Nuestra universidad celebra 50 años de vida autónoma, medio siglo donde sus destinos han sido regidos por los propios universitarios, con momentos difíciles y convulsivos, siendo menos los lapsos de tranquilidad y, en ambos casos, se han cometido errores cuyas consecuencias no acaban de sentirse en la institución.
Pero la comunidad universitaria, pésele a quien le pese, ha sabido mantener la esencia principal de esta universidad eminentemente popular, donde los sinaloenses encuentran todavía la oportunidad a la que todo hombre debe tener derecho: a saber más hasta convertirse en alguien mejor.
En general, son las universidades públicas las instituciones del México postrevolucionario que mejor han soportado la oleada neoliberal, y esto se ve en los altos niveles de credibilidad y aceptación que tienen entre los mexicanos, esta afirmación no se sustenta en ninguna encuesta, sino en las largas colas de aspirantes que cada año vemos, y que se deben no al carácter gratuito de la enseñanza, como tratan de hacerlo parecer sus detractores, sino al consenso que no tienen otras opciones también de bajo costo, pero marcadas por un oficialismo abominable que sólo ha sabido destruir el patrimonio nacional, comenzando por el mayor bien de todos: la confianza de la población.
Pero no todo es miel sobre hojuelas en nuestra UAS, existe una agenda pendiente de cumplir, y este medio siglo de autonomía puede ser un excelente pretexto para hacerlo más rápido; menciono un asunto que desde años atrás, a mí en lo personal me preocupa y me molesta: percibo en su comunidad una falta de espíritu autocrítico, donde todos tienen la culpa menos quien se queja, donde él es perfecto y no le duele nada y no tiene ninguna corresponsabilidad con la situación actual, la historia no sólo lo ha absuelto, además le debe todo. La agenda de los universitarios, la discusión pública entre ellos, no es sobre asuntos de ciencia, cultura o filosofía, sino sobre temas pecuniarios: cuándo pagan, cuándo regresan lo del fideicomiso, ¿el aguinaldo viene en una sola exhibición? ¿Va a ser feriado este lunes? Y así por el estilo. Es por ahí que veo el mayor riesgo para la viabilidad de la UAS, no puede ser que se pasen la vida afirmando que la administración actual es la representación de satanás en la tierra, sólo mientras son llamados a ocupar la misma responsabilidad, porque entonces los demonios son los que ahora quedaron sueltos, es decir, sin hueso. No veo con claridad un viraje en el paradigma, no veo que los universitarios digan “ya basta de pedir que la universidad haga algo por nosotros, mejor veamos qué podemos hacer nosotros por la universidad”. Sinceramente no lo veo, sigo observando la propensión a la pugna y por ahí las cosas nunca llegan a algo bueno, e, insisto, es mucho lo logrado como para arriesgarlo así. Digo yo.