DOS A LA SEMANA

 

DESAPARECER LAS LICENCIAS

Jorge Aragón Campos

Ya tiene días en la agenda el tema de las licencias de conducir, por exigirse ahora, para obtenerlas, requisitos violatorios de las garantías individuales, los derechos humanos y la privacidad. La discusión entre autoridades y, muy señaladamente, el periódico Noroeste, que hasta un amparo anda promoviendo, se ha centrado en la ilegalidad de los nuevos requisitos, dejando de lado el punto trascendental sobre las licencias de conducir en nuestro estado.

En teoría, la licencia de conducir debiera ser una certificación de facultades, es decir que avalara, a quien la porte, como persona calificada para conducir vehículos automotores; así es en los países normales, por ello obtenerla en esos lugares es en verdad difícil: hay que aprobar exámenes teóricos, pruebas en simuladores, exámenes de salud, etc. aquí en cambio, la licencia sólo sirve para demostrar que hicimos una cola para pagarla; no en balde es un documento invalido en todas partes: no la aceptan en bancos, en comercios… es más, no la aceptan ni el mismo gobierno del estado, que es quien la expide. El único motivo para la existencia de tal documento es recaudatorio, y otra vez ahí tenemos la razón por la cual no es aceptada en ningún lado: tiene el mismo valor que un recibo del agua con el sello de pagado.

La discusión sobre este asunto y otros similares, debiera centrarse en el objetivo de las cosas, deberíamos estar discutiendo si realmente cumplen con los cometidos para lo cual fueron creadas, y no sobre las consecuencias de la última ocurrencia de algún funcionario de cuarta elevado a director o secretario, que es lo que seguramente ocurrió con los dichosos nuevos requisitos. Fue una torpeza más de este gobierno que, para variar, acabó dándose un nuevo balazo en el pie.

Por supuesto que los ciudadanos de a pie no deberíamos ni molestarnos con estos temas pero, sí, nos afectan y por lo tanto debemos actuar, por eso es importante atender los llamados a la rebelión, que en este caso es pacífica y, sobre todo, convocan a hacer valer la ley, pero ya se perdió la oportunidad de ir verdaderamente hasta el fondo: deberíamos estar pidiendo la desaparición de un documento que no cumple con ninguno de los fines para los que fue creado y, más bonito aún, le pega al gobierno donde más le duele: la lana.

pa´que sigan con sus puntadas

 

 

DOS A LA SEMANA

 

POR LA BOCA MUERE EL PEZ

Jorge Aragón Campos

Usted ya debe estar enterado: el gobernador les leyó la cartilla a los de finanzas, y amenazó con correrlos si para diciembre no cumplen con las metas de recaudación. No está mal, salvo que ya estamos justo a la mitad del sexenio, y si la amenaza se cumple y además se hace extensiva a todas las áreas de gobierno, van a batallar para encontrar quién cierre la puerta. Y es que para donde se voltee aparecen problemas.

Para muestra un botón.

Javier Pinedo de Anda, director del Instituto sinaloense de pensiones, afirmó que el famoso bono de pensión es “una prestación que se le debe a entre 800 y mil trabajadores, pero no se cuenta con el recurso para cubrir el saldo”. No nos lo dijo a nosotros, se lo dijo a la reportera de Línea Directa, de hecho les reproduzco la nota:

Un total de 136 extrabajadores del Gobierno del Estado han interpuesto demanda por un monto de 152.2 millones de pesos por concepto del bono de pensión. De estos, 35 han resultado favorables y las autoridades se han visto obligado a pagar 39.6 millones de pesos, informó el director del Instituto de Pensiones del Estado de Sinaloa, Javier Pinedo de Anda. Agregó que se le debe esta prestación a entre 800 y mil trabajadores, pero no se cuenta con el recurso para cubrir el saldo ya que ellos dependen de lo que se presupuesta al año, que para este 2013 contempla 190  millones de pesos. Mencionó que para pagar todos los pendientes del bono de pensiones, se requieren alrededor de 800 millones de pesos, los cuales se estarían cubriendo en cuatro años.

Desde Maquiavelo ya no hay lugar para ingenuidades: el ejercicio del poder demanda acciones inmorales, eso lo sabemos todos y no por ello nos vamos a asustar. El problema es cuando los encargados del trabajo sucio lo dejan peor, es decir que en vez de limpieza realizan un cochinero, como es el caso de éste leguleyo que se la vive enredándose con su propia lengua.

Nada mas vean ustedes todas las contradicciones: una prestación que se le debe a entre 800 y mil trabajadores, pero que solo le ha sido cubierta a 35 que han obtenido sentencia favorable. O sea que no es un asunto de fondos, sino de sentencia porque si no fuera así ya le habrán pagado a alguien más.

Va otra: no se cuenta con el recurso para cubrir el saldo ya que ellos dependen de lo que se presupuesta al año, que para este 2013 contempla 190  millones de pesos. Pero resulta que al 2013 ya nada mas le quedan cuatro meses, es decir que en los ocho transcurridos sólo se han ejercido 39.6 millones, y a ese ritmo van a erogar 20 más, dejando sin ejercer 130 millones de lo presupuestado, como quien dice un subejercicio bárbaro (¿por qué me suena conocida la palabreja?).

Como suele ocurrir siempre que alguien se va de bocas, también es importante lo que Pinedo nunca menciona: ¿cuántos de los que tienen derecho no han presentado demanda? ¿A cuántos de ellos se les ha pagado? El mismo se ahorca al hablar, pues deja claro que la política del IPES es concentrarse únicamente en quienes se han visto obligados a presentar una demanda legal; los demás, los que se quedaron esperando el cumplimiento de su legítimo derecho, no existen y punto.

Luego se extrañan de que les anden diciendo hasta de lo que se van a morir.

DOS A LA SEMANA

LA MARIHUANA OS HARA LIBRES

(O LO QUE ES LO MISMO: CADA QUIEN SABE MUY BIEN PARA QUIEN TRABAJA)

Jorge Aragón Campos

Parece mentira el éxito que vive hoy la marihuana, sobre todo si tomamos en cuenta que fue hace apenas veintiocho años que Caro Quintero encabezaba la operación de la Hacienda del Búfalo, donde se producía la hierba de manera intensiva, es decir, de la misma forma que en nuestros campos hortícolas: con grandes extensiones de tierra, muchísima mano de obra, maquinaria para la siembra, cosecha y empaque, además de una sofisticada logística propia de cualquier gran corporativo que se respete.

Aquellos eran hombres de empresa, que sí arriesgaban con tal de crear empleos.

Hace mucho no se ve algo así, de hecho tampoco antes se vio. No cabe duda que a Rafaelito lo hicieron y rompieron el molde. Es más, sospecho que la situación actual es polvo de aquellos lodos, como que el volumen de la operación hizo recapacitar a los gringos, al grado de concluir que andaban con la marca equivocada. Desde entonces para acá, la información validada por la ciencia comenzó a fluir y es hora que no para, además de que se empató con esas mamarrachadas del new age, que cree en el poder curativo de las piedras, la fuerza mística del vegetarianismo, el flujo de las energías y la infalibilidad de la neurolingüística.

Ora sí que puras mariguanadas.

El resultado final lo estamos viviendo hoy: la que fuera una temible droga capaz de llevarnos al peor de los infiernos, ahora resulta que le falta un grado para ser carne y su legalización en cada lugar del mundo, es ya nada más cuestión de cuándo y cómo, pero de que va, va.

¿Por qué?

Recuerdo hace casi 30 años a José Emilio Pacheco, exponiendo su sospecha (por cierto, la publicó en Proceso) sobre las razones para que, en aquella época, lo que era considerado como los tres nuevos jinetes del apocalipsis (azúcar, café y tabaco) resultaban ser, mira que coincidencia, los tres principales artículos de exportación de las naciones subdesarrolladas. Es frecuente que los países más avanzados abusen de los más pobres; el bullyng no es privativo de las salidas de las escuelas.

Algo similar ocurrió en la India cuando era colonia inglesa. ¿Vieron la película Gandhi? ¿Recuerdan como a los indios les prohibían producir su propia sal, pues dicho negocio estaba reservado para los ingleses? Lo que no señala la película, es que lo mismo ocurría con la marihuana o, lo que es lo mismo, el cáñamo.

Recapitulemos.

La marihuana, como su nombre botánico lo señala (cannabis índica), es originaria de la india y antes que droga es una fibra muy apta para la fabricación de sogas (cabos, en jerga marinera), las cuales son requeridas en cantidades industriales para los velámenes de los barcos. Los ingleses impusieron a los indios la prohibición para producir, procesar y vender cáñamo, de la misma forma que lo hicieron con el opio en china. La prohibición tuvo un origen netamente económico, nunca de salud o social.

¿Saben ustedes quién es en la actualidad el mayor productor de marihuana del mundo? Nada menos que el país donde ya casi todos los estados que lo integran han legalizado su consumo: Estados Unidos. National Geographic tiene un excelente documental sobre la producción de yerba en aquel país, al verlo es imposible no remitirse a la experiencia chihuahueña de Caro Quintero: lo están haciendo igualito, nomás que adaptados a las nuevas tecnologías. Los gringos han convertido ese cultivo a la agricultura cubierta, usando invernaderos con luz ultravioleta y temperatura y humedad controladas, aplicaron protocolos de mejoramiento genético y ahora tienen su propio banco de germoplasma, con una diversidad de semillas para variedades de plantas, que permiten la comercialización en establecimientos que son verdaderas boutiques verdes, donde los consumidores pueden decidir qué tipo de efecto desean experimentar: hay variedades afrodisiacas, para mejorar el apetito, para regular el sueño, para concentrarse mejor, etc.

Estados Unidos está abriendo una guerra comercial, nos está sacando de lo que será uno de los mayores negocios del siglo veintiuno, y nosotros todavía queremos ponernos a discutir sobre las ventajas y desventajas de la prohibición. Vicente Fox podrá ser todo lo que queramos, pero el tipo fue gerente de la Coca Cola, y como tal lo menos que aprendió fue a distinguir los negocios cinchos. Por eso le quiere entrar.

No me extraña, pues, que Estados Unidos haya sacado adelante la reaprehensión de Caro Quintero: no quiere darle chance a compartir la fórmula del éxito. Al cabo que nosotros seguimos papando moscas y, a como van las cosas, la venta de cannabis va a terminar como otro recurso comercial de jubilados, ninis, huérfanos y resto de fauna que ha vuelto de cualquier crucero con un mínimo de tráfico, espacio para la práctica del comercio informal. Además de guayabas, lichis, raquetas matamoscas y pelucas afro, la oferta abarcará “churros” de hierba, frascos con “colas” en alcohol y repostería alternativa. No suena mal.

Pero será otra ventana de oportunidad que dejaremos pasar. Y encima no llueve.