojo de hormiga después de su rotundo éxito contra el uso de animales en circos; a ellos el PVEM les estuvo muy agradecido, pues le ayudaron a impulsar una iniciativa de ley hecha con las patas (aclarando, fue hecha por diputados que aún no han sido afectados por la reducción salarial, así que segundas intenciones no hubo), que sirviera para afectar el modus vivendi de quienes han hecho del circo su fuente de trabajo, además de obligar al sacrificio de todos los animales que les fueron recogidos, pues nunca se consideró la necesidad de alimentarlos, cuidarlos, etc.

El hecho fue motivo de escándalo, sirvió para ilustrarnos sobre lo peligroso que suele resultar cuando se ponen a las ideas bonitas por encima de las ideas razonables; algo bueno tendría la experiencia, si hubiera servido de escarmiento a los que, basados en ocurrencias, se navegan con bandera de progresistas, pero lamentablemente ya volvieron a las andadas de la misma forma que antes.

O sea: no dan para más.

El nuevo objetivo de los inquisidores versión 2.0, al que consideran imprescindible destruir para salvar a la humanidad es… ¡los popotes! Sí, esos tubitos de plástico que mucha gente usa para consumir líquidos, son considerados por ellos como responsables de la destrucción de los mares, la contaminación de la tierra, el envenenamiento del aire y que en Culiacán ya casi no llueva. ¿Sabe usted por qué? Porque están hechos de plástico, un material que tarda muchos años para degradarse. La premisa es tan estúpida, que hasta temo el estúpido sea yo al hacer una observación obligada: ¿entonces el problema es el popote o el plástico?

Más importante aún, no hace muchos años en México la industria de los desechables tenía al papel como su principal materia prima, pero otro atajo de descerebrados consideró que se afectaba al medio ambiente al favorecer la deforestación. ¿Sabían ustedes que en muchos lugares del mundo siguen fabricándose los popotes de papel? No sólo popotes, una vasta gama de productos han migrado hacia materiales biodegradables, es una tendencia mundial que por desgracia sólo se presenta en países donde acostumbran resolver los problemas en lugar de divertirse con ellos.

Hoy aquí en México, en varios estados existen iniciativas particulares, representadas en empresas que ofrecen sorprendentes opciones en el uso de reciclables como papel, socas, bagazos, basura, etc. son resultado de mexicanos emprendedores –científicos e inventores en más de un caso- que con conocimientos, imaginación y esfuerzo se avocan a ofrecer soluciones reales, navegando en contra no digamos del gobierno, que carece de programas de apoyo y estímulo, sino de una sociedad que primeramente padece del feo vicio de hablar sin saber, al cual ahora agrega el de la acción negativa, es decir destruir en lugar de lo contrario, como bien lo demuestra está iniciativa tonta para desaparecer a los popotes, que ya se está convirtiendo en una cruzada contra quienes los usan, en lugar de fomentar la sustitución del plástico por materiales más amigables.

¿Así o más peor?

El Video de Diego Luna

EL VIDEO DE DIEGO LUNA
Jorge Aragón Campos                         jaragonc@gmail.com

En redes está circulando profusamente un video protagonizado por Diego Luna, donde nos invita a todos los mexicanos a cumplir con nuestra obligación de votar este primero de julio, pero ese no es el mensaje principal, también nos exhorta a que pasada la jornada electoral, retomemos nuestra cotidianeidad y depongamos el ánimo combativo y beligerante que está distinguiendo a esta elección presidencial.

En apariencia, un mensaje así es irreprochable y digno de tomarse a pie juntillas, nada más que a mí no me suena del todo. En entrevista reciente, Juan Villoro enfatizaba los umbrales tan altos de dolor que tenemos los mexicanos -por así decirlo-, refiriéndose a los tremendos abusos y excesos que en el terreno de lo político y social llegamos a tolerar.

Tanto Diego como Villoro están abordando lo mismo, se refieren a esa parte de nuestra idiosincrasia a la que coloquialmente nos referimos como “el tigre dormido”, un fenómeno que no es tan particular de nosotros como suponemos, se trata de uno de los signos distintivos de sociedades que por inmadurez democrática, son incapaces de sopesar las consecuencias que a mediano y largo plazo puede causar la relación entre causa y efecto, de ahí que el cumplimiento de las obligaciones ciudadanas sea postergado siempre, llevándonos con frecuencia a situaciones límite, creando buenas condiciones para fenómenos sociales indeseables por peligrosos. Dicho en buen castellano, los mexicanos no aguantamos muchos abusos porque seamos estoicos, lo hacemos porque nos cuesta tomar el toro por los cuernos y mejor optamos por la evasión de las responsabilidades, y acuérdense que el flojo trabaja doble.

Diego Luna nos está planteando el peligro de un desbordamiento de las pasiones, yo prefiero celebrar que la pasión ha surgido y sugiero no desaprovecharla.

¿Nos estamos polarizando? Claro que sí y que bueno, ya era hora nos interesáramos en los grandes asuntos que nos afectan y nos atañen: hace años no veíamos disputas sobre posturas económicas como neoliberalismo y populismo. Los temas tabú han sido desterrados de la discusión pública y cuestiones como el aborto, feminismo, pobreza, educación, etc. salen a relucir en todas las conversaciones porque el público se está interesando y está participando; ya es evidente el nerviosismo de los beneficiarios de nuestra estolidez ciudadana, son ellos los que se quejan por la crispación actual, acostumbrados como estaban a que nuestras elecciones fueran procesos tersos, sin aspavientos, de mero trámite: no les está gustando la posibilidad de que nuestra democracia escale a un nuevo estadio donde nunca más, las candidaturas, los triunfos y las derrotas puedan resolverse tranquilamente con reuniones entre Cevallos y Salinas, o López y napito, o Anaya y Barreiro. Sobre todo, les angustia como se van acumulando las evidencias de que nunca tuvieron, ni tendrán, respuestas para nuestros problemas. Sin que sea su intención, creo que Diego Luna y quienes lo acompañan en la idea del video caen en este juego perverso, me parece que esa propuesta es como despertar al paciente para que se tome su pastilla para dormir.

Sí estamos presenciando un despertar ciudadano, soy un convencido sobre la necesidad de alimentarle ese impulso para que la aviada llegue mucho más allá del primero de julio; necesitamos encontrar propuestas de participación, para que la ciudadanía no baje la guardia y enfrente o apoye –según sea el caso- al próximo gobierno, porque sea quién sea que lo encabece, deberá resolver los conflictos generados por sus compromisos políticos, así como las presiones que de forma natural deberá enfrentar. ¿Retirarnos a nuestras casas el dos de julio? ¿No es México nuestra casa?