DOS A LA SEMANA

MENTIRAS EN LAS REDES

Jorge Aragón Campos                     jaragonc@gmail.com

            A nivel mundial hay un supuesto problema en las redes sociales, que hiciera crisis durante la elección presidencial en EEUU, pues en ellas se vivió el fenómeno de sitios informativos falsos en contra de la candidata demócrata. Esa es bronca de ellos y por ello allá ellos; nosotros tenemos las nuestras.

Sin duda, en México las redes sociales tienen un estatuto de verdad mayor a los medios convencionales, y no tanto porque las primeras sean fuente de información de mayor calidad, más bien es por la desconfianza a los segundos, que desde siempre han atendido intereses que bien poco tienen que ver con su público; la libertad de expresión en México ha sido la más importante de las garantías individuales… para los dueños de los medios; si alguien tiene dudas le aconsejo platique con Emilio Azcárraga Jean; no sé si sigue yendo al café de Los Portales.

Lo que en verdad está pasando con las redes sociales, es que están descontinuando las herramientas que históricamente sirvieron para construir narrativas falsas con total efectividad e impunidad, hoy, esa crítica pone el énfasis en la abundancia de mentiras pero omite mencionar la rapidez con que son descubiertas y evidenciadas, la vida útil de un embuste cada día es más breve y eso es gracias a la interconexión del público, que nos permite denunciar y ser escuchados, muy distinto a como era antes cuando el derecho de réplica se daba como una generosa dádiva del medio (cuando lo llegaba a conceder).

A la mayoría de los periodistas nos está costando trabajo adaptarnos a la nueva realidad, pues se actúa sobre la base de que internet sólo es un sustituto de la “circulación” o la audiencia, y se pretende mantener sin cambios la exclusividad mediática y su consecuente impunidad, como acaba de ocurrir aquí en Culiacán con el portal Viva Voz, al publicar un hecho en Ciudad Universitaria de manera distorsionada, por decirlo amablemente. El acto del portal tuvo sus consecuencias, por lo menos contribuyó a alimentar el clima de sicosis del que aún no salimos, pero hasta ahí tampoco es para cortarse las venas con un ejote, donde sí la puerca torció el rabo es cuando nada más retiraron la nota sin dar ninguna explicación ni disculpa.

No es ningún pecado equivocarse: se enmienda el error hasta donde sea posible, se pide indulgencia y se promete ser más cuidadoso en la próxima. Pero si se hace a la chita callando, entonces es obligado pensar que sí se hizo con mala intención y, peor aún, sobre la base de que tirada la piedra nadie podrá señalar la mano que la tiró. Eso era antes.

El periodismo no es una actividad que esté por encima de cualquier otra, ya no, la desmemoria ha desaparecido en México y siempre habrá quien recuerde nuestros esqueletos en el closet: los certificados de moralidad y ética expedidos desde el pedestal de la gran prensa perdieron validez. Ahora sí se volvió cierto aquello de que los médicos entierran a sus errores, mientras que los periodistas los publicamos. Nos quedamos desnudos. Qué bueno.

Algunas Repercusiones por la Deportación de Connacionales 

La migración de los mexicanos hacia los Estados Unidos de América es un fenómeno histórico cuyo origen se encuentra, esencialmente, en tratar de hallar un trabajo más remunerado que mejore sus niveles de vida.

Este fenómeno tuvo su auge a finales del siglo XIX, pues se presentó como una opción para la población rural y marginada, principalmente de los estados y ciudades fronterizas.
Sin embargo, a raíz de la Gran Depresión a fines de los años veinte, los obreros de origen norteamericano presionaron con mucha fuerza en contra de los obreros migrantes, de tal manera que se generó un cambio en la política migratoria estadunidense.

En pleno proceso de la Segunda Guerra Mundial, el 4 de agosto de 1942, entró en vigor el Programa Bracero implementado por Estados Unidos, conformado por tres etapas con distintas características, y duró hasta 1964. Después de este último año, hubo diversas leyes estadunidenses para el control migratorio.

A pesar de que las circunstancias son muy distintas a las de aquella época, desde que era candidato al gobierno de Estados Unidos Donald Trump amenazó con expulsar a todos los inmigrantes que tuviesen una situación ilegal. Y hoy, ya como presidente, lo está cumpliendo rápidamente.

Estas acciones implican una infinidad de repercusiones para México, especialmente en los ámbitos económico y social. Acerca del primero, nuestro país tendrá grandes retos que afrontar ante la deportación de millones de connacionales indocumentados, siendo el principal reto la exigencia de generar un gran número de empleos. Sin embargo, las condiciones económicas de nuestro país no son nada propicias, pues ni siquiera los puede generar para los que residen aquí. Y estas decisiones, tomadas unilateralmente por el presidente Trump, se agravan todavía más por la amenaza de revisar y aplicar medidas sobre el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).

Vale la pena revisar las estadísticas publicadas al cierre del año pasado. En México, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la población desocupada oficialmente era de 1, 911,126 personas, pero esta cifra aumentará ostensiblemente con los connacionales que están siendo expulsados de Estados Unidos. Lo anterior sin contar a la población que está subocupada, y estimada en un 6.04% a partir de la ocupada  (52, 123,674), lo que nos arroja la cantidad de 3, 148,451, pero que sumada a la población desocupada asciende a 5, 059, 597 personas.

Si a las cifras anteriores se le adiciona la que será deportada —cuyo número es impreciso—, es evidente que se ejercerá una gran presión a la economía nacional, por lo que política pública sobre el particular tendrá que ajustarse rápidamente.

Ante estas circunstancias, México está obligado a voltear su mirada a otros mercados e inversionistas para convencerlos a que instalen nuevas empresas en nuestro país y con ello generar más empleos. Esto implica modificar, entre otras cuestiones, la actual política tributaria para hacer atractiva las inversiones tanto internas como externas y dejar de asfixiar al empresariado mexicano, incluso con medidas persecutorias.

En lo que respecta al ámbito social, el Gobierno federal, los estatales y municipales tendrán que ajustar con urgencia todos sus programas y políticas públicas, como las referidas al desarrollo social y humano; y dentro de estas, por ejemplo, las relativas a la materia educativa, de alimentación y de vivienda.

En este sentido, hay mucha tela de donde cortar para enfrentar tanto al fenómeno de deportación como al ajuste del TLCAN, que se deben a las drásticas y precipitadas decisiones que está tomando el presidente Donald Trump.

Lo anterior también exige que los partidos políticos mexicanos despierten de su letargo e inercias en que se encuentran desde hace varios años, situación que ha llevado a que la sociedad les haya perdido la confianza y su credibilidad esté muy cuestionada.

Esta problemática requiere atención inmediata, por ello de manera permanente nos encontramos observando con mucho cuidado y mesura todo este complejo fenómeno propiciado por las dañinas decisiones del gobierno de Donald Trump. Asimismo, nuestro instituto invita respetuosamente a todos los líderes políticos y sociales de México, y por supuesto de Sinaloa, para que aporten sus propuestas y, al mismo tiempo, exhorta a que los tres niveles de gobierno se pongan a trabajar con urgencia en todos aquellos temas que inexorablemente repercutirán en nuestro país.

Nuestros gobernantes ya cometieron muchos errores que han traído como consecuencia que millones de connacionales migren a Estados Unidos a buscar un nivel de vida digno que México les ha negado. Por tanto, ahora estamos obligados a trabajar para revertir este escenario, lo cual, lamentablemente, no se logrará a corto ni a mediano plazo.

Gracias y que pasen una excelente semana… Cuén.