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Zona Mixta

Por: Alberto Camacho Sarabia.

Siempre Fiel.

 

GUADALAJARA, JALISCO.- El Atlas de Guadalajara es quizás el equipo más pintoresco del fútbol mexicano, no por sus títulos, mucho menos por la calidad de su plantel, sino por la paciencia y la fidelidad del aficionado del conjunto rojinegro, el Atlas podrá estar al borde de descenso, y aun así, la gente estará presente en el estadio apoyándolos, aún y cuando saben que muy probablemente pierdan o empaten el juego.

 

A pesar de ser considerados como la primera minoría de Guadalajara, la afición de “La Academia” se hace notar en los días de partido; tuvimos la oportunidad de estar en la “Perla Tapatía” y mientras recorríamos algunos sitios de interés en la localidad, encontramos camisetas rojinegras en los lugares emblemáticos de la capital de Jalisco; en sitios como el Hospicio Cabañas, la Catedral de Guadalajara, el Teatro Degollado e incluso en los centros comerciales más populares nos topamos con gente de Atlas.

 

Asistimos al partido Atlas vs América, un duelo que acarrea mucho aficionado al tratarse de la visita de uno de los equipos más populares del fútbol mexicano; irónicamente, en Guadalajara existe una mayoría de aficionados americanistas, contrario a lo que uno podría pensar al ser la ciudad hogar de las Chivas, el acérrimo rival.

 

Los alrededores del Monumental Estadio Jalisco se paralizaron desde unas cuantas horas antes del partido, el tráfico para llegar al coloso de la Calzada Independencia era tal, que se avanzaba a “vuelta de rueda”, sin embargo, pudimos llegar a tiempo a la casa del Atlas.

 

En sí, el Jalisco es un estadio viejo y prueba de ello es su deteriorado estado, aunque no por ello le resta vistosidad, ya que, al estar ubicado en una loma, es visible desde varias cuadras de distancia, qué decir de la vista que ofrece hacia la ciudad, un mirador más de Guadalajara.

 

El Jalisco poco a poco se fue poblando conforme se acercaba la hora del partido, al momento de que se dieron las alineaciones, los cánticos de apoyo de la parcialidad rojinegra minimizaron los nombres que vociferaba el deficiente sonido local, el cual no se daba el suficiente abasto para ser escuchado sin problemas en todo el estadio.

 

En la cancha, un entretenido duelo entre unas maltrechas Águilas y un desahuciado Atlas sin oportunidad de liguilla, fue el platillo principal para los cerca de 40 mil asistentes que se dieron cita en el Jalisco, si bien hubo muchas imprecisiones y un deficiente trabajo arbitral (lo cual no es ninguna novedad).

 

Los Rojinegros jugaron un buen partido y dominaron a los azulcremas en el marcador durante un buen rato, sin embargo, el América, ya sobre el final del encuentro, y cuando ya les habían anulado un gol, así como un claro penalti que no se marcó, empató el duelo “a lo Atlas”, sí, con un agónico gol al minuto 85.

 

Esa fue la historia en el terreno de juego, por otro lado, en la tribuna se vivió un ambiente de apoyo total hacia el equipo local, la porra de Atlas nunca dejó de cantar y tampoco se dejó intimidar ante un Jalisco que mostraba una clara mayoría de camisetas amarillas y estuvieron cerca de salir contentos del estadio, pero un golazo de Silvio Romero les arrancó la felicidad total, cayendo en la frustración y pidiendo a gritos la renuncia de todo el personal del Atlas así como insultos hacia los jugadores, aficionados contrarios, y por supuesto, hacia el cuerpo arbitral.

 

Cerca de 70 años sin ganar un título parece no importarle al aficionado rojinegro cuando el partido es entretenido y está en control de ellos, sin embargo, esa herida que nunca ha logrado sanar vuelve a abrirse con las derrotas o los empates de último minuto, sin embargo, algo que nos marcó fue lo que dijo un “atlista” mientras abandonábamos el estadio: “tenemos muchísimos años sin ser campeones, podemos esperar otro más”.

 

Con esto, logramos moldear la identidad del “Atlismo” (aquella tendencia de apoyar al Atlas), el cual es un fanático frustrado al que le cuesta trabajo manejar la decepción de que su equipo no está diseñado para ser campeón, sin embargo, el destino siempre es cruel con ellos y los ilusiona con triunfos parciales que siempre se quedan a 5 minutos de consumarse, ahí es cuando, de nueva cuenta, el “atlista” explota y olvida todo su entrenamiento en manejo de la ira, llegando a ser en ocasiones agresivo, sin embargo, no abandonan a su querido Atlas, y siempre recuerdan la frase que se incluye en los cuellos de las camisetas del equipo: “Siempre Fiel”.

 

Fue toda una experiencia el visitar el segundo estadio más importante de México, y, sobre todo, ver de cerca el estilo de vida de los aficionados del Atlas, uno de los equipos de mayor tradición en nuestro balompié.

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Con esta historia nos despedimos por hoy, le deseamos una buena semana y nos leemos el próximo viernes.

 

Hasta la próxima.

Microscopio Social

Los sinaloenses no aceptan el cambio de horario

Por Héctor Melesio Cuén Ojeda

El huso horario es la forma en que el ser humano organiza los horarios, con base en el esquema de que la esfera terrestre comprende 360 grados, mismos que se dividen en 24 horas, tiempo en que la tierra gira sobre su propio eje; ello da como resultado que cada huso medirá 15 grados, lo que es equivalente a una hora.

Es decir, son 24 espacios de 15 grados los que definen el horario de cada región del mundo.

En virtud de que el planeta tiene un movimiento de rotación de oeste a este, cuando se pasa de un huso horario a otro en dirección este, sumamos una hora; al pasar del este al oeste, por el contrario, hay que restar una hora. La zona con la hora cero en el planeta es la atravesada por el meridiano de Greenwich, cuyo punto principal es la ciudad de Londres, Inglaterra.

A partir de estos criterios, se establecen los horarios en las diferentes regiones del mundo.
Bajo esta concepción, México tiene cuatro zonas horarias vigentes y, por lo tanto, cuatro husos horarios. Sinaloa se rige por el tiempo de la Zona Pacífico, tomando como base el horario de la Zona Centro de México Greenwich Mean Time -6 (GMT -6). Así, se deduce que cuando en el centro del mundo son las 00:00 h, en la Ciudad de México son las 18:00 h y en nuestro estado las 17:00 h.

Por decreto del H. Congreso de la Unión, en México se implementan dos periodos de horario: el de verano, que inicia el primer domingo de abril y termina el último domingo de octubre, lapso en el que el reloj se adelanta una hora, y luego un segundo, que se implementa de noviembre a marzo, para lo que el reloj se atrasa una hora.

El argumento principal es que así se aprovecha más la luz del día y con ello se da un ahorro de energía eléctrica. A lo anterior se le han sumado otros supuestos beneficios, como un mayor comercio y seguridad, la disminución de accidentes, la posibilidad de que las personas hagan más actividad física.

Con esta práctica se quiso fomentar la cultura verde, pero no se ha logrado; por el contrario, después de más de 15 años que se ha puesto en práctica los beneficios no son notorios para los ciudadanos, sino que cada año se viene incrementando la inconformidad de la sociedad.

El principal problema es que la hora que se adiciona con “mayor luz” en la tarde se pierde en la mañana, por lo que pensar que se reducen los niveles de criminalidad es aventurado, ya que los ciudadanos que gustan de salir a ejercitarse en la mañana, los niños que entran a la escuela en el horario matutino o los trabajadores que ingresan a laborar temprano lo hacen a oscuras, lo cual incrementa la posibilidad de ser afectados por actos de la delincuencia.

También algunos trabajos de investigación han explicado los efectos biopsicosociales que provoca el cambio de horario en las personas. Con la eliminación del horario de verano, algunas despertaron más tarde y durmieron menos; otras siguieron acostándose aproximadamente a la misma hora, pero disminuyeron su latencia y sus dificultades para empezar a dormir, mientras que quienes trabajan durante el fin de semana requirieren cerca de dos semanas para ajustarse con relación a los que trabajaban semanalmente.

Dichos estudios también exponen las consecuencias de esta desincronización en el cambio de horario y sus efectos psicofisiológicos; no obstante, es importante incorporar como efectos adicionales los sucedidos en la vida social, particularmente en las relaciones interpersonales y laborales. A nivel personal, disminuye el contacto con la familia y con los demás miembros del medio social; hay mayor incidencia de accidentes de trabajo; baja eficiencia de los trabajadores, menor nivel de productividad y como resultado baja la calidad de vida de los trabajadores.

Además, el supuesto ahorro de energía eléctrica no se manifiesta en el recibo de la luz que llega a nuestros hogares.

Por ello, el doctor Víctor Antonio Corrales Burgueño y un servidor decidimos retomar todas estas inquietudes y plasmarlas en una iniciativa ciudadana con el fin de solicitar al Senado de la República que Sinaloa ya no tenga ningún cambio de horario, tal y como lo hace el vecino estado de Sonora. Para poder hacer realidad esta iniciativa se requiere, por ley, el apoyo de cuando menos el 0.13% de firmas en relación con el listado electoral del país, lo que equivale a 108 mil firmas. Si deseamos que el próximo año ya no se aplique ningún cambio de horario en nuestro estado, también por ley esta iniciativa deberá ser entregada a más tardar el 14 de noviembre.

Con base en estas consideraciones, estimados ciudadanos sinaloenses, estos días les estaremos solicitando su firma de apoyo para poder cumplir con lo que establece la ley. Lo haremos en módulos establecidos en las plazuelas de muchas comunidades, pero además tocando puertas de los hogares. De antemano, muchas gracias por apoyar esta iniciativa.

Gracias y que pasen una excelente semana.