DOS A LA SEMANA

¿CALIENTAMIENTO O ENGAÑO GLOBAL? (SEGUNDA)

Jorge Eduardo Aragón Campos                                         jaragonc@gmail.com

Tratándose del cambio climático (antes calentamiento global), los datos son alarmantes en la medida que son globales (más difíciles de corroborar), mientras que la evidencia empírica (lo que observamos y vivimos todos los días) de ninguna manera se corresponde con el discurso alarmista que nos venden.

Hablando en plata, aquí en Sinaloa no hemos tenido grandes consecuencias por el cambio climático, lo que sí nos está afectando, es que durante los últimos 50 años nuestras 5 principales ciudades crecieron desmesuradamente, con base en la mala planeación, las arbitrariedades, la negligencia, la corrupción, la abulia pública, etc. Ante una larga estela de malas acciones, el recurso de echarle la culpa al cambio climático es una coartada perfecta para liberar de cualquier consecuencia a los beneficiarios, pues las responsabilidades son trasladadas al resto del mundo. Por si no estoy siendo claro, se los explico con palitos y bolitas: he visto más de un culichi preocupado por el daño que hacemos al usar popotes de plástico, mientras su casa que está pagando a chorrocientos años (va a salir de la cárcel el chapo antes de que nuestro personaje salga del adeudo) está sobre el lecho del río Culiacán.

En un primer momento, lo del calentamiento global y/o cambio climático funciona como maniobra de distracción: ¿para qué te preocupas de salvar tu casa si el planeta se destruirá? A partir de ahí el siguiente paso es que el siervo adopte el discurso del amo.

Cediendo sin conceder, a las afirmaciones de que el CO2 que hemos arrojado a la atmósfera es lo que causa el cambio climático, entonces hay que ponerle especial atención a la palabra “hemos”. Ese exceso de CO2 no llegó a la atmósfera ayer, comenzó a incrementarse durante la segunda mitad del siglo XIX, con el inicio de la revolución industrial, y el nivel ha seguido aumentando desde entonces. Esto quiere decir que si supiéramos que tanto CO2 ha producido cada país, encontraríamos los niveles de responsabilidad de cada nación y se confirmaría que la culpa es de todos…o lo contrario.

De 1865 a 1934, los 4 principales generadores de CO2 fueron EEUU, Reino Unido, Alemania y Francia, siendo sustituida esta última por la URSS; en 1970, Japón y China desplazan a Reino Unido y Alemania y para 2008 India ya ocupa el lugar de Japón. Sólo por lapsos breves, países como Canadá, Polonia y Bélgica se mantienen en quinto lugar, México lo hace de 1921 a 1923. EEUU ocupa el primer lugar desde el año 1890 hasta el 2003, que es enviado a segundo lugar por China. Al menos hasta el año 2017, la tabla se mantiene igual: China, EEUU,  India y Rusia.

¿Hemos?

Como podrán darse cuenta, esa idea de construir muros y hacerlos pagar a los afectados no es nueva. Vamos a tener que seguir con este tema, pero hasta la siguiente entrega porque por hoy el espacio se acabó.

PUENTE NEGRO

TOMAR LA CALLE/ ¿Quién contará la historia?

Por Guillermo Bañuelos

En México, aún vemos de reojo la Violencia Vial, un fenómeno global. Ante sus manifestaciones, apenas percibimos “un accidente”, “falta de cultura vial” o  “mala suerte”, aunque hablamos de seres que pierden la vida o sobreviven en condiciones de discapacidad permanente.

Víctimas de las prisas o de la sobrecarga laboral, muchos periodistas omitimos explorar el lado humano y advertir que la tragedia pudo no ser. ¿Quién contará la historia completa?

Todos hemos visto a alguien tendido en el suelo o prensado en un coche y pocos indagamos qué hay detrás de la tragedia.

En el reporteo, hay de fuentes a fuentes, aunque un investigador y redactor avezado es como el perico: donde sea es verde, y olfatea notas ‘de ocho’ en la calle o en fuentes secundarias, lo que otorga un valor agregado a su trabajo.

Gran parte de las desgracias que nos  enlutan pudieron evitarse con un dispositivo de seguridad, un señalamiento, respeto al límite de velocidad, una revisión mecánica o condiciones seguras para el peatón.

La Violencia Vial arroja saldos catastróficos. En el mundo provoca cada año un millón 240 mil muertes, pero para el 2030 podría elevarse la cifra a un millón 900 mil si no adoptamos otras formas de movilidad. En lo local, baste referir que Culiacán ha ocupado el primer lugar de muertes de niños y niñas por estas causas los últimos años (Inegi).

La buena nueva es que los culichis ya no hablamos sólo de beisbol, aguachiles, pisteadas o de dinero. Nuestra conversación incluye ya, frecuentemente, la problemática de Violencia Vial, y los periodistas quedamos entonces frente a la oportunidad de narrar una gran historia de cambio de paradigmas que podría culminar en un punto que parece lejano: el fin, o el descenso de las muertes en la calle.

Las fuentes de información acerca del fenómeno son abundantes y la percepción predominante, en el sentido de que estas historias “no interesan a nadie”, quedó atrás. Estamos metidos en el tema. ¿No cree? (revise las redes sociales).

Podríamos suponer que esto es cosa de locos, pero los resultados podrían ser enormes. Y así es esto: al iniciar otras ‘batallas de locos’ (¡ya ganadas!) ocurría lo mismo. Por ejemplo:

Hace tiempo era tolerado fumar en un restaurante, en casa o en un avión. Algunos soñadores decidieron luchar contra el tabaquismo mediante campañas que al final crearon conciencia sobre los perjuicios de este hábito nefasto. ¿Cómo limitar el derecho de un fumador a consumir un cigarrillo en donde le plazca? Qué insolencia. El reto era mayor que pedir a un culichi típico que baje la velocidad y dé el paso a un peatón.

Todo pintaba en contra. Nuestros propios padres nos dieron el mal ejemplo. El cine, con todo su poder de persuasión, indujo a millones de jóvenes a fumar. Los actores de Hollywood: Clint Eastwood, Marlon Brando, James Dean o Brad Pitt, mostraron que fumar distingue a personajes rudos, de éxito o sensuales. El proceso fue largo y, aunque “atentó” contra los intereses de una industria global multimillonaria, se va ganando.

RECUPERAR LAS CALLES, LA META

Años antes, otros “ilusos” declararon la guerra a la Violencia Vial en muchas ciudades. La lucha no es contra los autos. Va contra su uso indiscriminado, que contamina, exacerba la Violencia Vial y limita los espacios públicos para que la gente camine, conviva y juegue. La cruzada plantea alternativas claras: formas de transporte sustentables, sistemas integrales de transporte público, andadores y banquetas seguras, ciclovías e infraestructura amable para la gente, no sólo para al auto, Su Majestad desde hace más de un siglo.

El objetivo es tomar la calle y, como en el caso del tabaco, salvar vidas humanas. El proceso, aunque lento, camina.

Pero, ¿quién narrará la historia?

¿Calentamiento o Engaño Global?

                                      

 jaragonc@gmail.com

Desde que inició junio, algunas regiones de la India y de Kuwait pasan por una tremenda onda cálida que ha generado preocupación a nivel mundial, pues como es de esperarse muchos lo toman como una señal de alerta producto del cambio climático.

Por supuesto aquí en Sinaloa, a través de las redes sociales, hubo expresiones que se sumaron a la alarma, aunque para variar nadie hizo referencia a lo fundamental: la información estaba falseada, en particular la generada desde Kuwait, referente a las altísimas temperaturas registradas de hasta 63° centígrados. En el caso de la India, donde hubo un importante número de víctimas mortales, sobre todo niños y en menor medida ancianos, no está tan claro si los estragos fueron directamente por el calor o colateralmente, caso concreto por la presencia de una bacteria que con las altas temperaturas, suele presentarse en las lichis y provoca encefalitis en quien las consume frescas, es decir que por falta de previsión de las autoridades sanitarias de ese país, murieron más de cien menores según los reportes.

Pero fueron las temperaturas de Kuwait lo que más reacciones provocó en Sinaloa, sin duda porque coincidieron con la llegada en forma de nuestra temporada de calor; todas las notas coincidían en marcas superiores a los 62° centígrados, sin embargo también coincidían en un bajo número de víctimas mortales, un resultado que discrepa con los límites del cuerpo humano para tolerar calor extremo, los cuales varían según sean los porcentajes de humedad ambiental: 50° centígrados con humedad alta, 60° centígrados con humedad baja. Kuwait es desierto, su humedad ambiental es muy baja con respecto a nosotros, pero aun así la cota alcanzada por el calor debió ocasionar una verdadera masacre; es como si aquí en Culiacán el termómetro llegara a marcar 51° ¿quién iba a quedar vivo para hacer la nota?

Tal y como lo marca el principio de “la navaja de Ocam”, la explicación más sencilla suele ser la correcta, y en este caso la más sencilla es que las notas mienten. Y sí, las notas no mentían pero sí hacían trampa, que es lo mismo pero con otro nombre; como suele suceder, a la mayoría le bastó con leer los encabezados para normar su criterio, pero quienes nos tomamos la molestia de leer todo el texto hasta el final, tuvimos la oportunidad de enterarnos que en realidad fueron entre 11 y 13 grados menos de lo afirmado en la cabeza de la nota, pues se trataba de lecturas a la intemperie y no a la sombra, como debe ser; la onda cálida quedó entonces con un registro de entre 50 y 53 grados, que tendría como equivalente en Sinaloa a una onda de entre 40 y 42 grados, que está fuerte pero tampoco es para tomarla como anticipo de un cercano fin del mundo.

Todo este asunto del calentamiento global, que luego derivó a cambio climático, se constituye en su mayor parte por verdades a medias, verdades distorsionadas, mentiras completas y falta de imaginación, porque en las décadas de los sesentas y setentas nos hicieron lo mismo y, peor aún, con el agregado de la amenaza del holocausto atómico como producto de la guerra fría; según las predicciones y advertencias científicas de aquella época, los humanos ya deberíamos estar extintos o por lo menos nuestra civilización destruida, lo cual evidentemente no sucedió y sí, por el contrario, la humanidad ha alcanzado un nivel de conocimiento y de desarrollo tecnológico, suficientes como para ser optimistas sobre nuestra capacidad de resolver nuestros problemas medioambientales, entre muchos otros más.

Vale la pena seguirle con este tema, espero poder hacerlo en la siguiente entrega.