ACERCA DEL VOTO NULO (FINAL)

UNA REVOLUCIÓN CULTURAL (DÉCIMA TERCERA)

Jorge Eduardo Aragón Campos         jaragonc@gmail.com

Jorge Eduardo Aragón Campos                             jaragonc@gmail.com

Si algún problema tiene el voto nulo, es que es más recurso táctico que reacción a botepronto, es decir reclama poseer un mapa de ruta que lleve del punto A al punto B, lo cual exige sentarse a pensar como mínimo dónde está ese punto B, eso para empezar porque como pasa con todo, una cosa lleva a la otra y ese primer paso nos conduce luego a pensar sobre la utilidad de nuestro voto, lo que nos obliga a definir con claridad nuestras expectativas a ese respecto… total que hay que echarle cabeza y eso a cualquiera le provoca aversión.

Somos una sociedad que ha proscrito el hábito de hablar en serio, esta afirmación se sostiene en conductas generalizadas que sólo pueden ser calificadas como absurdas, pongo como ejemplo dos situaciones harto comunes, la primera es el rechazo a todos los políticos y cuanto de ellos emane, con la afirmación de que todos son rateros, corruptos, etc. recordemos que los políticos son los que se encargan de llevar la marcha del país en el cual estamos nosotros, nuestras casas, nuestras familias, nuestros muertos, nuestra fuente de ingresos, nuestra historia, nuestro futuro… por lo que nuestra respuesta a la poca confiabilidad que los distingue (según lo demuestran una y otra vez nuestras mismas renegaderas) es asistir cada caída de una casa a la casilla donde dibujaremos una cruz sobre una boleta. Y ¡Ojos que te vieron ir! Con eso son tiempo y esfuerzo suficientes, para considerar debidamente atendidos los graves asuntos que determinan el rumbo que llevará el barco, aclarando que nuestra función de celosos supervisores cívicos se retoma la misma noche de las elecciones, con el cotidiano ejercicio de echarle la culpa de todo al gobierno y sus cochinos políticos, para volver a dedicarle atención a los asuntos públicos hasta el siguiente periodo electoral, que por cierto suele iniciar con reclamos a los candidatos porque nomás se acuerdan de nosotros los votantes cuando hay campaña. Deberían de venir cuando más nos importa madre, deberíamos mejor de reclamar. La otra rareza nuestra se aparece cada que un conocido, pariente o amigo deja de vivir en el error, ya sea por la vía electoral (cargo de elección) o la del compadrazgo (chamba): salvo honrosas excepciones, más temprano que tarde aparecerá el juicio sumario de que fulano siempre había sido buena persona ¡Ah! Pero nomás tuvo la oportunidad se volvió otro pillo como los que tanto criticaba el también. El también. Por supuesto el comentario concluye con el obligado ¿De dónde sacan a nuestros políticos?

Las elecciones no son la democracia, son la primera parte y ahí radica su importancia: votar y que el voto se respete. Pero eso es sólo el inicio. La democracia no es un sistema ni un conjunto de leyes, es una actitud ante la vida: el demócrata lo es siempre, no nada más durante las campañas. Un demócrata es entre otras cosas un animal político, que acepta la responsabilidad necesaria para vivir en grupo. La acción del voto nulo es inviable, en la medida que nuestro ecosistema democrático comprende un único periodo que inicia con las campañas y concluye con las votaciones, lo que terminó constriñendo de la misma manera a la política, hasta llegar al momento actual donde estamos viviendo un fenómeno que pudiéramos considerar como disolución social, donde cada individuo, tal y como hacen las galaxias en el cosmos, se va alejando del resto. Padecemos de una degenerada noción de colectividad, donde para cada uno de nosotros sólo importan las condiciones de nuestro camarote, sin que nos perturbe el hecho de que el barco esté naufragando. Winston Churchill repudiaba a la democracia por los numerosos defectos que le observaba, pero a la vez reconocía era lo mejor que habíamos encontrado para ponernos de acuerdo entre grupos sociales grandes. En México somos cerca de 120 millones de habitantes, eso no es un grupo social grande, es más bien un grupo social muy grande y háganle como quieran y digan lo que gusten decir, pero hemos permitido que las elecciones nos queden como el último reducto de lo que insistimos en llamar la democracia mexicana, pero en ellas ya está pasando lo que ya ocurrió en los principales órdenes de la vida nacional: ante el abandono institucional y ciudadano, presentan clara tendencia hacia abajo, van de mal en peor. El actual proceso resulta inquietante frente a su circunstancia, si estos son los niveles de polarización y desquiciamiento a los que somos capaces de llegar hoy, es obligado reflexionar en que de dentro de dos años las presidenciales van a estar a tope. Estamos en la semana de las votaciones, si nos atenemos a nuestras prácticas esto ya se acabó y aquí nos volvemos a ver dentro de dos años. Lo otro sería incurrir en lo inesperado, tanto que nadie es capaz de imaginarlo y conste que lo tenemos frente a nuestras narices.

Nuestro país es algo más que nuestro hogar y nuestra familia y eso no lo quiere reconocer nadie, salvo de dientes para afuera y pese a la abrumadora evidencia en contra. Atente al santo y no le reces, suele decir a manera de advertencia la voz popular.

ESTO NO DEJA DE MEJORAR

Jorge Eduardo Aragón Campos     jaragonc@gmail.com

No es poca cosa el hecho de que, este fin de semana, en México, la población la pasó como si se tratara de otro fin común, cuando toda la semana el ruido mediático sobre el coronavirus, ocupó todos los espacios de la agenda pública disponibles. Hablando en plata: no puedo asegurar que intentaron vendernos miedo, pero sí resultó evidente que no quisimos comprarlo.

Fue de llamar la atención, la rapidez con que brotaron testimonios sobre lo que fue la “epidemia del H1N1”, a manera de respuesta contra las voces alarmistas que reclamaban medidas similares; más notoria todavía, la buena recepción pública hacia ellos, favorecida por la empatía que se iba generando conforme la memoria le refrescaba a cada uno, los estragos que en lo personal había padecido aquella vez.

Si bien es cierto aún no está controlada la pandemia, lo cual mantiene vigente la amenaza, también es cierto que no es aconsejable desatendamos nuestras experiencias, más cuando el costo de las medidas aplicadas fue a todas luces excesivo… sin dejar de mencionar que años después, se reveló que el medicamento Tamiflú no cumplía con los atributos que le atribuían… y que entre los principales accionistas de esa farmacéutica, estaba quien fuera secretario de la defensa durante la presidencia de George Bush Jr.

Ah!  El 29 de abril de 2009, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó el brote de gripe A (H1N1) como de nivel de alerta cinco; es decir, pandemia inminente.

Por supuesto, ha sido fundamental la postura del gobierno federal, al negarse esta vez a llevar la voz tronante para la siembra del miedo, que no la de la precaución; su forma de actuar, contribuyó con mucho para que se impusiera la vía de una respuesta ponderada a la amenaza, que es lo menos que debía hacer… y lo hizo. Bravo!

Por supuesto no faltaron expresiones de pánico, al punto de provocar escases de algunos productos de uso común, pero aun así quedaron como incidentes aislados, de significancia más que nada anecdótica. Lo que en verdad resulta trascendente, al menos para mí, es la rapidez con que los mexicanos dimos respuesta no a un hecho (un virus nuevo), sino a una de las versiones sobre la cual tenemos sobradas razones para sospechar; más me sorprende que el episodio del H1N1 fue hace once años, pero lo recuperamos y lo traemos como si hubiera sido ayer. Yo sigo sosteniendo que la naturaleza profunda de las redes sociales, radica en su función de ser las depositarias de la memoria colectiva. Nos es tan común disponer de nuestros recuerdos, es –dijéramos- un flujo tan sencillo, que apenas comenzamos a apreciar las diferencias en sus efectos cuando su escala pasa, de lo individual, a los números grandes de individuos. El primer resultado tangible, es que ya no se puede afirmar que los pueblos no tienen memoria y eso lo cambia todo.

Y eso es nada más para empezar. La esencia de las redes sociales es que son los auténticos medios de comunicación, su capacidad para rememorar y actualizarse, arroja luz sobre la facultad que han mostrado las redes para la rectificación; se trata de una forma poco considerada de inteligencia artificial, donde el todo acaba siendo mayor a la suma de sus partes; es una idea que apenas algunos pocos autores de ciencia ficción han abordado, de seguro su evidente estrambotismo ha contribuido en algo, pero el enfoque no deja de ser seductor, frente a la búsqueda de formas de aproximación para entender un fenómeno cuya complejidad y efectos, son resultado de fusionar a los usuarios con la tecnología, obteniendo un tercer ente muy superior a ambos.

EMBOSCADAS DE SÉPTIMA PLANA

Jorge Eduardo Aragón Campos   jaragonc@gmail.com

Mi suegro (QEPD) fue uno de esos hombres que ya no se dan: polímata vernáculo, es decir sinaloense atrabancado al que nada se le atoraba y a todo le metía mano, supo empaparse de cualquier cantidad de oficios hasta volverse aprendiz de todo y oficial de nada. Su escudo de armas rezaba los pendejos no existen, son güevones disfrazados, pues consideraba que sólo los primeros pagaban por cualquier cosa y del dicho pasaba al hecho: su casa la hizo completita él, literalmente. Hizo los ladrillos y levantó los muros; coló los techos y realizó todas las instalaciones de plomería y de electricidad; dio todos los acabados e hizo las herrerías y todos los muebles. Es una casa de apariencia normal, pero las particularidades que desde el primer día la vuelven excepcional sólo puede percibirlas quien ingresa en ella; al oprimir el botón del timbre no se oye ninguna campanada, pero la acción echa a funcionar la lavadora que está instalada en el patio de a mero atrás, a la vez que apaga el refrigerador ubicado en la cocina, por lo que es menester ir allá a cerrar la llave del agua caliente de la tarja, la misma por donde jamás ha salido una gota de agua salvo en años bisiestos, pero que pone a funcionar al refri con el sólo acto de tocarla; en el trayecto a la cocina, es obligado pasar por un pasillo inexplicable del que nadie sabe cómo es por dentro, por lo oscuro, aunque tiene en su parte central un foco que nunca ha funcionado, es decir no actúa como sus restantes homólogos que además de encender y brindar luz, también controlan los canales que agarra la tele: en el de la cochera está el Canal 3; el 7 lo agarra con el del baño de arriba…y si se hecha andar la licuadora en velocidad baja, entonces ya entra el SKY y el orden de sintonía de los focos cambia para esos canales. No me pidan les explique en detalle, pero si a la licuadora la ponen en velocidad alta aparecen los subtítulos. Sí claro: en español. Entonces… ¿para qué tener puesto foco en el zóquet del pasillo? Fácil: para que el medidor registre la mitad del consumo. A mí no me pregunten, yo no hice la casa. Y sobre qué pasa cuando se le jala la palanca al baño no esperen les cuente y para encender el boyler…

Aunque al final retomaré el tema…

La carraca contra el licenciado Ramón Florencio López Hernández, director de Recursos Humanos de la UAS, a partir de una información medio rara, por decir lo menos, ofrece más de un ángulo con la suficiente importancia como para tomarlos en cuenta; van algunos, a manera de primer apunte.

El nombre Ramón Florencio López Hernández, no tiene el peso noticioso suficiente como para el ruido que produjo al inicio; el exceso de la UIF, al señalarlo como uno de los principales socios de…¡Él! confirmó las sospechas expresadas por no pocos opinadores y analistas locales, que lo vieron como parte del proceso electoral actual o, para ser más precisos, como una mala copia del caso contra Ricardo Anaya para descarrilarlo durante el proceso electoral federal del 2018, y que hasta el momento ninguno de los señalamientos en su contra cuenta con pruebas categóricas y tampoco ha merecido acción penal.

El gobierno actual, nos está diciendo claramente que no piensa renunciar a ninguno de los santo niño* que dejaron como herencia los gobiernos que le antecedieron, siendo todos ellos violatorios de las garantías individuales y de los derechos humanos: auténticas aberraciones propias de las peores dictaduras latinoamericanas, como la prisión preventiva, la presunción de culpabilidad y un diseño para el delito de lavado de dinero aplicable a cualquier ciudadano; no es coincidencia que en aquel caso de alcance federal y este nuestro de hoy, la acusación sea la misma: lavado de dinero.

Entre gitanos no nos vamos a leer la buena ventura; los medios, las instituciones, los nombres, las firmas y su mal hechura le dan a todo una trasparencia en verdad agradecible: la fake new de marras tiene del género policiaco el puro encabezado, porque de información consistente no ofrece nada, salvo la encaminada a demostrar que Ramón Florencio López Hernández trabaja de funcionario en la UAS y es simpatizante del PAS, una vertiente abordada con tal acuciosidad que sólo hace resaltar su ausencia en las restantes. Está tan mal concebida y ejecutada la maniobra, que como centro de atención su mala leche se desdibujó frente a su propia cuachalotez: acusarlos de guerra sucia es hacerles el favor, cuando ni a lucha de cochis llegan. Todo mundo entiende cuál era el objetivo; Todo mundo sabe quién lo hizo y todo mundo sabe quién lo pagó y cuáles son sus pretensiones… y él fue quien me remitió a la anécdota de mi suegro, que con todo y todo dejó un patrimonio a la numerosa familia que le sobrevive, con la garantía de que de aburrimiento no se van a morir; a mí en cambio, me quedó a deber su definición sobre los que además de pagar por todo, piensan que el verdadero éxito es comprarlo barato.

*Santo niño Herramienta hechiza de albañilería hecha con varilla de una a una y media pulgada, con forma similar a una b minúscula caída de espaldas, con longitud total desde sesenta hasta noventa centímetros, cuyo uso principal es doblar varillas más delgadas. Hasta aquí la definición oficial.

Ahora la verdadera: el nombre es creación de los ladrones domiciliarios, pues no hay candados, protecciones de herrería o cortinas metálicas que se le puedan oponer; donde quiera que sea llamado a cumplir, cae como cuchillo en mantequilla blanda, por eso lo nombran como el Santo niño: porque se chinga en lo que sea.