DOS A LA SEMANA

 

¿QUE PARTE NO ENTENDIERON?

Jorge Aragón Campos

            No cabe duda de que somos la cuna de los barbaros del norte, dicho esto en el peor sentido de la palabra. Prácticamente concluidos los procesos para la designación de candidatos y planillas en los diferentes partidos, lo menos que podemos hacer es horrorizarnos ante los excesos de nuestra mal llamada clase política sinaloense, que de política tiene cada vez menos.

Socios, hijos, hermanos, esposas (en un descuido hasta amantes) es lo que distingue a las listas de los dos principales partidos; lo de menos es protestar por el atropellamiento de que hacen víctimas a los verdaderos militantes de esas organizaciones, que es asunto de los afectados si quieren seguir comulgando con semejantes ruedas de molino, y obedeciendo a una mal entendida disciplina; el asunto aquí es la irresponsabilidad con que se han conducido los procesos, mostrando ante la ciudadanía el carácter profundamente lépero de quienes son responsables de nombrar a quienes, se supone, serán nuestros representantes.

Por lo visto, ni en el PRI ni en el PAN se dieron por enterados del affaire lady profeco, que terminara por costarle el puesto al titular de PROFECO, bajo el argumento de que la confianza de dicha institución entre la ciudadanía había quedado vulnerada.

¡Uuuuh!

Con toda seguridad, la confianza de los sinaloenses hacia nuestras instituciones políticas, se ha visto aumentada ante el espectáculo de pillaje escenificado por la mayoría de los actores, en un momento donde, resulta evidente, el horno no está para esa clase de bollos. ¿En qué están pensando los chuquiquis y los Burgos Marentes? ¿Acaso se atienen a que Sinaloa está tan lejos del centro del país, que vendría a ser una especie de mundo aparte, al margen del acontecer nacional? ¿Están convencidos, en verdad, de que aquí no pagarán las consecuencias que se están sufriendo en otros lugares y otras esferas de la vida nacional? ¿Qué parte no de la nueva realidad no están entendiendo, o es simplemente que no la quieren ver… y ya?

DOS A LA SEMANA

NUESTROS PARTIDOS (SEGUNDA)

Jorge Aragón Campos

No recuerdo el título de la película, pero aparece un tipo que se presenta ante una mujer con las siguientes palabras: mucho gusto señora, soy fulano de tal y soy político, o sea que cuando no estoy besando a un niño, le estoy robando su dulce. A la luz de los últimos acontecimientos (más o menos los de los últimos doce años), nuestra clase política ha hecho del cinismo su divisa y la descripción de nuestro personaje de película le sienta de maravilla.

Como decíamos en nuestra entrega anterior, estamos en un impasse de las ideologías, enfrentamos una escasez de propuestas atractivas y convincentes que nos expliquen el presente y nos ofrezcan una posibilidad de futuro; ante los desfiguros de nuestros políticos, los ciudadanos padecemos una sensación similar al acorralamiento, fruto de la certidumbre que nos dice: no hay de otra. Los problemas que padecemos nos agobian por dos razones: su magnitud y su persistencia. Los encargados de resolverlos, hace tiempo dejaron inclusive de administrarlos y optaron por ensimismarse, hicieron de los partidos la herramienta para obtener y conservar el poder, cuando ello es solo el medio y no el fin de esas organizaciones. Hoy, las únicas ideologías políticas vivas son la que dice “el que tiene más saliva traga más pinole” y la que aconseja madrugar cada día para desde temprano buscar a quién fregar.

Sin embargo soy optimista. Veo en México una sociedad civil más vigorosa y actuante, muy por encima de la clase política en temas como estar informado, espíritu crítico, comprensión de los nuevos tiempos, uso de las nuevas tecnologías, etc. las redes sociales son el ejemplo más común pero no el único. Si se fijan, los únicos campanazos ocurridos en Twitter o Facebook han sido para poner en su lugar excesos o errores de personajes públicos, esas redes son espacios ciudadanos fuera de todo control, porque son los ciudadanos quienes las conocen, las manejan y dominan, a diferencia de los poderes legales y fácticos que nomás no dan pie con bola: los medios de comunicación, por ejemplo, solo han podido ser reactivos frente a ellas, no hay ningún caso donde la iniciativa haya sido de ellos.

La poca comprensión de los nuevos tiempos y sus consecuencias más notorias, las herramientas tecnológicas que han producido, son el rasgo distintivo de nuestra clase política (de hecho, la poca comprensión de cualquier cosa que sea socialmente útil). Más de un cambio se ha producido gracias a esta situación y seguramente vienen otros. Sí, no ha sido suficiente la velocidad de esas transformaciones porque, me parece, la ventaja ciudadana nada más alcanza hasta, por así decirlo, el nivel de usuarios, creo que hacen falta liderazgos modernos, acordes a nuestra nueva realidad y que sepan moverse en ella con naturalidad: también los ciudadanos tenemos tarea pendiente, pero de que llevamos la ventaja, la llevamos.

DOS A LA SEMANA

 

NUESTROS PARTIDOS

Jorge Aragón Campos

 

El asunto de que hay un nuevo PRI, es tomado a chunga por muchos, al grado de que otros dicen hay un viejo PAN. El asunto es más serio de lo que parece.

El PRI hizo primero historia por su longevidad como partido en el poder; hoy, vuelve a hacerla, al ser el único que lo ha recuperado sin haber realizado ningún cambio.

Partido viene de parte, y esa es la esencia de la idea democrática: los diferentes grupos sociales, representan las formas de las ideas frente a la realidad, son las partes de un  todo mayor a la suma de aquellas y su manifestación política es el Partido.

Eso se les está olvidando a todos: cada partido es una idea.

Se habla de que esta es la época del derrumbe de las ideologías, lo cual es cierto, pero eso sólo es un reflejo de nuestra incapacidad para crear ideas distintas que ofrezcan una nueva respuesta al mundo, algo que por cierto no es la primera vez que sucede, de hecho durante siglos sólo existió una forma política: la monarquía. Hay ideas nuevas que tarde o temprano nos llegarán ¿Cómo serán esas propuestas? Imposible saberlo, pero sí puedo afirmar que serán profundamente éticas, con firmes raigambres morales. No estoy haciendo ningún ejercicio de adivinación, todas las ideologías han sido siempre así.

Eso se les está olvidando a todos: cada partido es una forma de presentar una propuesta para mejorar a la sociedad, por ello descansa sobre principios éticos y morales, los que, a diferencia de las ideologías, sí son aceptados por todas las partes.

El problema es que la ausencia de las ideologías exige sociedades homogéneas, y en definitiva eso no existe, afortunadamente para los partidos, pues si pudiéramos vivir sin ideas entonces los partidos pierden su razón de ser. Aquí es donde está la contradicción, cuando en México las geometrías políticas desaparecen pero los partidos persisten, se debe resolver con una nueva oferta conceptual, pero nuestra clase política ha preferido dar por sentado que “alguien” o “algo” les escrituro el usufructo de la representación política, y todos se declaran “pragmáticos” (empezando por Peña Nieto), es decir, sin ideas para ofrecer y ya sabemos cómo somos dados los mexicanos a seguirnos de frente, de ahí que lo que inicio como un abandono de ideas acabó echando por la borda hasta los principios.

El tema da para más, así que le seguimos en la próxima entrega.