La Guerra Terminó

LA GUERRA TERMINÓ
Jorge Aragón Campos         jaragonc@gmail.com


La hipótesis es simple: desde 1994, las formas de hacer política en México cambiaron. Decía Fidel Velázquez que quien se movía no salía en la foto, ahora es distinto: quien no se mueve, no se mete a la foto.
El que quiera ser presidente de este país, debe iniciar su campaña con años de anticipación, como lo hicieron Fox, López Obrador, Calderón y, todo parece indicar, Peña Nieto. A diferencia de antes, ahora la disciplina paga mal y si alguien tiene dudas que le pregunte a Josefina Vázquez Mota, que obtuvo una linda estrellita en su frente de parte de su jefe de partido y actual presidente de la República, pero que frente a los votantes le ha servido para maldita la cosa. Josefina prefirió respetar los tiempos de Calderón, y se olvidó de los de la política. Hizo un pésimo negocio. Atada de manos por la falta de tiempo para deslindarse y posicionarse, tres meses no le van a alcanzar para explicar en qué consiste ser diferente: depende de manera absoluta de la fuerza de la presidencia para su triunfo, pero el sexto año es el de mayor debilidad para un gobierno, y este no es la excepción.
Otro elemento importante: antes, los presidentes salían del gabinete, de la burocracia dorada. Ahora, para ganar es menester venir de puestos de elección popular previos: Fox fue diputado y gobernador, López Obrador jefe del DF y Peña Nieto del Estado de México (la excepción es Calderón, pero no ganó, se la robó que es distinto). Es importante, pues, contar con un currículum avalado por una masa de votantes y la experiencia que ello implica. Esa es otra regla que rompió el PAN: dejó de apostarle a sus políticos y se volcó hacia sus burócratas, es decir, en sólo doce años cumplió un proceso que al PRI le llevó cuarenta. No aprendieron la lección del 2006, con el susto que les pegó el peje.
En los ochentas, hubo una película sobre una guerra nuclear (El Día Siguiente). Los silos nucleares, desde donde acababan de ser disparados los cohetes rumbo a Rusia, estaban a 140 metros bajo el suelo, y en la superficie sólo había una cerca con una caseta al centro y dos vigilantes; uno de ellos sugiere abrir el cubo de la escalera y bajar hasta el área de control, para salvar sus vidas, a lo que el otro responde “no, de ninguna manera, no ves que estamos en guerra”. El de la idea grita: nuestros cohetes tardaran 20 minutos en llegar a sus blancos, y los rusos ya deben saberlo y ya habrán respondido. La guerra ya acabó.
Es la misma idea: la campaña ya acabó. Claro, no faltan quienes, como María de las Heras, sostengan que está peleada, y miren que ella en el 2000 fue la única que anticipó el triunfo de Fox, pero no olvidemos que también en el 2006 ella fue la única que puso en triple empate a Calderón, López Obrador y Madrazo.
Sigo en lo dicho.

¿Querían que no Actuáramos?

                                                                                           jaragonc@gmail.com

Imagínese que usted tiene una fuga de agua en el baño de su casa, usted hace lo lógico y natural: le habla a un plomero. El tipo recibe un anticipo y pone manos a la obra, mientras usted se desentiende y se va a su trabajo. A su regreso, por la noche, se encuentra con que, gracias al especialista contratado (el plomero), aquella fuga del baño es ahora un torrente, la regadera no puede usarse porque en lugar de agua potable arroja aguas negras, la llave del lavamanos en lugar de líquido entrega gas, y el fregadero de la cocina da toques eléctricos cuando lo tientan.
Por la mañana, el plomero se presenta a cobrar el resto de sus honorarios a lo que usted, en un primer momento, se niega, dados los pésimos resultados mostrados. A sus reclamos, el tipo se indigna y le responde: ¡y qué quería, que me quedara de brazos cruzados y no actuara! Lo que hace falta aquí, es seguir haciendo lo mismo porque, aunque no lo parezca, sus instalaciones hidráulicas están en vías de mejorar, todo es cuestión de no aflojarle ni variarle… usted deme otro anticipo y deme más tiempo y ya verá que todo quedará resuelto. Usted, ante tan impecables argumentos, saca su billetera y le entrega más dinero, y se va de nuevo a su trabajo con la tranquilidad y la convicción de que esa noche, cuando regrese, sus plomerías lucirán mucho mejor.
De nuevo malas noticias: ahora el agua se escapa hasta por el tinaco, sobre el piso de la casa hay un espejo de cuatro centímetros de agua, su hijo menor tuvo que ser llevado al médico, pues desarrollo un severo cuadro gripal, y su vecino (que por cierto, es quien le recomendó al plomero) lo ha demandado pues afirma que su drenaje (el de usted, no el de él) está descargando hacia su patio trasero (el de él, no el de usted).
Al día siguiente, el dichoso plomero se presenta con una nueva explicación: claro que las cosas están mejorando, el problema es que usted no sabe darse cuenta, pero el señor le anuncia su próximo retiro de la actividad, y por ello le trae a una nueva recomendada que pertenece a la misma empresa; entre ambos le aseguran a usted que se ha hecho lo correcto, y le solicitan más dinero y, por supuesto, un nuevo plazo para concluir la chamba.
Poco más, poco menos, así nos ha ido con la dichosa guerra contra el crimen, que ahora ya no es guerra, ya no sabemos qué diablos es pero, eso sí, no faltará quien siga entregando dinero y concediendo nuevos plazos a los actuales responsables. Yo ya no.

Los Motivos de Milenio

Jorge Aragón Campos

Si usted es de los que aún albergan dudas, respecto a la seriedad de las encuestas, le recomiendo no pierda de vista las de GEA-ISA, es decir las del Grupo Milenio. Los señores ya se están poniendo el huarache.
Hace no muchos días, cuando todavía resonaba el escándalo por la encuesta dada a conocer por Calderón, donde la candidata panista aparecía a solo cuatro puntos de Peña Nieto, poco después la encuesta de los milenios aparece poniéndola a… ¡siete puntos! Así, de golpe y porrazo, y tomando en cuenta sus propias mediciones anteriores, GEA-ISA documentaba para el candidato del PRI, y dentro de lo que va de este año, una pérdida mayor a los diez puntos, como si al abanderado tricolor le hubiera ocurrido una tragedia política mayúscula, casi como si la DEA lo hubiera detenido y extraditado bajo cargos de delincuencia organizada.
Al menos a mí, me resultó claro que ese grupo periodístico se sumaba a la asonada mediática orquestada desde Los Pinos; afortunadamente, y para no variar, Calderón nuevamente se había dejado llevar por su desesperación, incurriendo en un exceso increíble, el cual fue secundado solo por GEA-ISA. No pasó mucho para que otras casas encuestadoras ofrecieran sus resultados, dejando en el ridículo a la casa presidencial y Milenio. Las aguas ya volvieron a su cauce, y para todos resulta claro que la ventaja de Peña Nieto sigue rondando los veinte puntos.
El “error azul” (como se le está llamando al fallido acto de Vázquez Mota en el estadio) sin dudas tendrá un costo para la candidata panista, pero tampoco es un torpedo por debajo de la línea de flotación; su verdadera importancia, me parece, estriba en que es una señal de que también los de enfrente meten la pata, lo cual beneficia a Peña Nieto, quien había monopolizado la posición de campeón de los errores. Ya se vio que no es tal.
Sin embargo, llama la atención que gente como Ciro Gómez Leyva (de los principales voceros de Milenio) ponga lo del estadio como un error gravísimo, y anticipé con un “nos vemos en las encuestas” un resultado demoledor por lo caro. A otro perro con ese hueso: están buscando chorros de agua, de los cuales colgarse, para corregir sus números sin que se evidencie el descaro en que incurrieron. Va mí pronóstico: en la próxima encuesta de GEA-ISA, Peña Nieto va a aparecer con una importante porción de terreno recuperado.