DOS A LA SEMANA

POR SI ALGUNA DUDA TENIAN

Jorge Aragón Campos

Los nombramientos de delegados federales, han despejado toda posible duda sobre el músculo que posee ahora el chilorio power, conocido también como los tecolotes. A decir verdad, y tomando en cuenta sólo ese hecho, los únicos grupos que por lo visto cuentan con ascendiente sobre el peñanietismo, serían los arriba mencionados, los vizcarristas, con el exgobernador Jesús Aguilar padilla a la cabeza, y Daniel Amador. O sea que ni Juan Millán ni MALOVA cuentan en su haber con posición alguna.

Pero lo que vino a alborotar la bitachera, fue la declaración de Heriberto Galindo en el sentido de que sí aspira a la gubernatura pero, en carácter de mientras, va por la presidencia del CDE del PRI; eso sí, sin dejar de aclarar que por el momento dejará de hablar sobre la sucesión gubernamental, pues no son todavía los tiempos.

Menos mal.

Se entiende que un político bisoño como Heriberto Galindo, no haya medido a cabalidad el impacto de sus palabras, pues si cree que en verdad basta su advertencia para que el gremio periodístico sinaloense deje por la paz el asunto, en muy poco tiempo descubrirá su error. De acuerdo, el diputado federal aún es joven, apenas empieza en esto de la polaca y tiene mucho por aprender, pero de que adelantó la sucesión… pues la adelantó.

El asunto ahora es que, si efectivamente Galindo llega al PRI, estaríamos asistiendo a un destape muy anticipado, y hasta donde yo recuerdo nunca ha sido recomendable algo así, en particular para los directamente beneficiados, pues es el equivalente a pegarse un tiro al blanco en la espalda: serían más de dos años de golpeteo y desgaste, pudiendo llegar muy disminuidos al momento de la gran decisión.

A Heriberto podrán acusarlo de lo que sea, menos de no ser claridoso. De aquí en adelante.

DOS A LA SEMANA

 

LA ENCUESTA SOBRE GOBERNADORES Y NARCO

Jorge Aragón Campos

 

De acuerdo, los resultados de la nueva encuesta preparada por DDD  (Diseño Demoscópico Digital) para este medio, no arroja muchas novedades en cuanto a lo que la mayoría dábamos por sentado dese hace tiempo: la convicción popular de un indisoluble lazo entre política y narcotráfico aquí en Sinaloa. Sin embargo, conviene aprovechar el pretexto para de nuevo reflexionar sobre un asunto que no deja de ser importante y delicado para Sinaloa y, ahora, para todo México.

En lo personal, me llama la atención que Mario López Valdez y Juan S. Millán salgan peor calificados que Toledo Corro, quien hasta la fecha sigue siendo epítome del gangsterismo despachando desde la unidad administrativa, mientras que Alfonso G. Calderón es el mejor evaluado. No puedo dejar de recordar que fue durante la gestión de don Alfonso, que se fundó DIFOCUR (hoy ISIC). Con Calderón, la cultura tomó carta de naturalidad entre las obligaciones institucionales de gobierno del estado, ahí puede estar parte de la explicación al buen recuerdo que muchos sinaloenses tenemos de su periodo como gobernador.

Parte de la explicación.

Soy de los que piensan que la política es una actividad de “numerosos detalles”, y en la medida que  buena parte de ellos son bien resueltos se desemboca en el éxito, pues el todo siempre resulta ser mayor a la suma de sus partes.

De ser verdad esto que digo, conviene al actual gobernador tomar con mayor seriedad el asunto de los videos, primeramente porque no debe olvidar que su rival en 2010, Jesús Vizcarra Calderón, tuvo suficiente con una foto tomada hace más de veinte años. Si MALOVA está pensando que a él no le afectará lo que derrumbó a Vizcarra, se equivoca de cabo a rabo, por lo que es menester una estrategia en forma para minimizar los efectos de una bien orquestada campaña en su contra. Me temo es demasiado pedir. Las respuestas “ocurrentes” y supuestamente ingeniosas, con que el gobernador ha buscado enfrentar la contingencia, sólo sirven para empeorar la situación.

Hay en todo esto de los videos un tufillo a jugada política adelantada. El actual gobierno estatal prácticamente ha concluido su primera mitad, es decir, se acabó el tiempo para solicitar el beneficio de la duda, generar expectativas o echarle la culpa a quienes los antecedieron. De aquí en adelante inicia la cuenta regresiva, acabó la temporada de siembra e inicia la de la cosecha. El gobernador y su equipo pueden hacer todos los números alegres que quieran, dar todas las justificaciones que gusten pero de una vez les aviso: el balance de esta primera mitad no es bueno y, repito, el tiempo se acaba y el margen de maniobra es ya muy reducido. Parafraseando al Eclesiastés: hay un tiempo para cobrar, hay un tiempo para pagar. O lo que es lo mismo: no hay plazo que no se venza ni fecha que no se cumpla.

Suerte.

DOS A LA SEMANA

LA NEGATIVA A DEBATIR

Jorge Aragón Campos

                La negativa de Sergio Torres a participar en un debate organizado por el sector privado, viene a comprobar lo que muchos sabemos desde hace tiempo: nuestros empresarios insisten en que la política debe bailar al son que tocan ellos.

No vayan fregando.

Las vestiduras rasgadas no se han hecho esperar, y tampoco han faltado los que señalen el hecho como un error gravísimo, anticipando una monumental pérdida de votos y la inminente derrota del abanderado priista.

Bájenle.

Se les olvida a nuestros empresarios, que Torres tuvo desde el inicio de su campaña la cortesía de echarles un lazo, a lo cual respondieron de manera negativa, partiendo de la iniciativa de modificación de ley del IMSS, que el diputado con licencia presentara en la cámara baja, durante el lapso que estuvo en funciones como representante popular. De acuerdo en que no les haya gustado, pero ante la coyuntura electoral, como sector se tenía la obligación de responder con la misma cortesía, en cambio lo mandaron por un tubo y mostraron sus preferencias, a lo cual tienen todo el derecho, nomás no quieran ahora el trato que sólo merecen quienes son en verdad imparciales.

La negativa del candidato a la alcaldía no es, entonces, un rechazo a los debates, sino a la parcialidad de los organizadores, que pretenden erigirse como el paradigma democrático, lo cual les queda muy lejos desde las elecciones presidenciales del 2006, cuando con gran entusiasmo financiaron campañas negras contra el candidato de la izquierda. La respuesta que recibieron era de esperarse: cualquier estratega de medio pelo lo recomendaría, no porque se vaya adelante en las preferencias y resulte poco conveniente correr riesgos, sino por el sesgo mostrado por los organizadores. Si nuestros empresarios quieren tener una participación más activa en política, que bueno, pero mínimamente deberían aprender un poco más sobre la actividad.

El lobo reclamando que no se metan a su cueva.